¿Por qué es necesario extirpar la vesícula biliar?

Escrito por: Dr. José Perea García
Publicado: | Actualizado: 16/11/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

La vesícula biliar es un órgano del aparato digestivo situada en íntimo contacto con el hígado, y que se encuentra a unos centímetros de la confluencia de los conductos hepáticos que llevan la bilis desde el hígado hasta el duodeno. Está comunicada con dicho conducto a través del conducto cístico, y a partir de él, el conducto hepático común pasa a denominarse colédoco.

 

¿Qué funciones tiene?

Almacenar y concentrar la bilis secretada por el hígado, hasta que ésta se requiere en la digestión. En dicho momento produce la contracción de la pared, siendo más marcada cuando el bolo alimenticio se compone de grasas.

 

La bilis es un líquido de color pardo verduzco que se encarga de emulsionar las grasas, con el fin de facilitar la digestión y absorción de éstas. Por otro lado, la bilis colabora en la excreción de productos del metabolismo de la hemoglobina (bilirrubina), o el exceso de colesterol, entre otros.

 

¿Cuándo es necesario extirpar la vesícula biliar?

Normalmente cuando se altera la función de excreción de bilis de la vesícula biliar, o bien debido a la propia bilis por una alteración del metabolismo del hígado (bilis litogénica), se forman litiasis o cálculos.

 

 

Éstos pueden aparecer en la vesícula, pero también en los conductos biliares. Cuando se diagnostica la colelitiasis (cálculos en la vesícula biliar), unas veces es por exploraciones de imagen por otros motivos (litiasis asintomática), y otras por síntomas secundarios a la misma. En el primer supuesto resulta ser una indicación relativa la extirpación de la vesícula (colecistectomía), con el fin de prevenir complicaciones. Sin embargo, las indicaciones absolutas de realizarla son cuando originan síntomas o por complicaciones subsiguientes.

 

Síntomas de alerta

La sintomatología puede ser poco definida; digestiva, del piso abdominal superior, o bien florida (“cólico biliar”), con dolor agudo en cuadrante superior derecho del mismo, que puede estar acompañado de náuseas o vómitos. Aunque no siempre, suelen presentarse tras ingesta, y más si la comida ha sido copiosa y con componente de grasas animales.

 

En segundo lugar estarían las complicaciones derivadas de la colelitiasis. Entre ellas, la colecistitis aguda, que consiste en la inflamación de la vesícula biliar, en la que al dolor se suele asociar sintomatología febril. En este caso, la situación es de urgencia y, aparte de instaurar tratamiento antibiótico, salvo contraindicación, se tiene que extirpar la vesícula. Cuando los cálculos se presentan en los conductos biliares, principalmente en el colédoco, se recomienda llevar a cabo la extracción de estos mediante un procedimiento endoscópico que se llama colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), antes de la colecistectomía. Otras veces los cálculos pueden ser una de las causas de pancreatitis aguda (inflamación del páncreas), debiendo inicialmente resolverse ésta antes de la colecistectomía.

 

Otros motivos por lo que se lleva a cabo la colecistectomía son la aparición de pólipos en su interior que crecen o son inicialmente de gran tamaño (mayores de 1 cm); sospechas de malignidad; vesícula en porcelana (calcificación de la pared de esta).

 

¿Cómo se realiza la colecistectomía?

Hoy en día la intervención tiene que llevarse a cabo mediante procedimiento mínimamente invasivo, es decir, mediante laparoscopia. A través de pequeñas incisiones en la pared abdominal y anestesia general se extirpa la vesícula, previa ligadura de la arteria y conducto císticos. En muy contadas excepciones, como un importante componente adherencial por cirugía previas, o imposibilidad de identificar adecuadamente las estructuras anatómicas, se ha de convertir en procedimiento abierto, pero siempre partiendo de inicio de un abordaje laparoscópico.

 

Riesgos de la colecistectomía

Aunque infrecuentes, como todo procedimiento quirúrgico no está exenta de riesgos. Sin embargo, siempre que se indique la cirugía en tiempo y forma adecuados, éstos se reducirán de manera considerable. Entre ellos se encuentran el sangrado, colecciones en el lecho de la vesícula extirpada, y menos habitual, lesiones de la vía biliar. Con manejo conservador no invasivo se pueden solucionar algunas, siendo necesarios en otras ocasiones drenajes, endoscopia o reintervenciones. También hay que considerar los intrínsecos a cualquier procedimiento quirúrgico abdominal con anestesia general, como son las infecciones o hernia a nivel de la herida, neumonías, etc.

Por Dr. José Perea García
Cirugía general

Doctor Cum Laude en Cirugía General y del Aparato Digestivo, ha desarrollado una amplia actividad investigadora en dicho campo y ha publicado numerosos artículos de la especialidad para revistas nacionales e internacionales. Ha realizado varias estancias formativas en el extranjero, y ha obtenido diversos premios en reconocimiento a su labor médica. En la actualidad, combina su actividad profesional en el Hospital N.S. del Rosario de Madrid junto a su práctica docente como Profesor Asociado del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina, de la Universidad Complutense de Madrid. 

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