Las principales diferencias entre alergia e intolerancia alimenticia

Escrito por: Dr. Pedro Gamboa Setien
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Editado por: Top Doctors®

El Dr. Pedro Gamboa Setien es un referente en la especialidad de Alergología. Es miembro de asociaciones médicas tanto en España como en el extranjero, y también ha sido ponente en congresos internacionales. Además tiene cargos importantes en numerosas revistas de fuera de nuestro país.

 

¿Cuál es la diferencia entre alergia e intolerancia alimenticia?

Pues son dos procesos radicalmente diferentes. Una persona que tenga intolerancia, por ejemplo, lo más típico, la intolerancia a la lactosa, realmente lo que le falta es una proteína en el tubo digestivo y cuando toma leche con lactosa o cuando toma yogures o cuando toma algún otro producto con leche no es capaz de metabolizarla, se le acumula en el tubo digestivo y comienza con dolores abdominales, distensión abdominal, muchos gases, náuseas, vómitos pero los problemas nunca pasan de ahí. Sin embargo cuando una persona tiene alergia por ejemplo a la leche el problema que tiene es que tiene una reacción inmunológica, su organismo reconoce la leche como algo extraño y potencialmente peligroso y lucha contra ello y puede dar lugar, desde síntomas muy leves como mínimo picor de boca o una leve hinchazón de los labios, hasta síntomas más intensos como dolor abdominal, náuseas, vómitos, puede comenzar con picor en la piel por todo el cuerpo, hasta síntomas ya mucho más graves como dificultad para respirar, como mareo, pérdida de tensión, fallo cardiaco y en los casos gravísimos puede comprometer la vida del paciente.

 

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando se produce una reacción alérgica?

Cuando una persona ingiere un alimento al que es alérgico o pequeñas trazas en alimentos al que es alérgico realmente su organismo rechaza, interpreta, que este alimento es algo que le perjudica y reacciona contra él. Qué sucede entones, pues depende de la persona y de la proteína a la que sea alérgica del alimento , por ejemplo, un alérgico a la avellana en el centro de Europa muchas veces esos síntomas se limitan solamente a picor en la boca, porque primero se hacen alérgicos al polen del abedul, el polen del abedul tiene una proteína que está también en muchos frutos secos y en muchos vegetales pero con la ventaja de que, cuando llega al estómago se destruye, o cuando se cocinan los alimentos también se destruyen, con lo cual los síntomas se limitan solo a la cavidad oral. Hay, sin embargo, otros alérgicos, a los cacahuetes por ejemplo o a los frutos secos.

 

Por ejemplo, en el Mediterráneo quienes están sensibilizados a otra proteína, que se llama proteína de transferencia de lípidos, que no se destruye ni por el calor ni en el tubo digestivo, con lo cual se absorbe y puede dar síntomas más o menos graves. Incluso otros alérgicos a frutos secos más típicos de Estaos Unidos o del norte de Europa están sensibilizados a otras proteínas dentro de a su vez de esos frutos secos que no se destruyen ni por cocinado ni por tostado, ni por ingerirlos y pueden dar lugar a síntomas muy graves incluso anafilaxias o muertes de la persona. Depende tanto de la persona, como del tipo de proteína dentro del alimento del que es alérgico y de la resistencia que tenga esa proteína a ser destruida por el calor o los jugos del estómago.

Algunos síntomas digestivos que se pueden presentar son los siguientes: dolores de estómago, náuseas, vómitos o diarrea
 

¿Cuáles son las causas de una alergia alimentaria?

Depende fundamentalmente de la edad. Cuando estamos hablando de la primera infancia por debajo de los cuatro años hay dos alimentos que son los reyes de la alergia alimentaria en niños: la leche y el huevo, que son los primeros con los que tiene contacto el niño. Afortunadamente, en el ochenta por ciento de los niños y las niñas esta alergia se pierde, son capaces de superarla hacia los cuatro o seis años de edad, con lo cual luego en la edad adulta la mayoría pueden tolerar la ingesta de estos alimentos. Luego, a medida que los niños se van haciendo mayores se hacen otras alergias alimentarias como pescados, frutos secos, etcétera. Pero cuando ya estamos hablando de niños mayores en la adolescencia o en los adultos en el sur de Europa, dónde nos encontramos, digamos que el alimento rey de la alergia alimentaria es lo que se llama las frutas rosáceas, es decir, de la familia de melocotón, cereza, ciruela, nectarina, paraguaya, etcétera. Que son la causa de alergia alimentaria más más frecuente. Un veinte por ciento de estas personas con alergia a las frutas rosáceas es igualmente alérgica a los frutos secos.

 

Otros alimentos en orden de frecuencia que aparecen como causantes de alergia alimentaria, pero ya en la edad adulta, son: los pescados, con mucha menos frecuencia los crustáceos, a continuación, con relativamente menos frecuencia, los crustáceos y los moluscos, pueden ser legumbres, o el kiwi que es un alimento que también está con mucha frecuencia de alergia alimentaria en adultos y también en niños, pero piensen que cualquier alimento puede ser susceptible de causar una alergia alimentaria. Repito, si estamos en niños hablamos fundamentalmente de leche y huevos, si estamos hablando de adultos pues más de alergias rosáceas, frutos secos, pescados y crustáceos.

