¿Qué es el síndrome de hiperlaxitud articular?

Escrito por: Dra. Elena Cuesta Narváez
Publicado: | Actualizado: 15/07/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

La hiperlaxitud articular consiste en un aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones.

 

Existen evidencias científicas actuales que confirman que es más frecuente en las mujeres que en los varones. También sabemos que es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad.

 

A veces esta patología se acompaña de dolor en el aparato locomotor; cuando esto ocurre, hablamos de síndrome de hiperlaxitud articular.

 

Cómo se origina la hiperlaxitud articular

La etiología de los síndromes de hiperlaxitud no es del todo conocida, aunque se han encontrado anomalías de origen genético en las fibras de colágeno y otras proteínas que forman el tejido conectivo, que es el encargado de proporcionar resistencia y fortaleza a diferentes estructuras de nuestro organismo, especialmente ligamentos, tendones, músculos, cartílagos, vasos sanguíneos, piel y alguna otra estructura.

 

La alteración de estas proteínas hace que esas estructuras sean más elásticas de lo normal, pero también más frágiles, lo que facilita la aparición de lesiones con mayor facilidad tras traumatismos relativamente poco intensos.

 

Síntomas de la hiperlaxitud articular

Los síntomas más frecuentes son el dolor en músculos y articulaciones, sobre todo en los miembros inferiores.

 

La hiperlaxitud articular consiste en un aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones.

 

Su aparición suele estar relacionada con las sobrecargas repetidas sobre alguna articulación. Los dolores pueden comenzar durante la infancia o la adolescencia y persistir, a temporadas, durante toda la vida. En ocasiones se llegan a producir derrames articulares, normalmente con ocasión de un esfuerzo o sobrecarga de la articulación, sobre todo en las rodillas.

 

Determinadas enfermedades de los tejidos blandos, como tendinitis, capsulitis, etc., pueden presentarse con mayor frecuencia. También podrían ser más frecuentes las torceduras de tobillo, tortícolis de repetición, luxaciones articulares, lumbalgias, escoliosis y los pies planos.

 

Existen manifestaciones fuera de las articulaciones, siendo las más comunes el aumento de la elasticidad de la piel y una mayor facilidad para la aparición de equimosis, a veces sin recordar ningún golpe, o bien con traumatismos mínimos. Igualmente ha sido descrita una mayor predisposición a padecer varices y hernias.

 

Pueden influir en la aparición y agravamiento del dolor el sobrepeso (obesidad) y la sobrecarga de las articulaciones. También la falta de ejercicio y un excesivo sedentarismo agravarán los síntomas.

 

El estrés con su componente de contractura muscular también puede empeorar el cuadro.

 

Algunos enfermos refieren notar la influencia de los cambios del clima. Es importante descansar lo suficiente y dormir bien.

 

Tratamiento de la hiperlaxitud articular

No existe un tratamiento específico y resolutivo, pero sí muchas formas de ayudar a los pacientes con este síndrome:

 

  • Terapias locales. Muchos de las dolencias que implica el síndrome de hiperlaxitud son lesiones de tejidos blandos que podemos tratar utilizando terapias locales, como por ejemplo férulas (muñequeras, coderas, tobilleras, etc.), infiltraciones, fisioterapia, electroterapia y masaje decontracturante de la musculatura.
  • Infiltraciones. Hay que ser especialmente prudente con las infiltraciones utilizando las dosis mínimas y evitando su administración repetida.
  • Los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos, durante cortos periodos de tiempo, también pueden ser eficaces en el tratamiento de esta sintomatología.
  • Aplicar calor si hay contractura muscular, o frío en caso de lesiones agudas y recientes pueden aliviar los síntomas.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones (obesidad, cargar pesos, etc.) que pueda agravar los síntomas y modificar en lo posible el estilo de vida si no es el idóneo.
  • La realización regular de ejercicios de fortalecimiento y estiramiento muscular será beneficioso. El ejercicio debe ser muy suave, sin forzar las articulaciones. Los deportes que no requieran esfuerzos importantes, como la natación, son los más recomendables, así como el yoga y otras técnicas de relajación.

 

 

Pronóstico

Se trata casi siempre de un trastorno benigno y aunque no puede curarse, sí que se puede disminuir la intensidad y frecuencia de aparición de los síntomas al aplicar las medidas anteriormente indicadas. Los afectados deben aprender a convivir, en cierta medida, con alguna molestia y acudir al Médico de Familia o al Reumatólogo si observan una agudización o aumento de sus síntomas. En muchos casos, el dolor puede disminuir progresivamente con el paso del tiempo.

Por Dra. Elena Cuesta Narváez
Reumatología

La Dra. Cuesta Narváez es una reputada médico especialista en Reumatología que cuenta con más de 15 años de experiencia. Licenciada en Medicina por la Universidad de Salamanca, ha completado su formación académica y profesional en diferentes ciudades españolas como Málaga, Santander, Albacete o Cuenca. Durante su larga trayectoria, ha compaginado su labor como facultativo especialista en Reumatología con la participación en publicaciones y conferencias de ámbito nacional e internacional y en ensayos clínicos internacionales. Actualmente, es miembro del equipo de Reumatología del Hospital Vithas Virgen del Mar de Almería.

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