Lesiones meniscales en la rodilla

Escrito por: Dr. Adolfo Lafuente Cuenca
Publicado: | Actualizado: 30/07/2020
Editado por: Margarita Marquès

La articulación de la rodilla está constituida por la parte distal del fémur, la región proximal de la tibia y la rótula. La cápsula articular, los ligamentos cruzados en su parte central y los ligamentos laterales a ambos lados le proporcionan la estabilidad.

 

La superficie articular de la rodilla está recubierta por una estructura lisa, llamada cartílago que permite el deslizamiento de unas superficies sobre otras. Entre el fémur y la tibia se interponen dos estructuras cartilaginosas en forma “c”, dos anillos semicirculares, llamadas meniscos, que actúan como un cojín evitando la fricción entre ambos huesos. El líquido sinovial permite la lubrificación de la articulación de la rodilla.

 

Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas de forma semicircular. El menisco interno en forma de “c” y el externo en forma de “o”, con una sección transversal en forma de cuña, permite adaptarse a las superficies óseas del fémur y  la tibia.

 

Sus funciones son: amortiguar las fuerzas que se transmiten a la rodilla, protegiendo el cartílago articular; proporcionar estabilidad a dicha articulación y ayudar a la lubrificación y nutrición del cartílago articular.

 

¿Qué es una lesión de menisco?

Las lesiones meniscales pueden ser traumáticas, más frecuentes en deportistas y en el mundo laboral, propias de individuos más jóvenes, y degenerativas, como consecuencia de la desestructuración de este fibrocartílago, más frecuentes en personas de mayor edad.

 

Las lesiones meniscales son fisuras, roturas, desinserciones o luxaciones de este fibrocartílago que protege las estructuras de esta articulación. Es una lesión prevalente en la población general y es uno de los principales motivos del dolor en la rodilla.

 

¿Qué síntomas se advierten en una lesión de menisco?

  • Dolor: En las lesiones traumáticas agudas puede aparecer un dolor vivo y violento en la rodilla que, a veces, hace que el individuo caiga al suelo. En otras ocasiones, suele aparecer tras realizar un mal gesto, un dolor en el compartimento externo y, más frecuentemente, en la parte interna de la rodilla.
  • Inflamación: La rodilla aparece hinchada y generalmente más caliente.
  • Limitación funcional: Limitación en la movilidad de la rodilla y generalmente con dificultad para la extensión completa.
  • Derrame articular: Líquido que se forma en la rodilla, generalmente de carácter seroso o serosanguinolento, que da lugar a una rodilla globulosa, a tensión y con sensación de presión, con mayor frecuencia en la región posterior de la rodilla.
  • Bloqueo articular: En las lesiones traumáticas agudas en las que se produce rotura con subluxación meniscal, puede producirse un bloqueo articular generalmente en flexión, impidiendo la extensión de la rodilla.

 

¿Cómo se diagnostican?

El mecanismo de producción y la sintomatología, junto con la exploración clínica, sustentan la base del diagnóstico de las lesiones meniscales.

 

Debe realizarse siempre una radiografía de rodilla en carga y proyecciones de frente y perfil en flexión de 30º-45º y axiales de rótula. Esta Rx no informa sobre la lesión meniscal, pero permite realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías de la rodilla.

 

La RMN permite estudiar todas las estructuras de la articulación de la rodilla. Sin ser una prueba invasiva es mucho más cara. Pueden existir falsos positivos y falsos negativos, sin embargo la información sobre la patología articular de la rodilla, suele superar el 90% de aciertos.

 

La artroscopia de rodilla como prueba diagnóstica debe realizarse en aquellos casos de duda, evidenciando el tipo de lesión y la integridad y estabilidad de ambos meniscos.

 

El tratamiento quirúrgico de elección es la artroscopia de rodilla

 

¿Cómo se pueden tratar?

Afortunadamente existe en la actualidad un consenso europeo, liderado por la Sociedad Europea de Cirugía de Rodilla (ESSKA).

 

La preservación del menisco debe ser la primera línea de tratamiento, cuando sea posible, porque los resultados clínicos y radiológicos a largo plazo son peores tras la cirugía. 

 

La resección total o parcial del menisco suele provocar a medio o largo plazo, lesiones degenerativas del cartílago articular que dan lugar a una artrosis temprana de rodilla.

 

El consenso establece que en caso de que la cirugía sea inevitable, deben intentar reparase mediante suturas meniscales, numerosas roturas de menisco que anteriormente se consideraban irreparables.

 

El primer tratamiento debe ser conservador, instaurando tratamiento médico, mediante analgésicos y antinflamatorios, aplicación de frio local y pautas de fisioterapia.

 

En aquellos casos en los que pasados 2-3 meses, no respondan al tratamiento conservador establecido y en los que el paciente presenta un dolor de rodilla persistente e incapacitante, con importante limitación funcional y/o bloqueo articular, debe plantearse la cirugía.

 

El tratamiento quirúrgico de elección es la artroscopia de rodilla.

 

Cuando se indica la cirugía, ésta debe ser lo más conservadora posible, intentando reparar la lesión meniscal:

  • Suturas meniscales siempre que sea posible.
  • Resección meniscal parcial o selectiva, regularización meniscal, intentado dejar la máxima superficie meniscal no lesionada.
  • Trasplante meniscal en pacientes jóvenes y en lesiones complejas que precisan de una meniscectomía total debe considerarse la posibilidad de realizar un trasplante meniscal congelado o liofilizado, con buen anclaje y ajustado a tamaño y tensión adecuados.

 

Si esto no es posible y en paciente jóvenes, se debe valorar en último término la utilización de prótesis o injertos meniscales artificiales de dudosos resultados en la actualidad y en fase de experimentación.

Dr. Adolfo Lafuente Cuenca

Por Dr. Adolfo Lafuente Cuenca
Traumatología

El Dr. Lafuente Cuenca es un reconocido especialista en Traumatología y en Medicina Deportiva con especial reputación en el tratamiento de las patologías de la rodilla. En su dedicada formación académica consta la especialidad en el tratamiento de las lesiones deportivas, así como un Doctorado en Medicina y Cirugía y un Máster en Gestión Sanitaria.

Todos estos conocimientos avalan al Dr. Lafuente Cuenca como un experto traumatólogo con una extensa experiencia profesional en diversos hospitales y centros médicos y de rehabilitación. En la actualidad, ejerce en Traumare Centro Médico y Rehabilitador.


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