Quedarse embarazada con síndrome de ovario poliquístico

Escrito por: Dra. Carmen Calatayud Lliso
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Editado por: Top Doctors®

El síndrome de ovarios poliquístico (SOP) es una alteración hormonal caracterizada por una disfunción ovulatoria provocada por una hiperandrogenemia, es decir, un exceso de hormonas masculinas, y afecta al 10% de las mujeres, aproximadamente. Está estrechamente relacionado con la infertilidad femenina, por eso es difícil quedarse embarazada si la paciente sufre ovarios poliquísticos, lo cual no significa que no sea posible.

Diferencia entre el síndrome de ovario políquistico (SOP) y ovarios poliquísticos (OP)

Es importante puntualizar que no es lo mismo el síndrome de ovario políquistico (SOP) que los ovarios poliquísticos (OP). Aunque ambos pueden originar problemas de fertilidad sus características y tratamientos son distintos.

Para que un caso se considere síndrome de ovario poliquístico deben estar presentes, mínimo, dos de estos síntomas:

1. Anovulación/ Oligoanovulación

2. Signos clínicos o bioquímicos de hiperandrogenismo

3. Detección de más de doce folículos en, al menos, un ovario.

En cambio, las mujeres con ovarios poliquísticos tienen folículos en los ovarios pero sufren trastornos hormonales asociados a los dos primeros puntos. Es por ello que los OP pueden ser tratados por el ginecólogo mientras que, en el caso de SOP, también será necesaria la ayuda del endocrino. Cabe destacar que, aunque son distintos, ambos pueden suponer problemas de fertilidad.

 

Una mujer con síndrome de ovario poliquístico puede quedarse embarazada

 

Por qué motivo se produce el síndrome de ovario poliquístico

La función ovárica depende de muchas hormonas y, cuando una o más no se produce en el momento y concentración adecuada, interfiere en el desarrollo de los óvulos y, consecuentemente, en el funcionamiento de los ovarios.

En el caso del síndrome de ovario micropoliquístico o poliquístico, un exceso de hormona luteinizante y un nivel alto de insulina hacen que la mujer produzca más testosterona de la habitual. Como consecuencia, los óvulos no maduran lo suficiente y no se expulsan durante en la ovulación, por lo que se quedan instalados en el ovario en forma de pequeños quistes.

Por norma general, los quistes causados por la anovulación son benignos y no requieren extirpación. Sin embargo, la no ovulación hace que la mujer no genere progesterona, una de las hormonas esenciales en el ciclo menstrual, por lo que este desaparece o se hace irregular, dando lugar también a ovulaciones irregulares. Esta es la causa principal para que sea más complicado quedarse embarazada.

Cómo saber si padeces síndrome de ovario poliquístico

Los síntomas del síndrome de ovario poliquístico se manifiestan, normalmente, entre los 20 y los 30 años. No obstante, en algunas mujeres aparecen en la pubertad e incluso antes de la primera menstruación. El síntoma más habitual es un ciclo menstrual irregular. Algunas consecuencias, que pueden interpretarse como síntomas, serían:

1. Oligomenorrea: ciclos menstruales muy largos (más de 35 días). Ocurre en un 80 % de los casos.

2. Polimenorrea: ciclos menstruales de menos de 24 días.

3. Hipermenorrea: reglas abundantes.

4. Amenorrea: ausencia de menstruación, relacionada con la infertilidad.

Por otra parte, las mujeres con síndrome de ovario poliquístico tienen más tendencia a desarrollar hipertensión arterial, obesidad, dislipidemias (alteración de los niveles de colesterol sanguíneos) y diabetes. Además, como consecuencia de la secreción excesiva de testosterona, también puede desarrollarse acné, alopecia, piel grasa, caspa e hirsutismo (aumento de vello corporal y aparición en zonas típicamente masculinas, como la cara o el pecho).

Cómo tratar el síndrome de ovario poliquístico

El tratamiento para el síndrome de ovario poliquístico suele ser farmacológico e incluye anticonceptivos, anti-andrógenos y medicamentos para controlar la insulina. A veces también pueden darse opciones quirúrgicas, como la perforación ovárica para eliminar los quistes con laparoscopia o la resección en cuña, para estimular la ovulación.

