Las 2 soluciones para tratar la epicondilitis

Escrito por: Dr.Prof. Antonio María Foruria de Diego
Publicado:
Editado por: David Moore Trias

1. El tratamiento conservador

En la epicondilitis el dolor desaparece con el paso del tiempo en la mayoría de los casos. Sin embargo, aunque existe poca evidencia de que los tratamientos habituales puedan reducir este tiempo, sí pueden ayudar a controlar la intensidad de los síntomas.

Existen cuatro pilares básicos en el control del dolor de epicondilitis:

  1. Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los tendones del codo. Consisten en la realización de ejercicios para estirar los tendones extensores y flexores del codo, y en realizar ejercicios para fortalecer los músculos y los tendones de una manera controlada. Los ejercicios de fortalecimiento excéntricos son especialmente útiles. Su traumatólogo puede instruirle en la manera de hacerlos y las mejores pautas.
  2. Bandas de epicondilitis. Son cinchas que rodean el antebrazo y que tienen un cojín o elevación para presionar la musculatura extensora. Al aplicarlas en el sitio correcto, parte de la tensión muscular se disipa en el lugar de aplicación, descargando el tendón enfermo. Su uso ha demostrado aliviar el dolor de manera significativa en estudios científicos.
  3.  Modificación de la actividad y medidas posturales. Intentaremos prescindir de las actividades que nos produzcan dolor, y modificaremos la manera de hacer otras no evitables para intentar minimizar los síntomas. Como ejemplo, es especialmente útil para cargar pesos cogerlos desde abajo con las palmas hacia arriba, con el fin de utilizar los músculos flexores sanos del antebrazo, y evitar utilizar los extensores enfermos.
  4. Fisioterapia. Existen multitud de variantes de que nos pueden ayudar a disminuir el dolor bajo el tratamiento dirigido por fisioterapeutas experimentados.
La cirugía estará indicada cuando los tratamientos conservadores fracasen.

 

Las infiltraciones con fármacos anestésicos y corticoides se han usado extensamente para el tratamiento de la epicondilitis. Son muy eficaces para disminuir el dolor de manera inmediata, pudiendo en algunos casos eliminarlo. Sin embargo, su efecto es únicamente temporal, y existe evidencia científica de que su uso puede hacer que la enfermedad dure más tiempo y con peores síntomas a medio y largo plazo, pudiendo además disminuir la eficacia del tratamiento con cirugía.

Existen otros tratamientos administrados en forma de infiltración. Los factores de crecimiento se están usando de manera experimental y extensamente en la medicina privada. Aunque hay artículos científicos que muestran que podrían ser beneficiosos, no todos los estudios han conseguido demostrar esta eficacia, existiendo todavía múltiples incógnitas que esclarecer a cerca de su mecanismo de acción y resultados. Su facilidad de obtención y la escasa probabilidad de producir efectos negativos, (al tratarse de la administración de plaquetas y productos sanguíneos del propio paciente), la hace atractiva como posibilidad intermedia antes de optar por tratamientos más agresivos.

 

2. El tratamiento quirúrgico

La cirugía se reserva para aquellos casos que son resistentes a todos los tratamientos más conservadores aplicados durante un tiempo razonablemente extenso. En general, se recomienda esperar al menor un año antes de optar por una intervención quirúrgica, ya que pocos pacientes llegan a tener dolor durante tanto tiempo (la curación de la enfermedad ocurrirá espontáneamente antes de este plazo en una gran mayoría).    

Sin embargo, para las personas con un dolor que interfiera de manera inaceptable con su día a día (actividad laboral, deportiva, ocio, obligaciones familiares, etc.), y con una duración mínima de 6 meses, y mejor de un año, la intervención supone poder recuperar su vida y deshacerse del dolor de una vez por todas.

Existen diferentes modalidades de tratamiento quirúrgico.

  1. La epicondilitis aislada puede tratarse mediante cirugía abierta, con una incisión de unos 4 cm sobre la zona dolorida a través de la cual se elimina el tejido tendinoso enfermo.
  2. La epicondilitis aislada, y especialmente aquella asociada a enfermedades del interior de la articulación del codo (hasta un 40% de los casos), se puede tratar con cirugía artroscópica. Se realiza mediante la utilización de una cámara de 4mm de diámetro, y pequeños instrumentos eléctricos y motorizados introducidos por incisiones en la piel menores de 1 cm de longitud. Permite no sólo eliminar el tejido enfermo de la epicondilitis, sino diagnosticar y tratar otros problemas del interior de la articulación del codo.

En ambos casos la cirugía no requiere ingreso, pudiendo abandonar el hospital poco tiempo después de la intervención. Suele realizarse con anestesia solo del brazo y tiene una duración aproximada de entre 20 y 45 minutos, siendo segura en manos experimentadas. En estas circunstancias, la cirugía de la epicondilitis es eficaz en el 95% de los casos; elimina completamente el dolor en el 80%, y resulta en un alivio prácticamente total dejando únicamente algunas molestias leves en un 15% adicional.

Conoce más acerca de las causas y el tratamiento del codo de tenista de la mano de un especialista en Traumatología.

Por Dr.Prof. Antonio María Foruria de Diego
Traumatología

El Dr. Antonio María Foruria de Diego es un traumatólogo especializado en Cirugía Ortopédica y Traumatología del codo y el hombro. Entre sus tratamientos destacados se encuentran la artroscopia de codo, las prótesis de codo, las fracturas de codo y la epicondilitis, entre otros.

Se ha superespecializado durante 18 meses en cirugía reconstructiva del adulto: miembro superior (hombro y codo) en el extranjero, concretamente en la Clínica Mayo de Rochester (Minnesota), cuna de la cirugía de codo mundial. Para ello, completó un programa formativo oficial de Fellowship tras superar con éxito los exámenes oficiales estadounidenses (USMLE-ECFMG).

Actualmente, compagina su labor clínica con la docencia como profesor asociado de Cirugía Ortopédica y Traumatología y Anatomía en la Universidad Autónoma de Madrid, y con la investigación, en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Es autor de múltiples artículos originales en revistas internacionales de primer nivel sobre la patología del codo y el hombro, así como de capítulos en principales libros de referencia internacional de cirugía del codo y traumatología del hombro.

Ejerce como jefe asociado en la Unidad de Cirugía Reconstructiva de Miembro Superior del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Fundación Jiménez Díaz en QuironSalud (Madrid).

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