¿Qué es el síndrome doloroso del trocánter mayor?

Escrito por: Dra. Esther Moya Gómez
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

El dolor trocantérico es una entidad común que se caracteriza por dolor en la cara lateral de la cadera que puede irradiar por la cara lateral del muslo hasta la rodilla. Generalmente afecta a mujeres de mediana edad, aunque potencialmente puede afectar también a mujeres y hombres jóvenes deportistas.

 

¿Cuáles son sus causas?

 

Clásicamente se relacionaba con inflamación de la bursa trocantérica que es una membrana que se localiza encima del trocánter mayor y que, en ocasiones, puede inflamarse.

 

Actualmente, no se da tanta importancia a la inflamación de esta membrana, y han cobrado más importancia las lesiones de los tendones de los glúteos y otros músculos que se encuentran en esta zona.

 

Diagnóstico clínico

 

Los pacientes se presentan con dolor en la cara lateral de la cadera, que puede descender por el muslo hasta la rodilla. Este dolor aparece tras estar mucho rato sentado y ponerse de pie, y tras dar algunos pasos va disminuyendo de intensidad.

 

También empeora al subir y bajar escaleras y tras estar de pie de forma prolongada y, en los casos más graves, puede provocar cojera y la necesidad de usar un bastón o una muleta para caminar.

 

Para concluir la causa del dolor y determinar su presencia, se suelen realizar radiografías simples de cadera y ecografía o resonancia magnética para completar el diagnostico.

 

El dolor trocantérico se caracteriza por irradiar dolor en la cara lateral de la cadera. 

 

Tratamiento

 

El tratamiento de inicio debe ser conservador; evitando aquellas actividades que provoquen dolor, y tomando analgésicos.

 

El tratamiento rehabilitador suele tener buenos resultados realizando una terapia a base de ejercicios de elastificación de la fascia lata, glúteos y pelvi-trocantéricos, ultrasonidos, electroestimulación y masoterapia. Las ondas de choque y la magnetoterapia también están indicadas y presentan buenos resultados en la mayoría de los casos.

 

Cuando tras un tratamiento rehabilitador adecuado no se consigue una mejoría de los síntomas, puede resultar conveniente la realización de una o varias infiltraciones en la zona lateral de la cadera.

 

En los casos más resistentes al tratamiento conservador y que no responden a las infiltraciones y representan una interferencia en las actividades de la vida diaria de los pacientes, está indicada la cirugía.

Por Dra. Esther Moya Gómez
Traumatología

La Dra. Moya es una reputada especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica. Cuenta con años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos campos de la especialidad. En este sentido, realizó un fellow de artroplastia de la extremidad inferior en el Royal Berkshire Hospital, en Reading, Reino Unido, donde se formó en artroplastia de cadera no cementada y cementada, híbrida, resurfacing, artroscopia de cadera y artroplastia total de rodilla y unicompartimental. También realizó otra estancia formativa en artroplastias de cadera en el Hospital for Special Surgery en Nueva York, Estados Unidos. Toda esa formación ha hecho que sea gran experta en el abordaje de las patologías y lesiones de cadera. 

A lo largo de su trayectoria ha combinado su labor asistencial con una importante actividad investigadora y divulgativa, siendo ponente asidua en congresos de la especialidad y autora de numerosos artículos científicos de la especialidad. En la actualidad ejerce en el Hospital Universitario QuironDexeus y también forma parte del equipo de Oller Trauma, en el Hospital HM Delfos.

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