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Por Dra. Nuria Escoda
Medicina estética

Doctora con formación de alto nivel y calificaciones excelentes en másters y postgrados de la especialidad. Hace más de 20 años que dirige su propia clínica, convirtiéndose en todo un referente en tratamientos médico-estéticos.

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Mesoterapia facial

¿Qué podemos hacer para mejorar el aspecto de nuestra piel y conseguir evitar y retrasar al máximo la aparición de lesiones y, cuando aparezcan, disminuirlas o eliminarlas para devolver el aspecto de turgencia propio de una piel sana y joven?

¿Qué es la mesoterapia?

La mesoterapia facial es una técnica por la que aplicamos directamente dentro de la piel los principios activos que necesitamos para conseguir estimular su regeneración. Ayudando a la célula responsable de la elasticidad de la piel a seguir trabajando a máxima potencia. 

¿Cómo se consigue?

Se utilizan finísimas agujas, de manera indolora ya que se trabaja con crema anestésica, que permiten activar a la célula llamada fibroblasto con determinados productos. Se pueden combinar ácido hialurónico, vitaminas o plasma rico en plaquetas según la necesidad de cada piel. 

Las pieles más jóvenes normalmente se tratan con peelings suaves, que la regeneran y limpian sus impurezas. Ayudan mucho a homogeneizar el tono de la piel y en el tratamiento de las manchas. 

Cuando la piel es más madura se puede añadir mesoterapia con vitaminas para que la piel se mantenga nutrida, hidratada y tenga un óptimo funcionamiento. La función de las vitaminas es nutrir a los fibroblastos para potenciar su funcionamiento. También es posible añadir ácido hialurónico y luego los factores de crecimiento. Las sesiones de mesoterapia pueden estar combinadas con peelings más fuertes para que el efecto del tratamiento sea aún mayor. 

¿Cómo funciona la mesoterapia?

La mesoterapia funciona gracias a dos activos: en primer lugar, el pequeño pinchazo que ejercemos con la aguja ya provoca una llamada al fibroblasto que se activa cada vez que nos cortamos o la piel sufre algún daño aunque este sea pequeño. El fibroblasto, una vez activo, con la ayuda de las vitaminas, ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas según el caso, se pone a trabajar con fuerzas renovadas y a su máximo potencial. El pinchazo es una llamada al fibroblasto, los demás elementos serían su altavoz. Especialmente intensa es la llamada cuando utilizamos el plasma rico en plaquetas. 

¿Cómo ayuda la mesoterapia a nuestra piel?

Tal como comentábamos al principio, el fibroblasto trabaja intensamente fabricando colágeno hasta la edad madura. Esta célula se activa cuando se requiere reparar con cortes o lesiones. Es éste mecanismo de reparación el que la mesoterapia activa y que ayuda a regenerar la capa de la piel en la que se encuentran los fibroblastos provocando que estos vuelvan a fabricar colágeno justo en la zona de la piel en la que lo necesitamos.

¿Cómo conseguimos este efecto? 

El pequeño pinchacito de la aguja desencadena una llamada al fibroblasto para fabricar colágeno y cerrar la microscópica lesión que hemos ocasionado. Este mecanismo de reparación lo podemos amplificar si, a la vez, inyectamos diversos productos que harán que éste fibroblasto trabaje más y mejor. 

Para aumentar esta respuesta podemos inyectar vitaminas con ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas: PRP.

¿Cómo consiguen estos productos maximizar el trabajo del fibroblasto?

Las vitaminas son uno de los antioxidantes más potentes para el organismo. Aplicarlos directamente dentro de la piel favorece la regeneración de los tejidos, en este caso de la dermis, la capa profunda de la piel, en la que se encuentra nuestra célula objetivo. El efecto que obtenemos es el de una piel luminosa y radiante. Las vitaminas las inyectamos junto con ácido hialurónico: el hidratante más potente de la piel. Es capaz retener agua y mantenerla dentro de la piel. El efecto del hialurónico dentro de la piel, administrado en pequeñas gotas, hidrata en profundidad.

El Plasma Rico en Plaquetas es un tratamiento que aprovecha la fuerza regeneradora de los factores de crecimiento situados en la superficie de las plaquetas. Consiste en la extracción de un poco de sangre para la posterior separación de sus plaquetas mediante centrifugación. Luego mediante mesoterapia, volvemos a inyectar las plaquetas activadas, que son las que tienen los factores de crecimiento, en nuestro cuerpo favoreciendo la regeneración de forma más activa. Los factores de crecimiento de las plaquetas llaman al fibroblasto, lo que provoca la creación de colágeno nuevo. Por medio de la mesoterapia, podemos inyectar estos factores de crecimiento de forma que potencien la activación de los fibroblastos y que la cantidad de colágeno sintetizado sea mayor. Al tener la piel cuidada por la alimentación, las vitaminas y los peelings el fibroblasto presentará un máximo rendimiento turgencia y la tersura. 

Existe también otro mecanismo de activación: la homeopatía, con ella, podemos activar de forma suave las pieles, en especial las más jóvenes. 

Se pueden combinar todas las técnicas para conseguir un resultado óptimo. Dependiendo de las necesidades de cada persona se utilizará una técnica o la combinación de varias, estableciendo un calendario para las distintas sesiones que siempre será personalizado.

En los casos en los que el envejecimiento de la piel es más acusado y la piel presenta gran cantidad de pequeñas arrugas en su superficie, se inyecta ácido hialurónico de mayor densidad en cada una de las arrugas y varias veces. Con ello se consigue corregir también las arrugas más profundas en varias sesiones.

El Envejecimiento de la piel

Hasta los 20 años aproximadamente, las células que sintetizan el colágeno, llamadas fibroblastos, no paran de trabajar regenerando nuestros tejidos: colágeno, elastina, ácido hialurónico, etc. A medida que nos hacemos mayores los fibroblastos pierden potencia y dejan de trabajar, nuestra piel deja de regenerarse tanto y ahí es cuando envejece, pierde luz, aparecen las arrugas, etc. Es, en este momento, cuando esta célula termina su trabajo de producción para dedicarse al de reparación.

Con el paso del tiempo, estas moléculas de colágeno se van deteriorando debido a varios factores como la capacidad y/o calidad genética del colágeno, el estrés, la alimentación y, especialmente el sol que deterioran la calidad de este colágeno provocando en la piel una pérdida de elasticidad progresiva que se manifiesta en un aumento de las arrugas y flaccidez en todo el organismo, especialmente en las zonas foto-expuestas como el rostro, el escote, las manos y las piernas que son las zonas de piel más castigadas.

También queda afectada la coloración de la piel por el melanocito: la célula que fabrica la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. La afectación del melanocito hace que la pigmentación se cree de forma irregular por la superficie cutánea dando lugar a zonas con más melanina que se manifiestan en forma de manchas. También puede suceder que haya zonas en las que la pigmentación desaparezca manifestándose en forma de pequeñas zonas blancas sin pigmentación. Cualquiera de los dos trastornos de melanina provoca irregularidades en el tono de la piel y pérdida de uniformidad. 

Nos encontramos pues, que al envejecer, todo nuestro cuerpo refleja el paso del tiempo pero de todos nuestros órganos en el que se hace más visible es la piel.

Medicina estética en Barcelona
Fuente: artículo realizado en base a la experiencia y trayectoria profesional del doctor