¿Por qué debo vacunar a mi hijo?

Escrito por: Dr. Manuel Baca Cots
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

El Dr. Manuel Baca Cots, Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Quirón de Málaga y Director del Grupo Pediátrico Uncibay responde a una de las cuestiones que están cambiando la perspectiva médica en los últimos tiempos: ¿por qué debería vacunar a mi hijo? ¿Son realmente necesarias las vacunas?

 

 

¿Por qué debo vacunar a mi hijo?

La principal razón para vacunar a nuestros hijos desde el mismo momento de su nacimiento es sencilla: las vacunaciones salvan vidas y evitan enfermedades.

 

Es especialmente importante vacunar a los bebés, ya que antes de los cinco años de edad son muy susceptibles a contraer enfermedades, ya que su sistema inmune todavía no presenta las defensas necesarias para luchar contra la totalidad de las infecciones.

 

Proteger la salud de su hijo es lo primordial para usted y para todos nosotros. Administrarle a su hijo todas las vacunas recomendadas hará que esté protegido de multitud de enfermedades infantiles de carácter grave. Vacunar significa tener una importante defensa frente a la infección, muy segura y de comprobada eficacia.

 

Es común tener una opinión negativa de los peligros que suponen sufrir enfermedades graves, discapacidades e incluso la muerte de niños pequeños. Por ello tenemos que hacer todo lo necesario para ayudar a nuestro hijo a crecer sano y salvo.

 

La vacuna actúa como defensa ante agentes infecciosos
 

 

Las vacunas se tratan de uno de los principales logros de salud pública porque han reducido o incluso erradicado muchas enfermedades. De hecho, se puede afirmar que gracias a las vacunas, mucha gente nunca ha visto los efectos de enfermedades como la poliomielitis o el tétanos.

 

Así, es fácil pensar que estas son enfermedades del pasado, pero todavía nos afectan y se propagan fácilmente. Hoy en día las vacunas son muy seguras. De hecho, antes de que una vacuna sea administrada en menores se hacen muchas pruebas sobre su validez y funcionamiento.

 

Posteriormente toda esta información se actualiza a medida que se obtiene nuevos datos científicos. Además vacunar a su hijo ayuda a proteger a toda la comunidad. Cuando todas las personas que se pueden vacunar se vacunan, ayudan a prevenir la propagación de enfermedades y se puede retrasar o detener el avance del brote de una enfermedad. La decisión de proteger a su hijo con vacunas, también protegerá a su familia, a sus amigos y a sus vecinos.

 

 

¿Por qué ha aumentado el número de padres que optan por no vacunar?

Algunos padres, conocidos como "antivacunas", optan por no vacunar a sus hijos aferrándose a la idea que dice que "las vacunas no son obligatorias".

 

Como no lo son, y como están en contra de ellas, no vacunan. Por ello las enfermedades vuelven, los niños se exponen a riesgos innecesarios y todo ello deriva en lo que hoy podríamos definir como una historia de “falsos miedos”.

 

El movimiento antivacunas se inició en el año 1998, cuando Andrew Wakefield publicó un artículo en la prestigiosa revista The Lancet en que explicaba que 12 niños con trastorno autista lo sufrían como consecuencia de la vacuna Triple Vírica del sarampión, rubéola y parotiditis (paperas). Ese artículo inició una revolución sanitaria y social.

 

Los padres empezaron a dudar si poner las vacunas o no a sus hijos y algunos profesionales comenzaron a desaconsejar su administración.

 

La administración de vacunas es fundamental para prevenir
la aparición de enfermedades

 

 

Estudios posteriores no lograron repetir los resultados y un periodista llamado Brian Deer se dedicó a analizar el estudio y los doce casos, en profundidad. Ente el 2003 y el  2008 publicó sus investigaciones. Demostró que todo era falso hasta el punto que se suspendió la titulación de medicina del Dr. Wakefield en el 2010 acusado de mentir, de generar una alarma mundial y de someter a 12 niños con autismo, a pruebas invasivas innecesarias.

 

La revista The Lancet, retiró el artículo, aunque el problema ya existía: se había generado el movimiento antivacunas. Este movimiento ha ido creciendo con el tiempo.

 

Al principio, por ejemplo, todo giraba alrededor de la triple vírica y después se añadió el mercurio. Numerosos estudios demostraron que el mercurio no era el causante del autismo, pero por si acaso fue retirado de las vacunas.

