¿Qué implica hacerse un TAC craneal?

Escrito por: Dr. Jordi González Menacho
Publicado: | Actualizado: 14/11/2018
Editado por: Patricia Fernández Ramos

El TAC o scanner cerebral es una de las armas diagnósticas complementarias más utilizadas actualmente en Neurología. Esto significa que, cuando los síntomas que presenta el paciente y la exploración neurológica hecha por un neurólogo experto indican la probabilidad de una lesión intracraneal, será una de las primeras pruebas que se practicarán para comprobar el diagnóstico.

 

¿En qué consiste un TAC cerebral?

 

El TAC cerebral (Tomografía Axial Computadoritzada) se obtiene a partir del proceso informático de múltiples datos obtenidos en un intervalo muy breve de tiempo al someter la persona a una fuente de radiación.

 

Dicho de otro modo: es como realizar múltiples radiografías en un lapso mínimo de tiempo, de tal forma que el ordenador con los programas adecuados, reconstruirá las imágenes de toda una serie de láminas del cerebro.

 

Con esta técnica, en breves minutos se puede confirmar o excluir con seguridad una gran diversidad de lesiones; pero es fundamental recordar que siempre impera la clínica; es decir, si la sospecha clínica es alta, un TAC craneal con resultados normales no excluye realmente la presencia de una lesión; y si los síntomas y la exploración de la persona indican que es muy poco probable una enfermedad, la presencia de anomalías en el TAC a menudo constituye hallazgos sin ningún tipo de valor.

Cerebro TAC craneal | Top Doctors
El cerebro puede sufrir multitud de lesiones, muchas de las cuales podrían prevenirse mediante el TAC cerebral
 

 

¿El TAC craneal es peligroso?

 

Esta es una cuestión frecuentemente olvidada, pero tiene su importancia. Es cierto que las radiaciones pueden producir entre otros problemas, la aparición de una neoplasia. Y de hecho, está demostrado que la dosis de radiación que se puede recibir después de practicarse 2 o 3 TAC craneales multiplica puede aumentar el riesgo de sufrir un cáncer cerebral o una leucemia.

 

¿Necesito realizarme un TAC craneal?

 

La prescripción siempre deberá hacerla el neurólogo que trata al paciente. Todas las pruebas practicadas a un paciente tienen el que denominamos una relación riesgo-beneficio determinada. Es decir: si la sospecha de enfermedad es alta, vale la pena asumir la dosis de radiación, siempre que de la práctica de la prueba acontezca un conocimiento que pueda cambiar el tratamiento o manejo del paciente.

 

Por ejemplo, si el paciente tiene síntomas típicos de sufrir un ictus, sin ninguna duda se tiene que hacer la prueba, y cuando antes mejor, dado que se podría beneficiar de tratamientos que devuelvan la función neurológica perdida; pero si la sospecha clínica es muy baja, y sólo es el miedo de la persona a tener alguna alteración cerebral teórica el que mueve a practicarla, tendría que pensarlo más de dos veces, y quizás no someterse a esta dosis innecesaria de radiación. En cualquier caso... haga caso de su neurólogo.

Por Dr. Jordi González Menacho
Neurología

Referente en Neurología, el Dr. González Menacho es especialista en cefaleas, migrañas y otras afecciones del sistema nervioso central. Posee un Máster Internacional en Psicobiología y Neurociencia cognitiva por la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde 1999, es profesor asociado al Departamento de Neurología de la Universidad Rovira i Virgili. Además, forma parte de diversas sociedades médicas y de diferentes grupos de estudio y es socio fundador y vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Neuropsicoanálisis (AINPSA). Ha realizado numerosas publicaciones tanto a nivel nacional como internacional.

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