Laparoscopia, un avance en la cirugía oncológica ginecológica

Escrito por: Dra. Perla Hernández Muñoz
Publicado:
Editado por: Patricia Fernández Ramos

El tratamiento laparoscópico del cáncer ginecológico se inició en el Centro Médico de Asturias en 2010; en concreto, el primer cáncer de endometrio que se operó se llevó a cabo en junio de ese año. En los primeros seis meses del año 2015 se han intervenido por laparoscopia el 100% de los tumores de endometrio y de cérvix. Los dos casos de cáncer de ovario que me fueron remitidos para tratamiento quirúrgico se operaron mediante laparotomía debido al estadiaje avanzado de la enfermedad.

 

¿Qué es la cirugía laparoscópica?

 

La laparoscopia es una técnica quirúrgica que se realiza habitualmente bajo anestesia general y consiste en el acceso a la cavidad abdominal mediante varias incisiones (generalmente 4) de pequeño tamaño (5 o 10 mm) a través de las cuales se introduce el material óptico y quirúrgico.

 

Para conseguir un espacio de trabajo dentro de la cavidad abdominal, se introduce gas (dióxido de carbono) manteniendo una presión constante. Este gas es extraído al finalizar la intervención quirúrgica. Los instrumentos ópticos están conectados a una cámara de vídeo de alta resolución y muestra a los cirujanos las imágenes en tiempo real.

 

Ventajas de la cirugía laparoscópica

 

  • Al realizarse mediante incisiones muy pequeñas disminuye el dolor post-operatorio el cual se controla con menor cantidad de fármacos analgésicos y antiinflamatorios.
  • Esta disminución de dolor permite también una movilización más precoz y una mejora del estado general físico y anímico del paciente.
  • La menor manipulación de otros órganos como por ejemplo el intestino, hace que se pueda iniciar la ingesta oral más precozmente y disminuyen mucho los cuadros adherenciales intestinales.
  • Debido a la magnificación de las imágenes y la mejor visualización de las estructuras vasculares se reducen significativamente las pérdidas hemáticas y por tanto las posibles necesidades de transfusión postoperatoria.
  • Las posibles complicaciones de toda herida quirúrgica (infecciones, eventraciones, hernias, etc.) se reducen a porcentajes muy bajos.
  • Todos estos factores hacen que se disminuya la estancia hospitalaria. Reincorporación mucho más temprana a la actividad habitual del paciente tanto laboral como social.
  • Mejor calidad de vida, sobre todo en el primer mes posterior a la cirugía.
  • Existe además una importante ganancia estética.

 

Laparoscopia en Oncología Ginecológica

 

En España se diagnostican cada año unos 10.000 nuevos casos de cáncer ginecológico, el segundo tipo de cáncer en incidencia en la mujer, después del cáncer de mama.

 

Dentro de la Ginecología, uno de los campos donde más cambios y avances se han producido en los últimos años, ha sido en la Cirugía Oncológica con la introducción de la Cirugía Laparoscópica, que ha revolucionado el tratamiento de la patología oncológica.

 

La Cirugía es una parte fundamental del manejo multidisciplinar de las enfermas con cáncer. Su papel incide en varios momentos durante el tratamiento de una paciente oncológica como: prevención, diagnóstico, evaluación de la extensión (estadiaje) de la enfermedad, tratamiento curativo, manejo de las secuelas y complicaciones producidas por los tratamientos y no menos importante en la paliación.

 

Estamos hablando fundamentalmente de tres canceres ginecológicos, de endometrio, de cuello uterino o cérvix y de ovario.

 

El más frecuente es el cáncer de endometrio. Es la cuarta localización tumoral más frecuente en la mujer y representa el 6% de todos los cánceres en la mujer. Sus factores de riesgo principales son obesidad, diabetes, edad avanzada e hipertensión arterial. Todos estos factores condicionan además el que estas mujeres sean de alto riesgo quirúrgico. El tratamiento de este tumor es quirúrgico y comprende histerectomía total y anexectomía bilateral con linfadenectomía pélvica bilateral y para-aórtica en función del estadio.