Los tratamientos para el síndrome de ovario poliquístico dependen de los síntomas, de la intensidad de estos y de si están orientados a tratar el hiperandrogenismo, la infertilidad o la irregularidad menstrual. A la hora de decantarse por un tratamiento u otro será esencial conocer la edad de la paciente y sus deseos de quedarse embarazada a corto o medio plazo.

¿Una paciente con síndrome de ovario poliquístico puede quedarse embarazada?

Aunque la probabilidad de embarazo con síndrome de ovario poliquístico es menor, es posible. De hecho, muchas mujeres con este síndrome no tienen problemas para conseguirlo. En otros casos, la irregularidad menstrual o la ausencia de ovulación hacen que sea más difícil planificar un embarazo.

También existen tratamientos naturales relacionados con la regulación de la función ovárica. Cuidar la salud antes, durante y tras el embarazo, así como bajar de peso, controlar la dieta, analizar la resistencia a la insulina y hacerse chequeos médicos, ginecológicos y endocrinológicos puede ayudar a estabilizar los niveles hormonales, reducir los síntomas, regular la ovulación y aumentar, por tanto, la fertilidad.

En cualquier caso, si la paciente nota cualquier síntoma asociado al síndrome de ovario poliquístico debe acudir al médico o ginecólogo para descartarlo o, de confirmarse el diagnóstico, ponerse en tratamiento lo antes posible.

Síndrome de ovario poliquístico y fertilidad: técnicas de estimulación ovárica y fecundación in vitro

Como se ha mencionado anteriormente, los síntomas del síndrome de ovario poliquístico afectan directamente a la fertilidad. El primer paso es regular el ciclo reproductivo, lo que suele hacerse con anticonceptivos, por lo que esta opción queda descartada para mujeres que quieran quedarse embarazadas.

En tal caso, el tratamiento habitual es la inducción de la ovulación con un tratamiento hormonal. En la mayoría de pacientes el citrato de clomifeno es la primera opción en el tratamiento de estimulación ovárica. Si falla se intenta con metaformina, tomada con clomifeno.

Otro de los tratamientos habituales para estimular la función ovárica y llegar al embarazo con síndrome de ovario poliquístico es la administración, por parte del especialista en reproducción asistida, de gonadotropinas (FSH y HMG), hormonas implicadas directamente en la reproducción. Se administran a la paciente con inyecciones subcutáneas y aumentan las probabilidades de embarazo múltiple.

El hecho de que el embarazo pueda ser múltiple se debe a que las gonadotropinas trabajan en el ovario para que este produzca varios óvulos, en lugar de solo uno, como sucede en un ciclo menstrual regular. De esta forma es más fácil que más de un óvulo sea fertilizado.

Asimismo, la estimulación ovárica también es importante para aquellas mujeres con síndrome de ovario poliquístico que quieran quedarse embarazadas y que, al no haber tenido éxito por medios naturales, recurren a la fecundación in vitro. Gracias a esto los médicos obtendrán mayor número de ovocitos durante el ciclo y la probabilidad de embarazo aumentará. De hecho, la fecundación in vitro es uno de los métodos con más probabilidad de logar un embarazo y facilita a los especialistas en Reproducción asistida mayor control sobre embarazos múltiples.

Embarazo y síndrome de ovario poliquístico

Aunque se puede llegar al embarazo con síndrome de ovario poliquístico, el riesgo de aborto espontáneo es más elevado (hasta un 45%), especialmente durante el primer trimestre.

A los problemas de fertilidad que sufren las mujeres con síndrome de ovario poliquístico hay que añadir otros: desequilibro hormonal o niveles de insulina y glucosa elevados, que pueden interferir en la implantación del óvulo fertilizado y en el desarrollo del embrión en las primeras semanas. Por otra parte, los niveles anormales de insulina influyen en que los óvulos sean de menor calidad, dificultando aún más la concepción.

Por Dra. Carmen Calatayud Lliso
Reproducción asistida

La Dra. Catalaytud es una de las mayores especialistas en el estudio y tratamiento de la esterilidad, un referente en técnicas de ovodonación y diagnóstico genético preimplantatorio (DGP). Cuenta con más de 20 años de experiencia en la profesión, con extensa formación en la materia. A lo largo de su trayectoria profesional ha compaginado su labor asistencial con la docencia, siendo profesora en cursos de formación organizados por distintas entidades públicas y privadas. Por otra parte, es autora de artículos científicos de la especialidad y ha participado en congresos nacionales e internacionales. Actualmente es co-directora de CREA, Centro Médico de Reproducción Asistida.

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