 

¿Cómo podemos medir los síntomas? ¿Qué pruebas existen para diagnosticar una alergia alimentaria?

Los síntomas de la alergia alimentaria varían mucho en intensidad; desde los más suaves o los más leves que se limitan solo a la boca con picor de boca, picor de garganta o una leve hinchazón de labios. Si los síntomas son un poco más intensos las personas nada más comer el alimento comienzan con mocos, estornudos, picor de nariz y de ojos, se hinchan los ojos. Igual que si tuviesen alergia al polen o a los ácaros, si los síntomas son un poco más intensos, entonces ya comienzan con síntomas digestivos: dolores de estómago, náuseas, vómitos, diarrea. Si aún son más fuertes pueden comenzar con síntomas respiratorios: dificultad para respirar, tos, ruidos al respirar, pueden aparecer síntomas en la piel con ronchas, picores, la cara se puede hinchar, incluso se puede hinchar la garganta y aumentar la sensación de dificultad respiratoria. Si todavía los síntomas son más graves puede parecer una bajada de tensión, pérdida de conocimiento y en casos muy aislados, afortunadamente para los pacientes pero puede suceder, incluso puede ocasionar la muerte en el paciente.

 

¿Cómo se diagnóstica la alergia a los alimentos?, pues una vez que las personas nos dicen los síntomas que han tenido hacemos las clásicas pruebas en la piel con gotas de los diferentes alimentos sospechosos en el antebrazo. Se hace una pequeña punción que no es dolorosa y en aquellos lugares donde coincida que hemos aplicado el alimento al que la persona es alérgica aparecerá una roncha o habón un ligero picor y con eso sabemos los alimentos a los que las personas tienen alergia. Además, siempre se suelen hacer unos análisis de sangre para medir lo que se llama la respuesta igE, es decir, la proteína que forman los alérgicos frente al alimento o los alimentos al que son alérgicos y con eso nos dará una idea de qué alimentos, qué grado y qué riesgo tiene la persona frente al alimento al que ha desarrollado esa alergia.

 

¿Quiénes son más propensos a desarrollar una alergia alimentaria, niños o adultos?

La frecuencia de la alergia alimentaria es algo más elevada en los niños por las alergias a la leche y al huevo que aparecen en esta primera edad de la vida, pero tienen una ventaja los niños con respecto a los adultos y es que, sobre todo con estos dos alimentos la leche y el huevo, el ochenta por ciento de los niños son capaces de superar esta alergia y tolerar, cuando son un poco más mayores, a partir de los seis años, la toma de leche y de huevo. Sin embargo, en los adultos tienen la desventaja de que una alergia alimentaria que se inicia en la edad adulta raramente se supera con la edad. De hecho, hay algunas alergias alimentarias que no se superan prácticamente nunca, o en un porcentaje muy pequeño de los casos, es decir, un niño con alergia a los frutos secos lo va a superar en un porcentaje muy bajito de los casos, no más del veinte por ciento, en un adulto prácticamente nunca. También hay otros tipos de alergias que son muy difícilmente superables: la alergia a los crustáceos, también es algo que más o menos se mantiene largo de toda la vida. La alergia a los pescados puede ser que, en algunos casos, se puede tomar algunos y en otros no.

 

De todas formas, lo que les debemos insistir a todas las personas con alergia alimentaria es que ante la menor duda de que puedan tener una reacción potencialmente grave, por favor, siempre lleven consigo adrenalina. Los autoinyectores de adrenalina son dispositivos sencillos, fáciles de utilizar y que pueden suponer salvar la vida a las personas con alergia a alimentos. Hay varios modelos en el mercado, pero este es uno de ellos, de manejo extremadamente sencillo: simplemente se suelta la tapa, se agarra firmemente y se coloca en la superficie exterior del muslo. Se aprieta encima del pantalón, de la falda, de las medias, atraviesa todas estas superficies. Se aprieta y se mantiene apretado durante cinco, diez segundos y, habitualmente, es capaz de mantener, en una situación más o menos estable, a los pacientes el tiempo suficiente como para poder acudir a un servicio de urgencias donde terminarían de tratar la reacción alérgica.

 

En algunos pacientes, recomendamos llevar no solo uno, sino dos de estos dispositivos porque si con la primera dosis no se consigue una mejoría clara, al cabo de cinco minutos se puede repetir y de esta forma facilitar el acceso a un servicio de urgencias. Pero lo importante es que tanto los padres de los niños alérgicos como las personas con alergia alimentaria lleven siempre consigo estos autoinyectores, especialmente cuando comen fuera de casa y aumenta el riesgo de pequeñas transgresiones dietéticas, manipulaciones por parte de los restaurantes en la manipulación de los alimentos o tener lo que se llama un alérgeno oculto de los que no se han percatado los manipuladores de los alimentos y el paciente con ello puede tener una reacción alérgica grave. Está entre llevar o no llevar la adrenalina supone vivir o no vivir.

Por Dr. Pedro Gamboa Setien
Alergología

El Dr. Pedro Gamboa Setien es un referente en la especialidad de Alergología. Es miembro de asociaciones médicas tanto en España como en el extranjero, y también ha sido ponente en congresos internacionales. Además tiene cargos importantes en numerosas revistas de fuera de nuestro país.

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