La importancia de cómo elegir colegio y su efecto en nuestros hijos

Escrito por: María Gallego Blanco
Publicado:
Editado por: Top Doctors®

Cada año son muchas las familias que se enfrentan a una importante decisión: qué centro escolar deben elegir para que sus hijos más pequeños comiencen o continúen sus estudios. Para muchos padres, especialmente los primerizos, esta elección se percibe como una gran responsabilidad.

 

Para ayudarnos con nuestros problemas del día a día, en este artículo se comentarán los factores que tener en cuenta a la hora de tomar esta decisión y de cómo minimizar los errores que podamos cometer.

 

Primer plano de niños dibujando en el colegio - Elegir Colegio - by Top Doctors
Las características del centro tendrán un efecto en nuestros hijos a lo
largo de su escolarización. 

 

Importancia de tener en cuenta las características del niño al elegir colegio

Se trata de algo que suele olvidarse y que, en realidad, debería tenerse en cuenta no solo en el momento en el que el niño empieza el colegio, sino a lo largo de toda su escolarización, pues hay cosas que pueden no resultar evidentes, especialmente a una edad temprana.

 

La mayoría de los niños van a estar bien en prácticamente cualquier centro educativo, pero hay algunos que, por sus características personales, quizás se encuentren mejor en un colegio solo con horario de mañana o quizás en un centro más pequeño, por citar un par de ejemplos.

 

Como se ha mencionado anteriormente, si no hemos notado que nuestro hijo tenga dificultades en ningún área, esto no va a suponer un problema. Ahora bien, si nuestro hijo tiene alguna peculiaridad en este sentido, es bueno sentarse y valorar las necesidades y circunstancias personales del niño antes de tomar esta decisión.

 

Con cierta frecuencia las familias recurren a pediatras y neuropediatras, o a los especialistas en Psicología que atendemos a sus hijos, con dudas acerca de estos temas. Ejemplifiquémoslo:

  • Mi hijo de 11 años tiene TDAH, por ejemplo, y sale a las 18:30h del colegio. Llega a casa a las 19:00 de la tarde. Luego tiene deportes y, más tarde, se pone a estudiar. A la hora a la que estudia el tratamiento ya ha perdido su eficacia. Acaba a las 12 de la noche, o incluso a la 1. Al día siguiente está muy cansado, pero es que tiene tantos y tantos deberes, y tanto que estudiar. ¿Qué hacemos?

 

Este podría ser un caso como cualquiera de los muchos que nos pueden consultar y que puede servir como ejemplo ilustrativo de que la clave está en que deberíamos fijarnos si se trata del mejor colegio para nuestro hijo en particular, no el mejor colegio en general.

 

 

¿Por qué debemos evitar elegir colegio en muy poco tiempo?

Aunque son decisiones que se puede revertir, principalmente deberíamos evitar tomar este tipo de decisiones en poco tiempo para no equivocarnos. Si queremos reducir las posibilidades de que nos podamos equivocar, tenemos que fijarnos en varias cosas (lo que lleva tiempo) y tratar de no tomar la decisión de un modo precipitado.

 

Si no nos fijamos en nuestro horario real de trabajo (por poner un ejemplo), podemos encontrarnos con que nuestro hijo tiene la tarde libre (y nosotros no) y que nos resulte difícil organizar la forma en que pueda estar atendido cuando no estamos.

 

También puede suceder que, si el niño es pequeño y el colegio se encuentra muy lejos de donde vive (casos que se desplazan 1 hora en autobús, por ejemplo), es posible que no tenga tiempo para jugar al llegar a casa (y jugar también es importante, y a ciertas edades más) o esté excesivamente cansado.

 

Podríamos poner mil ejemplos cotidianos que constituyen errores en los que caen muchos padres, sin darse cuenta, y que luego les pesan. La clave está en tener en cuenta, no solo las características del niño, sino también las circunstancias familiares.

 

En función de estas debemos valorar, por ejemplo, si el centro tiene servicio de comedor o de madrugadores, autobús, la distancia respecto a casa, los horarios de la familia… y un largo etc.

 

 

La coherencia al actuar: nuestra mayor prioridad al elegir centro educativo

Un aspecto clave es que los padres conozcan el proyecto educativo y el ideario del centro: su filosofía, sus valores y principios de identidad, ideología y objetivos a conseguir, sus costumbres, normas y líneas de actuación, entre otras cosas.

 

Es verdad que los que van a estar en el colegio son los niños, pero tanto la familia como la escuela van a ser fundamentales en la educación del menor durante muchos años y ambos deben estar en sincronía y deben estarlo en beneficio del propio niño.

 

Si no compartimos estos principios, objetivos a conseguir o esas costumbres, es incongruente que tratemos de que nuestros hijos estudien en un centro así.

 

En la base de la educación debe imperar la coherencia. Esto es una máxima que no debemos olvidar. El objetivo debe ser la consecución de una formación integral del alumno, no solo a nivel intelectual sino a otros niveles (afectivo, por ejemplo) y, para ello, es preciso que la familia y la escuela vayan de la mano.

 

 

¿Cómo podemos saber cuál es la visión del centro?

¿Y cómo conocemos todo esto? Es decir, ¿cómo sabemos cuáles son los objetivos, ideología, valores, principios y líneas de trabajo de los que hablamos?

 

Preguntando en el propio colegio. Solicitando una entrevista, por ejemplo, y hablando de ello con quien nos atienda ese día.

 

Hay centros que proporcionan en esa primera visita a los padres (además de otra información), una copia de este proyecto educativo del que hablo y que resulta fundamental.

 

 

¿Es importante que los padres se paren a valorar la relación que ellos mismos desean tener con la escuela?

Este es otro aspecto interesante que debemos valorar porque la realidad es que hay centros más participativos que otros, en los que hay una comunicación frecuente y fluida con las familias.

 

De hecho, existen colegios con escuelas de padres, que promueven este tipo de actividades y, al mismo tiempo, hay centros que funcionan de forma más independiente. Debemos valorar bien qué es lo que realmente queremos.

 

 

Qué debemos saber sobre las actividades extraescolares

Principalmente por comodidad, es importante que nos paremos a valorar qué actividades extraescolares (o complementarias) ofrecen en el centro y su horario.

 

No es que sea imprescindible que los niños las realicen pero, por suerte, la mayor parte de los alumnos están inscritos en actividades deportivas, artísticas y de idiomas, algún día (o días) a la semana.

 

Estas actividades complementarias ayudan a desarrollar otras capacidades y habilidades del niño, al margen de las estrictamente académicas, y quizás más importante aún, que le sean gratificantes.

 

Si el colegio ofrece actividades bien estructuradas y organizadas puede ser realmente cómodo para la organización familiar. Todos conocemos a madres, padres y abuelos, siempre con prisas, llevando a unos y a otros hijos (y nietos) de aquí para allá.

 

Un colegio con actividades extraescolares de calidad y en un horario cómodo puede facilitar mucho las cosas.

 

Niñas aprendiendo en la escuela
Se pueden desarrollar mucho las capacidades de nuestros hijos a
través de actividades extraescolares bien organizadas.

 

Más claves para no equivocarnos en la elección del colegio

Un aspecto relevante que mucha gente no se plantea inicialmente es: ¿qué me ofrece el colegio en el caso de que mi hijo tenga un problema? Ya sea de aprendizaje, de desarrollo o de conducta.

 

Para contestar a este tipo de preguntas, es conveniente saber:

  • Cómo funciona el departamento de orientación.
  • Qué formación y experiencia tiene la gente que lo integra.
  • Qué conocimientos tienen los profesores acerca de estos temas.
  • Si existe una conexión real en la forma de trabajar entre el orientador y el profesorado en el día a día.

 

Las dificultades en el aprendizaje, por ejemplo, son algo frecuente, por lo que conviene que tengamos una idea clara acerca de cómo atienden este tipo de problemas y cómo los diagnostican, manejan y abordan en el día a día, desde la escuela.

 

 

¿Una visita a las instalaciones puede aclararnos las cosas?

La respuesta es clara: sí. Y es que, para ayudar a tomar esta decisión, es recomendable que los padres soliciten una entrevista, que suele ir acompañada de una visita, con objeto de valorar un poco sobre el terreno alguno de los centros educativos en los que puedan estar interesados.

 

¿Y en qué nos deberíamos centrar? Principalmente deberíamos visitar el colegio con naturalidad para ver qué impresión nos puede producir. Es importante poder captar un poco el ambiente del centro.

 

Al margen de la importancia de las condiciones de las instalaciones y de todo lo que hemos comentado, el clima escolar es fundamental. Para ello puede resultar útil acercarse por allí, mejor en horario escolar.

 

Una vez estemos ahí, existen una serie de preguntas que podemos hacer como, por ejemplo:

  • ¿Quién vigila a los niños en el patio?
  • ¿Tienen los niños ayuda en el comedor?
  • ¿Cómo son los menús que sirven? ¿Garantizan la atención a alumnos con necesidades alimentarias especiales, como celíacos o diabéticos?
  • ¿Cuál es la ratio de alumnos por aula?
  • ¿Disponen los más pequeños de algún sitio para descansar o dormir siesta después de comer?
  • ¿En qué estado está el equipamiento de la escuela en general y de las aulas en particular?
  • ¿Cómo es la relación de los padres con el equipo docente y dirección?
  • ¿En qué idioma se imparten las asignaturas?
  • ¿Cuál es la metodología para alcanzar los objetivos académicos?
  • ¿Cómo ayudan a los niños en su educación emocional y humana?
  • En el caso de niños con necesidades educativas especiales, ¿qué tipo de adaptación y ayudas brinda el centro, la formación del profesorado y la posibilidad de recibir atención especializada de un psicólogo, o pedagogo o logopeda?
  • Por último, no está mal interesarse por la flexibilidad de los profesores para hablar con los padres cuando surge algún problema.

 

Al margen de todo esto, resulta interesante ver lo que ocurre en las horas de entrada o salida del colegio (mejor a la salida, si es posible) porque uno se puede hacer a la idea de muchas cosas (por ejemplo, de detalles como si hay sitio, o no, para aparcar al recoger a los niños).

Por María Gallego Blanco
Psicología

María Gallego Blanco es licenciada en Psicología, con amplia experiencia en edad pediátrica y adultos.

Durante sus años de formación y colaboración en el Departamento de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, su actividad en la Unidad de Paidopsiquiatría se desarrolló en el área de consulta, hospitalización, elaboración de informes psicológicos jurídico–periciales y asesoramiento clínico y psicopedagógico a varias unidades y servicios del Departamento. Fundamentalmente en el Servicio de Neuropsicología pediátrica, Unidad de endocrinología, crecimiento y nutrición pediátrica, Unidad de trastornos metabólicos, Unidad de Gastroenterología y Hepatología y Nutrición pediátrica, Unidad de Hematología y Oncología pediátrica y Pediatría general.

De este modo y, puesto que también trabaja con adultos al margen de la práctica psicoterapéutica en el área de pediatría, a lo largo de los últimos 20 años ha realizado la evaluación e intervención de casos que engloban los problemas y trastornos más frecuentes en psicoterapia: de ansiedad, depresivos, de personalidad, patología específica pediátrica, terapia de pareja, trastornos de alimentación, patología ligada a enfermedades crónicas (oncología, diabetes...).

Colabora todos los lunes a las 12:30 en el  programa de EsRadio Galicia, donde tiene el 'Espacio de psicología con María Gallego'.

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