Los efectos de la COVID-19 en la salud mental

Escrito por: Dr. Alfonso Rodríguez-Palancas Palacios
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

Puede parecer un tópico, un tanto simplista, que la situación vivida en los últimos años como consecuencia de la pandemia COVID-19 haya influido en la Salud Mental y, específicamente, en la Medicina y la Psiquiatría, pero creo que todos aquellos que, por nuestra profesión hemos tenido que mantener nuestra actividad, no solo al 100%, sino al 500%, podemos asegurar que ha sido y es una absoluta realidad comprobada a nivel práctico.

 

Lo que sí puede estar tergiversado es la forma en que la pandemia ha incidido, de forma real y práctica, en el ámbito mental. Precisamente, porque la información que le suele llegar a la población no suele ser genuinamente médica ni científica, sino de comunicaciones distorsionadas, a veces intencionalmente y otras, negligentemente, ya sea por falta de formación, preparación o tendencia a la improvisación, por parte de algunos medios de comunicación, sectores políticos, sociales y económicos, e incluso de algunos profesionales sanitarios en los que no primó el rigor científico, la deontología médica ni la objetividad profesional. Como es evidente, se trata de una percepción personal, emitida a título individual, y basada en lo experimentado en nuestro dispositivo asistencial.

 

¿Cómo ha afectado la Covid-19 a los pacientes psiquiátricos?

 

Ha habido tantas situaciones como vicisitudes personales vivenciadas por cada sujeto, pero en mi opinión personal, sorprendentemente ha habido dos etapas principales, hasta la fecha, pues es muy probable que sigamos comprobando nuevas etapas y diferentes consecuencias a nivel mental, tanto a medio como largo plazo.

 

En la primera etapa, la del confinamiento generalizado, muchos pacientes psiquiátricos sintieron cierta relajación e incluso normalización de su problemática, tan frecuentemente estigmatizada por la población general, al comprobar cómo las personas “normales” (y lo pongo rotundamente entrecomillado), se veían desquiciadas por la imposición de unas normas, que ellos sentían desde el debut de sus procesos mentales y muchos ya tenían interiorizadas y aceptadas.

 

En esa primera etapa, la mayoría de los pacientes psiquiátricos respondieron bien, incluso se sintieron mejor, pues comprobaron que en determinadas situaciones, como la que se estaba viviendo, estaban más preparados que el resto de la población “aparentemente normal”, que no hacía más que agobiarse, quejarse y expresar serias dificultades para adaptarse. Además, los pacientes psiquiátricos expresaban una preocupación sana por lo que estaba ocurriendo, pero no experimentaron una especial descompensación ni tampoco precisaron de importantes ajustes terapéuticos.

 

En la segunda etapa, cuando se relajaron las medidas de confinamiento, sí se objetivó cierta ansiedad anticipatoria y aumento en la preocupación de los pacientes psiquiátricos que, sin embargo, se solventó en poco tiempo con intervenciones médicas sencillas. En esta segunda etapa, e incluso en la primera, sí se observó un aumento en la demanda de atención psiquiátrica por pacientes que anteriormente no habían solicitado tratamiento. Es decir, se percibió un incremento en el número de casos nuevos.

 

Los principales procesos han sido de expresión ansiosa y depresiva.

 

¿Qué trastornos se han visto mayormente incrementados? ¿Por qué?

 

En términos generales, los principales procesos han sido de expresión ansiosa y depresiva, aunque también ha habido algunas psicosis reactivas. Aunque no son casos especialmente frecuentes, se han descrito episodios psicóticos, probablemente de estirpe confusional, en sujetos afectos gravemente por COVID-19.

 

La situación de cambio brusco ante la crisis sanitaria con medidas evidentemente restrictivas y, en ocasiones, absurdas y contradictorias, así como sus consecuencias sanitarias, laborales, académicas, económicas y sociales, y el alto estrés sufrido por los sujetos afectos por COVID-19 grave, han facilitado la preponderancia de las manifestaciones ansiosas en todas sus formas.

 

Los fallecimientos masivos, la muerte de seres queridos en las condiciones en que se han producido, la imposibilidad de despedirse de ellos, el deceso simultaneo o concatenado de varios miembros de una misma familia, dentro de un largo etcétera, explican que las reacciones depresivas, partiendo desde el duelo complicado hasta auténticos episodios depresivos mayores, fueran también muy frecuentes.