 

Los movimientos antivacunas argumentan que las vacunas son un invento de las multinacionales farmacéuticas, que solo buscan un beneficio económico a costa de engañar a la población, para administrar a los niños unas vacunas que según ellos son ineficaces, inseguras y tóxicas.

 

 

 

¿Qué pasa si no vacuno a mi hijo?

Desde que se inventaron las vacunas existe temor sobre los posibles efectos secundarios que éstas pueden tener en los niños. Un miedo que aumentó hace 15 años con el estudio publicado —y ahora retirado y confirmado como inventado— relacionando el autismo con la vacuna triple (sarampión, rubeola y paperas).

 

Sin embargo las secuelas de este médico (Andrew Wakefield), siguen vigentes induciendo a la población a temores inexistentes. Como consecuencia de ello tenemos frecuentemente epidemias de sarampión en todo el mundo. Estas cifras según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), suponen que 160.000 personas mueren al año solo de sarampión.

 

De la misma forma la no administración adecuada de las vacunas supone el resurgimiento de enfermedades parcialmente olvidadas y que originan epidemias en todo el mundo.

 

 

 

¿Supone algún beneficio optar por no vacunar a mi hijo?

Hay personas con dudas sobre la conveniencia de someter a su hijo o hija al calendario de vacunación infantil. Para evitarlo, sería importantísimo que todos tuviéramos suficiente información. Algunas noticias sobre vacunas no tienen en cuenta que éstas evitan más de un millón de muertes al año según la OMS.

 

Que todos seamos conscientes sobre la importancia de vacunar supone alcanzar un porcentaje suficiente de la población vacunada,  y ello origina lo que los médicos llaman inmunidad de grupo, protección de la que se beneficia toda la comunidad y no solo el vacunado.

 

Esto hace que disminuya enormemente la incidencia de algunas enfermedades y que otras acaben siendo erradicadas. Sin embargo, cuando no se alcanza un porcentaje de vacunación suficiente, esa inmunidad grupal queda rota y las enfermedades se transmiten fácilmente. Por lo tanto  no vacunar significa que tu hijo no solo sufrirá una enfermedad, sino que la transmitirá a los restantes niños, a sus conocidos y familiares. El obviar el calendario de vacunación infantil, no supondrá un “extra” de seguridad para tu hijo, sino todo lo contrario.

 

 

 

El consejo del Dr. Baca a aquellos que no quieren vacunar a sus hijos

Mi consejo a todos aquellos que todavía tienen dudas acerca de las vacunas es que dejen de lado las publicaciones y los comentarios amparados en los falsos trabajos de Wakefield y similares; así mismo que olviden los temores sin fundamento científico, que se han reconocido como falsos.

 

La solidaridad deberían aplicarla con su propio hijo para evitar la enfermedad y sus secuelas. Todo esto está en manos de los padres y además que no se nos debe olvidar que se puede provocar la enfermedad en todos los que rodean a su hijo.

 

Los padres deben informarse ampliamente y solo así llegarán a la conclusión que uno de los grandes avances  de la Salud Pública es la posibilidad de evitar la enfermedad mediante las vacunas.

 

En el caso de desear más información, puede consultar con un especialista en Pediatría.

Por Dr. Manuel Baca Cots
Pediatría

El Dr. Manuel Baca Cots es un reputado pediatra especialista en Neumología en Málaga con más de tres décadas de trayectoria médico-profesional. Actualmente, el Dr. Baca es responsable del Grupo Pediátrico Uncibay y jefe del servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Málaga, donde coordina a casi un centenar de profesionales. Es experto en todo tipo de problemas respiratorios infantiles, asma, infecciones respiratorias, vacunas, neonatología o bebé prematuro, entre muchos otros tratamientos y afecciones.

Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga, el Dr. Baca Cots se especializó en Pediatría a través del MIR, que que obtuvo tras cuatro años en el Hospital Materno-Infantil de Málaga. A lo largo de su extensa y dilatada trayectoria, el Dr. Baca Cots fue investigador del proyecto Prevención de la infección nenonatal precoz por Streptococo grupo B en Andalucía, y ha trabajado en prestigiosos centros de la Costa del Sol, como el Hospital Dr. Gálvez, el Hospital de Vélez-Málaga o el Hospital Vithas Xanit Internacional de Benalmádena. 

Ver perfil

Valoración general de sus pacientes


Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación..