La depresión y el COVID-19: cómo afrontar la situación actual

Escrito por: Dra. Pilar Iglesias Souto
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo Bernal

Al vernos sometidos al confinamiento en nuestras casas debido al coronavirus, ¿esta situación de “no libertad de movimiento” puede ser un detonante para la depresión?

Estamos viviendo una situación excepcional con la aparición de esta pandemia que requiere el confinamiento preventivo, dentro de sus casas, de la población. Los efectos y las consecuencias psicológicas de esta “no libertad de movimientos” son muchas y variadas, dependiendo en gran medida de las circunstancias personales; creo que afectará más a la población de más edad que vive sola, y que se quedará con mayor sensación de aislamiento, sobre todo dentro de las grandes ciudades.
 

Nuestra sociedad se caracteriza por un exceso de estímulos que conlleva un consumo de tiempo en actividades de todo tipo, laborales, familiares e incluso el ocio que debería ser liberador y reparador, se convierte en otro elemento de estrés. Y de pronto, “un parón” y la gran pregunta ¿qué hacer con todo este tiempo?
 

Posiblemente la ansiedad como respuesta a esta situación sea más frecuente y más generalizada entre la población, al igual que el aburrimiento, la tristeza, la abulia (el desánimo en el día a día), elementos que configuran “un ánimo depresivo” o distímico, pero no una verdadera depresión.
 

Por primera vez, debemos organizar y planificar nuestro tiempo, dentro de un espacio concreto y con los estímulos que seamos capaces de generar, aunque no es tan grave, tenemos Tv, internet, redes sociales, etc.


 

Tenemos Tv, internet, redes sociales, etc. para pasar el confinamiento y hacerlo más ameno.
 

¿Cuáles pueden ser señales de alarma para ver que alguien puede padecer una depresión ante esta situación?

La rapidez con que se han producido los acontecimientos y la toma de conciencia de que no estamos seguros, que no tenemos control sobre determinadas situaciones, que sólo creíamos posible en sociedades menos desarrolladas, o en películas, nos ha provocado estupefacción y cierto estado de shock. Esta sensación de vulnerabilidad puede provocar en determinadas personas una alteración en su estado de ánimo, miedo, ansiedad y finalmente depresión.
 

Son más vulnerables a esta situación, personas con antecedentes depresivos.
 

En general hablaríamos de depresiones reactivas, producidas por un problema, el actual del aislamiento, el miedo a contagiarse con la enfermedad, el miedo a que sus seres queridos se contagien, la preocupación por el futuro inmediato, especialmente, a nivel laboral y económico.
 

Las señales son:

  • Insomnio.
  • Apatía, desinterés por el entorno.
  • Abandono de los hábitos de higiene personal y limpieza del entorno.
  • Llanto inmotivado.
  • Episodios de ansiedad recurrentes.
  • Aislamiento dentro del entorno familiar en que viven.

 

Recomendaciones para que las personas depresivas afronten mejor esta situación de confinamiento

Para estas personas la situación actual es mucho más complicada, porque ya tienen una tendencia a aislarse y a desentenderse de lo que les rodea. Su nivel de afectividad suele estar alterado, al igual que la comunicación es muy precaria. Su pensamiento está lleno de elementos negativos que les impiden soportar el día a día.
 

Por este motivo, los pacientes aquejados de depresión:

  • Pueden y deben solicitar a su médico una autorización para poder salir en algún momento del día.
  • Es esencial que mantengan una rutina de higiene y de hábitos diarios.
  • La adherencia al tratamiento psicofarmacológico debe ser estricta y supervisada.
  • Es importante que les animemos a realizar actividades físicas o intelectuales con los miembros de su familia, cortas pero variadas.
  • Y sobre todo que no estén solos.

Por Dra. Pilar Iglesias Souto
Psicología

La Dra. Iglesias se dedica a la Psicología Clínica desde 1985. Está especializada en Terapias Cognitivo-Conductuales para el tratamiento de Trastornos de Ansiedad, Depresión y Conductas disfuncionales.  Experta en Sexología, en Psicología Perinatal, y en Psicología de la Reproducción Humana, también ha trabajado en tel área de las Drogodependencias y en Enfermedades Neurológicas, como el Parkinson.
Además tiene una amplia experiencia en el campo de la Psicoterapia de adultos, que ha complementado con numerosos cursos de formación dentro de su especialidad.

Actualmente, es psicóloga especialista en salud en el Grupo Hospitalario Quirón y colaboradora en la Unidad Reproducción Asistida del Grupo Ron.

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