Cáncer de cérvix | Top Doctors
El cáncer de cérvix o cuello de útero es el segundo cáncer más frecuente en mujeres, después del de endometrio
 

El cáncer de cérvix es el segundo cáncer más común en las mujeres y la causa más frecuente de mortalidad por cáncer ginecológico en el mundo. El 80% de estas muertes ocurren en países en vías de desarrollo. La histerectomía radical con linfadenectomía pélvica es el tratamiento de elección en los estadios tempranos. Debido al incremento del diagnostico de este tumor en estadios tempranos y en mujeres en edad fértil se han desarrollado técnicas de tratamiento más conservador con preservación de la fertilidad como son la traquelectomía (extirpación completa del cuello del útero) y más recientemente la conización con linfadenectomía pélvica bilateral laparoscópica.

 

El cáncer de ovario es el tercer cáncer más frecuente del aparato reproductor femenino. Se estima que el 1,5% de las mujeres son diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de su vida. Solo en España se registran al año un total de 3200 nuevos casos, la mayor parte en estadio avanzado debido principalmente a la ausencia de síntomas específicos en la fase inicial de la enfermedad y a la falta de métodos de detección precoz eficaces. El tratamiento es quirúrgico de citorreducción completa asociado a quimioterapia.

 

Simplificando las cosas, se podría resumir que el tratamiento quirúrgico habitual en la Cirugía Oncológica Ginecológica es la histerectomía total con mayor o menor radicalidad, la anexectomía bilateral, la linfadenectomía o extirpación de los ganglios de las áreas pélvica y para-aórtica y la extirpación del epiplón y del apéndice dependiendo del estadio de la enfermedad y del tipo histológico del tumor.

 

La linfadenectomía consiste en la disección y extirpación de los ganglios de drenaje linfático de un órgano o territorio del cuerpo, que pueda verse afectado por la extensión de una enfermedad tumoral. Su interés radica fundamentalmente en el estadiaje de la enfermedad tumoral, que no se podría hacer sin el estudio histológico de los ganglios linfáticos.

 

Con las exploraciones clínicas y radiológicas puede no detectarse la afectación de los ganglios linfáticos, y aún con la sospecha de afectación de los mismos mediante todos los estudios realizados, la única forma segura de diagnosticar la afectación es mediante el estudio anatomo- patológico.

 

En Oncología Ginecológica los territorios de drenaje linfático a estudiar serian el inguinal o pélvico bilateral en todos los tumores de los que estamos hablando y el lumboaórtico o paraaortocava en los canceres de endometrio y ovario ya que la diseminación linfática de estos puede llegar a este territorio a través de dos vías, bien desde los ganglios pélvicos previamente afectados (mas frecuente en el cáncer de endometrio) o bien directamente desde los vasos ováricos (mas frecuente en el cáncer de ovario). El que un ganglio linfático sea metatásico significa que el cáncer puede haber comenzado a extenderse, y en base a este resultado y a otros propios del tipo del tumor se deciden los tratamientos complementarios a administrar, radioterapia y/o quimioterapia.

 

En la actualidad ya está perfectamente establecido que en cirugía oncológica, la laparoscopia ofrece ventajas adicionales a las ya conocidas de la mínima invasión como son:

  • Mejor respuesta del sistema inmunitario.
  • La laparoscopia ofrece una imagen amplificada que permite realizar con precisión la radicalidad requerida en este tipo de intervenciones, mejorando la identificación de todas las estructuras anatómicas con lo que se reducen las pérdidas hemáticas y la morbilidad post-operatoria.
  • En pacientes de alto riesgo quirúrgico, como son las pacientes de riesgo de carcinoma de endometrio, disminuye el riesgo de complicaciones como trombosis, embolias, íleo o paralización del intestino y todas las de la herida quirúrgica (eventraciones, infecciones, seromas, etc). Las pacientes obesas se benefician especialmente del abordaje laparoscópico comparado con la vía tradicional.
  • Reducción del tiempo de inicio de los tratamientos oncológicos complementarios en caso de ser necesarios (radioterapia y quimioterapia) debido al menor trauma quirúrgico y la menor tasa de complicaciones de la cirugía.

 

En los últimos años se ha incrementando el tratamiento quirúrgico de esta patología mediante la laparoscopia debido al menor y más limitado trauma quirúrgico que ocasiona, lo que como se ha comentado se traduce en múltiples beneficios para la recuperación post-operatoria así como mejores resultados estético/cosméticos.

Por Dra. Perla Hernández Muñoz
Ginecología y Obstetricia

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