Infertilidad masculina: posibles causas y vías de tratamiento

Escrito por: Dr. Josep Maria Pomerol Monseny
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

El hombre es responsable fundamental o de forma compartida con la mujer en aproximadamente el 50% de las parejas infértiles. Se denomina infertilidad a la ausencia de gestación después de un año de actividad sexual sin utilizar ningún sistema anticonceptivo.

 

Causas fundamentales de la infertilidad masculina

En líneas generales, el hombre puede ser infértil por las siguientes causas:

  1. Problemas para depositar el semen en el tracto genital femenino: Entre ellos cabe mencionar la disfunción eréctil (ausencia de erección), la eyaculación precoz grave (eyaculación antes de poder realizar la penetración), la ausencia de eyaculación (generalmente por problemas psicológicos), la eyaculación retrógrada (el semen va hacia el interior de la vejiga en vez de hacia la uretra, lo que puede suceder por ejemplo en hombres diabéticos), las anomalías severas del meato urinario que desemboca de forma anómala en cualquier parte del pene o de la zona perineal y otros trastornos del pene como las curvaturas severas u otras anomalías congénitas (desde el nacimiento).
  2. Alteraciones del número de espermatozoides a nivel del semen: Puede ser que no haya ningún espermatozoide, lo que se denomina azoospermia, ya sea porque no se producen a nivel de los testículos (por trastornos congénitos, genéticos, hormonales, traumáticos, tóxicos, vasculares como el denominado varicocele, etc.) o porque existe alguna malformación u obstrucción a cualquier nivel de la vía seminal (camino que siguen los espermatozoides desde el testículo hasta la uretra). Estos trastornos pueden presentarse desde el nacimiento, o ser la consecuencia de traumatismos o infecciones. También puede suceder que exista un número reducido de espermatozoides (por debajo de 15 millones/ml que es el límite inferior de la normalidad). Esta situación se denomina oligozoospermia y puede ser debido a alguna de las causas citadas anteriormente.
  3. Alteraciones de la calidad de los espermatozoides. Ya sea de la movilidad progresiva que debe ser de al menos el 32% (si es inferior se denomina astenozoospermia) o de la forma (más del 4% deben tener una forma normal; de lo contrario se denomina teratozoospermia). Sus causas pueden ser de varios tipos, aunque con una alta frecuencia son desconocidas, tal como sucede en un gran número de infertilidades masculinas.
La infertilidad masculina tiene múltiples causas

 

¿Es posible prevenir la infertilidad masculina?

Hay problemas que se pueden detectar en la infancia, como es la falta de descenso de uno o ambos testículos a la bolsa escrotal al nacer, lo que se denomina criptorquidia. En estos casos deben aplicarse tratamientos médicos o quirúrgicos antes del año de vida para intentar evitar alteraciones en la producción de espermatozoides. Deben de tratarse todos los problemas que comporten el aumento de tamaño del testículo a cualquier edad (traumatismos, inflamaciones, torsiones, etc.). Un varicocele importante (dilatación de las venas que salen fundamentalmente del testículo izquierdo) puede afectar al número y/o calidad de los espermatozoides, por lo que puede ser aconsejable realizar una pequeña cirugía que consiste en ligar las venas (varicocelectomía).

En aquellos pacientes que vayan a ser sometidos a determinados tratamientos como la quimio o radioterapia, es aconsejable la congelación previa de espermatozoides para poder utilizar en el futuro, de ser preciso, en técnicas de reproducción asistida.

 

Cómo se estudia la infertilidad masculina

En primer lugar debe realizarse una exhaustiva historia clínica y exploración física, fundamentalmente del área genital. A continuación deben solicitarse 1 ó 2 análisis de semen. De acuerdo al resultado de estas pruebas, pueden indicarse otros estudios como los hormonales, genéticos o bacteriológicos, ya sea en sangre o en semen. En determinados casos debe obtenerse una pequeña muestra de tejido testicular para conocer la naturaleza de una azoospermia con la posibilidad de congelar espermatozoides en el mismo acto en caso de haberlos.

También es posible tener que realizar estudios de imagen como la ecografía y el Doppler para detectar determinadas anomalías del testículo (ej: inflamaciones), de sus vasos sanguíneos (ej: varicocele) o de la vía seminal.

 

Tratamientos aplicables para la infertilidad masculina

Siempre que sea posible, deben aplicarse tratamientos de las patologías que puedan ser responsables de la infertilidad, ya sean de tipo farmacológico (ej: antibióticos y antiinflamatorios en casos de infecciones o inflamaciones de los testículos o la vía seminal) o quirúrgico (ej: cirugía del varicocele). En casos de un número bajo de espermatozoides o de mala calidad de los mismos, en los que no se detecta ninguna posible causa, pueden aplicarse tratamientos como los fármacos antioxidantes con dudosos y poco constantes resultados.

Cuando existe una obstrucción de la vía seminal, pueden estar indicadas por parte del especialista en Andrología determinadas técnicas como la microcirugía o la cirugía endoscópica, ya sea para reconstruir o desobstruir el conducto.

Cuando no es posible aplicar ningún otro tratamiento o han fracasado los ensayados, deben aconsejarse las técnicas de reproducción asistida como la inseminación intrauterina (se depositan los espermatozoides en el interior de la cavidad uterina), la fertilización in vitro clásica (FIV) (se juntan óvulos y espermatozoides a la espera que los últimos penetren a los primeros) y la inyección espermática intracitoplasmática (ICSI) , donde se inyecta un espermatozoide en cada uno de los óvulos de la mujer una vez estimulada hormonalmente para conseguir un buen número de los mismos.

La ICSI es la técnica actual de preferencia en los casos severos de infertilidad masculina, en los que pueden utilizarse espermatozoides obtenidos del semen, del testículo o de cualquier nivel de la vía seminal.

Cuando no pueden conseguirse espermatozoides u óvulos, o estos son de mala calidad o cuando han fallado las posibles técnicas aplicadas anteriormente, debe considerarse la posibilidad de utilizar células germinales procedentes de donantes para utilizar en técnicas de reproducción asistida.

Por Dr. Josep Maria Pomerol Monseny
Andrología

El Dr. Pomerol es un prestigioso especialista en Andrología, formado con los mejores micro cirujanos de Estados Unidos. Cuenta con muchos años de experiencia en la profesión y es especialista en el abordaje de las patologías sexuales masculinas, siendo experto en técnicas de microcirugía de la vía seminal. Ha ocupado cargos de responsabilidad, tales como el de Director del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert y presidente de la Asociación Española de Andrología. Actualmente es andrólogo en el Instituto de Andrología y Medicina Sexual. 

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