Qué es y cómo mitigar los efectos del síndrome del cuidador quemado

Escrito por: María Gallego Blanco
Publicado:
Editado por: Raúl Vara

Cuidar a un familiar, normalmente, es una experiencia gratificante y emotiva, pero en ocasiones los cuidadores experimentan sensación de cansancio, depresión y ansiedad. Cuando esto ocurre, los cuidadores experimentan cambios físicos y emocionales que repercuten en diferentes planos de su vida. Esto es lo que se conoce como síndrome del cuidador quemado.

 

El termino fue utilizado por primera vez por el psicólogo estadounidense Herbert J. Freudenberger en 1974 para describir el estado emocional de unos voluntarios que ayudaban en una clínica de desintoxicación a pacientes adictos a las drogas. Los voluntarios, pasado un tiempo se sentían agotados, se irritaban con facilidad y tendían a evitar a los pacientes.

 

 

 

 

Christina Maslach, psicóloga estadounidense, dio a conocer el termino en el Congreso anual de la Asociación Americana de Psicólogos. Definió el síndrome del cuidador quemado como el profundo desgaste emocional y físico que experimenta la persona que convive y cuida de un familiar dependiente, como consecuencia de la exposición continuada a situaciones de estrés y estado de sobreesfuerzo al que está sometido.”

 

 

¿Qué es el síndrome del cuidador quemado?

 

El síndrome del cuidador quemado es un problema que se muestra en personas que ejercen como cuidadores de una persona dependiente. Estas personas sufren un agotamiento físico y mental. Este problema surge porque la persona no está preparada físicamente o psicológicamente para enfrentarse a esta situación. Muchas veces, los demás familiares no son conscientes de esta situación.

 

 

 

¿Se produce por situaciones puntuales?

 

No suele producirse por una situación puntual, sino por el agotamiento físico y mental prolongado.

 

 

 

¿Hay síntomas característicos en los que debamos fijarnos?

 

Hay síntomas que nos advierten de que estamos llegando al límite de nuestras fuerzas. La persona que padece el síndrome del cuidador quemado se sentirá agotada mental y físicamente. Puede que estos síntomas no surjan al mismo tiempo, pero sí que se deben de prevenir antes de que aparezcan, y esto es responsabilidad tanto de la persona de la que cuida como de su entorne. En muchas ocasiones, el cuidador o cuidadora no se da cuenta de que está llegando a su límite y que sus fuerzas se están agotando, por eso las personas que le rodean tiene que advertirle. Es tan importante fijarse en la salud de la persona que se está cuidando, como de la persona que cuida. Casi siempre nos fijamos únicamente en los problemas y la evolución de la persona cuidada, pero también hay que darse cuenta del estado de ánimo del cuidador para ayudarle a no padecer el síndrome del cuidador quemado. Los propios cuidadores niegan los síntomas, aunque el entono los capte de manera obvia.

Algunos de los síntomas físicos son:

  • Agotamiento, fatiga y cansancio prolongado en el tiempo.
  • Variaciones en el deseo del apetito: puede aumentar o disminuir.
  • Problemas de sueño.
  • Cefaleas y dolores musculares.
  • Abandono físico.
  • Dependencia y consumo de medicamentos y de bebidas alcohólicas o con cafeína. También consumo diario del tabaco, es decir, tabaquismo.

 

Algunos síntomas emocionales son:

  • Tristeza o depresión.
  • Sentimiento de culpa.
  • Cambios de humor o estado de ánimo.
  • Desinterés por actividades que antes se disfrutaban.
  • Aislamiento social: tanto con la familia, como con los amigos.
  • Cambios en la forma de tratar a las personas.
  • Problemas de memoria y de concentración.

 

Si una persona nota que está sufriendo algún síntoma debe de ponerse en contacto con su médico de cabecera, y si este lo considera necesario, recomendarle un especialista en salud mental para abordar el problema.

 

 

 

 

¿Hay fases?

 

Sí, existen diferentes fases. Los cuidadores pasan por diferentes momentos durante el desarrollo del síndrome del cuidador cansado. Aunque hayamos estado cuidando a un familiar o a un paciente, cuando fallece se experimenta un sentimiento de vacío, no solo por la perdida, sino porque su cuidado se había convertido en una rutina que ya no realizamos.

