La importancia de tratar correctamente el síndrome del pie diabético

Escrito por: Raúl Fernández Torres
Publicado:
Editado por: Margarita Marquès

El pie diabético es un síndrome sufrido por un gran número de pacientes con diabetes mellitus, siendo una de las complicaciones más frecuentes junto a la retinopatía y la nefropatía. La neuropatía diabética y la enfermedad arterial periférica preceden a la formación de úlceras en el pie.

 

Si estas úlceras sufren alguna complicación, ya sea por infección, tratamiento inadecuado u otras causas, aumentan la probabilidad de sufrir una amputación (responsable de gran parte de la mortalidad de la diabetes).

 

Si las úlceras del pie diabético sufren alguna complicación,
aumenta la probabilidad de sufrir una amputación

 

¿Qué signos y síntomas alertan de su aparición?

El hecho de padecer una úlcera ya es un indicativo de pie diabético, ya que normalmente se producen por un antecedente traumático no percibido por el paciente (debido a la neuropatía), por un aporte sanguíneo deficitario (debido a la enfermedad arterial) o por ambos.

 

Sin embargo, aunque no exista úlcera podemos encontrar síntomas neuropáticos (calambres nocturnos, hormigueos, pérdida de sensibilidad, sequedad, atrofia muscular) y vasculares (temperatura y/o coloración anómalas, ausencia de vello).

 

¿Cuáles son las causas del pie diabético?

Un mal control de la enfermedad junto a varios factores de riesgo relacionados con el estilo de vida: mala alimentación, tabaquismo, alcoholismo, falta de higiene etc. Además, si el paciente tiene predisposición a la sobrecarga en zonas concretas del pie por biomecánica, calzado inadecuado o movimientos de riesgo, será mucho más probable que termine desarrollando una úlcera.

 

¿Cuál es el riesgo para las personas diabéticas?

El principal riesgo es sufrir una úlcera con baja capacidad de cicatrización, que pueden preceder a las temidas amputaciones de miembro inferior. Este riesgo se multiplica si el paciente es activo físicamente pero no toma actitudes preventivas.

 

¿Cómo se puede prevenir?

Con un examen anual o semestral (dependiendo del riesgo); no yendo descalzo ni calzado sin calcetines; no utilizando calzado de suela fina; inspeccionando el pie y calzado a diario, manteniéndolos hidratados; secando los dedos después de mojarlos; cortando las uñas adecuadamente; y por último y no menos importante: acudiendo a un podólogo, el profesional de la salud más capacitado para tratar esta patología.

Por Raúl Fernández Torres
Podología

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