Reconoce y afronta el estrés laboral

Escrito por: Miguel Ángel Aguirre Sánchez
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

Solemos hablar del estrés en términos negativos o como algo malo. Pero en realidad, el estrés es un mecanismo que nos ha permitido durante siglos, permanecer vivos. En general, el estrés es una respuesta de nuestro organismo que nos capacita para responder a un estímulo externo, bien sea positivo o negativo. Ante un determinado estímulo, nuestro cerebro emite una respuesta que hace que la hormona del estrés (cortisol, adrenalina) se ponga en movimiento produciendo un estado de tensión y alerta ante el estímulo.

 

Por ejemplo, si tenemos que presentar un proyecto en público, es posible que lo percibamos como amenazante y en consecuencia empecemos a producir cortisol y adrenalina que a su vez provocarán palpitaciones, sudoración o problemas respiratorios. Toda esta sintomatología es muy característica de la ansiedad. Todos soportamos diferentes niveles de estrés en nuestra vida diaria y las fuentes que lo generan pueden ser muy distintas: la familia, problemas económicos, la pareja, hijos, problemas de salud, el tráfico o el trabajo.

 

Un nivel adecuado de estrés es bueno, pero cuando tenemos la percepción de pérdida de control o de no disponer de una solución correcta para responder al estímulo, el estrés llega a ser muy negativo para nuestra salud (distrés). Ciertamente, un determinado nivel de estrés es bueno pero si es prolongado puede llegar a afectar a nuestra salud ya que el estrés ataca a diferentes mecanismos como el sistema inmunológico, el sistema nervioso o el sistema endocrino.

 

En cuanto al estrés laboral, puede llegar a ser tal la presión que puede provocar un mayor absentismo, falta de motivación, descenso del rendimiento, problemas de clima laboral, mayores riesgos laborales, trastornos del sueño o problemas de concentración y atención.

 

¿Cómo podemos identificar el estrés en el entorno laboral?

 

Son muchos los factores de riesgo que predisponen a padecer de estrés laboral. Por ejemplo, los horarios de trabajo, turnos, la presión de clientes y mandos, el ambiente de trabajo (luz, temperatura, ruido), uso inadecuado de TICS, las relaciones personales, el contenido de la tarea o el ritmo de trabajo, inseguridad laboral (física o económica), poca colaboración entre compañeros, ausencia o falta de definición de las tareas a desempeñar, entre otros. Es importante detectar qué factores nos causan estrés y buscar soluciones para remediarlo.

 

Tratar el estrés laboral es fundamental para nuestro bienestar social.

 

¿Cómo nos afecta el estrés?

 

Cada persona se enfrenta al estrés de diferentes maneras:

  • Reacción positiva: Se enfrenta al problema.
  • Reacción pasiva: No puedo hacer nada, es imposible.
  • Escape: Evitación de la situación, huida.
  • Centrado en el problema: Resolutivo, activo.
  • Centrado en la emoción: Pasivo, evitativo.

 

Por un lado, si lo consideramos un desafío o un reto movilizaremos todos nuestros recursos, conocimientos y habilidades para hacerle frente generando sentimientos de logro y superación. Pero si el evento lo consideramos una amenaza, consideraremos que no tenemos las herramientas para hacerle frente y generaremos respuestas típicas de la ansiedad.

 

Ante un evento estresante, deberíamos preguntarnos: ¿Supone una amenaza o en realidad es una oportunidad? ¿Qué debería hacer racionalmente para enfrentarme a ese problema? ¿Qué recursos debería movilizar?

 

Es interesante que aprendamos a identificar nuestros síntomas ante el estrés y a la vez reconocer nuestros propios límites. Afrontar los problemas de inmediato y no postergarlos. Solo hará que se cronifiquen. Abordar las tareas de una en una. La multitarea no funciona. Trabajar más horas no le hará más eficiente. Cada cosa a su tiempo. Un tiempo para el trabajo, otro para el ocio y otro para la familia. Gestione el tiempo que dedica a cada tarea. Es exceso de perfeccionismo puede ser su enemigo. Ordene su agenda y su puesto de trabajo. Aprender a decir no sin sentirnos culpables. Sustituir la preocupación por ocupación.

 

El problema no es la serpiente, sino la valoración que hacemos sobre el riesgo que supone la serpiente y por tanto, la conducta o la actitud que llevamos a cabo para hacerle frente. Algunos autores postulan que la interpretación de la situación estresante es más importante que experimentar dichas situaciones. No es la situación ni la respuesta lo fundamental sino la interpretación o percepción que hacemos de la amenaza. De ello depende nuestra valoración de si podemos o no afrontar la amenaza con los recursos disponibles. En realidad no depende tampoco de los recursos disponibles sino de nuestra confianza para utilizarlos.

 

¿Qué pueden hacer las empresas para que estas situaciones estresantes afecten menos al trabajador?

 

Las empresas pueden hacer muchas cosas para reducir los niveles de estrés si entienden que el estrés es perjudicial no solo para la plantilla sino también para los propios intereses de la compañía. Por ejemplo, fomentar la participación individual, flexibilidad de horarios, favorecer la conciliación familiar, mejorar los entornos de trabajo, fomentar la formación continua en salud laboral, manejo del estrés y del tiempo, etc. También es interesante que las empresas puedan evaluar periódicamente los niveles de estrés interno mediante auditorías especializadas que permitan identificar qué factores influyen en generar estrés y proponer estrategias para reducirlos. Algunos indicadores pueden ser el nivel de absentismo, rotación, abandonos, quejas.

Por Miguel Ángel Aguirre Sánchez
Psicología

El Sr. Aguirre Sánchez es un gran especialista en Psicología. Cuenta con una extensa formación en distintos ámbitos de la profesión y está acreditado como Psicólogo General Sanitario. En concreto, es experto en trastornos de ansiedad, trastornos de estrés, ansiedad generalizada, dependencia emocional, terapia de pareja, autoestima y desarrollo personal y terapia cognitivo-conductual, además de psicología de las organizaciones. También está especializado en Neuropsicología, Sexología y Psicología de empresa.

A lo largo de su trayectoria profesional, ha combinado su labor asistencial con la docencia. Profesor colaborador en Institut Quimic Sarrià (IQS). Además, ha impartido cursos y talleres de la especialidad en empresas y escuelas de negocios. También ha publicado diferentes libros sobre psicología, empresa y autoayuda. En la actualidad, ejerce como psicólogo en su consulta Gabinet Psicològic Aguirre. Cursando Doctorado en Psicología de la Salud (Universitat de Girona).

Acreditación europea Europsy en Psicología del trabajo. Acreditado como experto en psicología del trabajo y organizaciones (Colegio Psicólogos Catalunya). Acreditación europea Europsy Psicología.

 

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