 

 

¿Cuál es el perfil del síndrome del cuidador quemado al que nos estamos refiriendo?

 

Hay diversos perfiles de paciente, pero el más común es una mujer, familiar de la persona cuidada, voluntariosa, que pensaba que la situación iba a ser más llevadera y que, normalmente, no se siente ayudada por su entorno.  Aunque sea más frecuente en mujeres, también hay hombres que sufren el síndrome del cuidador quemado.

 

Recomendaciones para superar el síndrome del cuidador quemado

Aprender a cuidarse para cuidar mejor; el autocuidado te va a permitir tener un buen estado mental y físico para cuidar a los que te rodean, y te va a permitir tener un control sobre tu vida. Para poder lograrlo los especialistas recomiendan estos 5 consejos:

 

1. Pedir ayuda: cuando la persona ha llegado a una situación límite es cuando decide pedir ayuda. Pedir ayuda no es un signo de debilidad y el cuidador no tiene que enfrentarse solo a los problemas. Para encontrar esta ayuda podemos pedirla a nuestros familiares y amigos, a expertos médicos, como los psicólogos. También existen las ayudas de tipo técnicas, es decir, adaptar el hogar para que el cuidado sea más fácil, por ejemplo.

 

2. No descuidar la alimentación: no saltarse ninguna comida es muy importen. Intenta tomarte tu tiempo para comer: hazlo de forma pausada y sentado.

 

​3. Hacer ejercicio: esto hará que estés mejor físicamente, ya que el rol del cuidador lo requiere. También, el deporte tiene muchos beneficios para la salud: nos ayuda a lidiar con las tensiones diarias, además de mantenernos en forma para cuidar a la persona.

 

4. ​Descansar correctamente: cuidar a una persona, en muchas ocasiones, supone descansar deficientemente porque se debe de velar por su cuidado día y noche. Pero hay que saber buscar momentos de descanso para estar activos y atentos al cuidado de la persona. No descansar lo suficiente tiene consecuencias como: somnolencia diurna, alteraciones en la percepción, reducción de la atención, concentración y la memoria. Asimismo, cuesta más organizarse y rendir correctamente durante el día. Para descansar de forma correcta se tiene que intentar dormir al menos 6 horas, y si es necesario, trabajar alguna técnica de relajación.

 

5. Dedicar tiempo a tus relaciones: cuidar a una persona hace que la forma de organizarse cambie, pero esto no tiene que hacer que se renuncie a realizar actividades que nos gustan. Por eso, se recomienda que la persona dedique tiempo a realizar actividades que le llenen, y si se puede, que las lleve a cabo con más personas. Para lograrlo, el cuidador tiene que poner límites al cuidado buscando formas de reconciliar la vida social y los cuidados sin sentirse culpable.

Por María Gallego Blanco
Psicología

María Gallego Blanco es licenciada en Psicología, con amplia experiencia en edad pediátrica y adultos.

Durante sus años de formación y colaboración en el Departamento de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, su actividad en la Unidad de Paidopsiquiatría se desarrolló en el área de consulta, hospitalización, elaboración de informes psicológicos jurídico–periciales y asesoramiento clínico y psicopedagógico a varias unidades y servicios del Departamento. Fundamentalmente en el Servicio de Neuropsicología pediátrica, Unidad de endocrinología, crecimiento y nutrición pediátrica, Unidad de trastornos metabólicos, Unidad de Gastroenterología y Hepatología y Nutrición pediátrica, Unidad de Hematología y Oncología pediátrica y Pediatría general.

De este modo y, puesto que también trabaja con adultos al margen de la práctica psicoterapéutica en el área de pediatría, a lo largo de los últimos 20 años ha realizado la evaluación e intervención de casos que engloban los problemas y trastornos más frecuentes en psicoterapia: de ansiedad, depresivos, de personalidad, patología específica pediátrica, terapia de pareja, trastornos de alimentación, patología ligada a enfermedades crónicas (oncología, diabetes...).

Colabora todos los lunes a las 12:30 en el  programa de EsRadio Galicia, donde tiene el 'Espacio de psicología con María Gallego'.

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