 

¿Ha habido mayores recaídas en pacientes con patología mental previa?

 

En nuestro dispositivo que, por las características del mismo, hemos podido mantener, de una u otra manera, el seguimiento psiquiátrico y la supervisión clínica de nuestros pacientes, e incluso proceder a la atención terapéutica de nuevos pacientes en su debut clínico, no se ha objetivado un mayor índice de recaídas respecto al periodo pre-pandemia. Sí que hemos percibido un aumento en la frecuencia de nuevos pacientes solicitando atención en nuestra consulta.

 

Entiendo que aquellos pacientes que hayan tenido dificultad, e incluso imposibilidad, de acceso a sus dispositivos médicos y psiquiátricos, sí que es probable que hayan presentado un mayor número de descompensaciones clínicas y nuevos brotes. No debemos olvidar que muchos pacientes psiquiátricos durante bastantes meses han tenido serias dificultades para acceder a atención primaria y a atención especializada, al encontrarse dichos dispositivos asistenciales saturados, bloqueados y/o interferidos por la evidente crisis sanitaria, especialmente durante el año 2020, pero también 2021.

 

Durante la pandemia se ha percibido un aumento en la frecuencia de nuevos pacientes.

 

¿Ha cambiado la manera de tratar a los pacientes psiquiátricos?

 

A esta pregunta se puede dar una múltiple respuesta. Está claro que va a depender del dispositivo y de cómo ese dispositivo esté preparado para seguir cubriendo las necesidades de sus pacientes. En el caso de nuestro Centro, ya estaba prevista, antes de la pandemia, la asistencia a distancia, especialmente mediante plataforma de video-consulta.

 

Es por ello que no tuvimos problema para, de una u otra forma, garantizar la continuidad terapéutica de nuestros pacientes e incluso atender demanda efectuada por pacientes nuevos, que se incrementó durante la pandemia. Desde el momento inicial pudimos atender a nuestros pacientes, a pesar del férreo confinamiento, y empezamos a acondicionar la consulta física para garantizar la atención presencial con suficiente seguridad.

 

Sí que hemos observado que, tras la pandemia, el porcentaje de pacientes que optan por la tele-consulta ha aumentado significativamente, de tal forma que si antes era un porcentaje minoritario, ahora alcanza el 50% de nuestra población asistencial.

 

¿Cómo se debe adaptar la psicología y psiquiatría en tiempos de Covid-19?

 

La Salud Mental, la Medicina, toda Ciencia ha de adaptarse a la realidad clínica del momento e incluso ir unos pasos por delante. En esta situación de crisis sanitaria es esencial garantizar la asistencia psiquiátrica de una u otra manera, ya sea de forma presencial o a distancia, sin olvidarnos de la necesidad de ingreso de aquellos pacientes con episodios agudos graves y que, en muchos dispositivos, no ha tenido lugar.

 

También es muy importante que la Ciencia Médica exija que los criterios médicos prevalezcan sobre otros extra-médicos, pues se trata, al fin y al cabo, de una crisis de naturaleza sanitaria, en primer lugar, y si no se solventan las necesidades médicas, en primera instancia, jamás se hallará solución a las consecuencias sociales, económicas y políticas.

 

¿Alguna otra consideración que quiera hacer?

 

Agradecer a los pacientes, su capacidad de afrontamiento y adaptación, y a todos aquellos profesionales que han permitido, con su trabajo y exposición a los riesgos, que la atención médica haya podido continuar.

Por Dr. Alfonso Rodríguez-Palancas Palacios
Psiquiatría

El Dr. Alfonso Rodríguez- Palancas es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Psiquiatría y Magíster en Psiquiatría Legal y Forense. Además, es especialista en alcoholismo y adicciones, en trastornos por estrés, experto en Psicopatología infanto-juvenil y cuenta con la capacitación investigadora en Psiquiatría.

Ha realizado la actividad pericial y asistencial psiquiátrica tanto en el sector público como en el privado; y cuenta con una amplia experiencia profesional en la evaluación pericial médico-psiquiátrica y en la emisión de informes médico-legales y su defensa en procedimientos judiciales de causa civil, social, laboral, familiar y penal.

Actualmente realiza su labor médica en el Instituto Pericial Médico Psiquiátrico.

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