Infertilidad: cuándo acudir al especialista y técnicas de reproducción asistida

Escrito por: Dr. Carlos Cerdán Darder
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

 

Infertilidad ¿cuándo se recomienda acudir a consulta y qué procedimiento se llevarán a cabo?

Se estima que una de cada diez parejas va a tener dificultad para concebir. La prevalencia, el número de afectados no ha variado mucho en el tiempo pero sí ha variado mucho la demanda, casi exponencial, de las consultas de infertilidad. Eso es consecuencia del retraso de la maternidad; hace cuarenta años, el noventa por ciento de las parejas tenían su primer hijo por debajo de los treinta años y ese porcentaje ha ido disminuyendo progresivamente. En la actualidad, la media del primer hijo está por encima de los treinta años, siendo España e Italia los países de la Comunidad Europea que más tardan en concebir. Pero este es un fenómeno global, en todo el mundo, porque la emancipación, el salir de casa es cada vez más tarde, porque hay el paro juvenil, por la precariedad laboral, por la difícil conciliación familiar y el poco apoyo a la maternidad, porque se prolongan los estudios. Múltiples factores. La edad fisiológica ideal para concebir sería por debajo de los treinta años. Después de esa fecha, lo que pasa es que disminuye la fertilidad y va disminuyendo progresivamente hasta los cuarenta en donde ya cae en picado. Con lo cual, se está produciendo un desajuste entre la realidad biológica del cuerpo de la mujer y la realidad psicosocial de la mujer. Cada año que superamos esa edad de los treinta, treinta y cinco la tasa de embarazo desciende progresivamente y ya he dicho que en picado desde los cuarenta. De manera que desde 2017 estamos en España en crecimiento vegetativo negativo: hay más decesos que nacimientos.

En general sabemos que las parejas que mantienen relaciones regulares durante un año el 80%consigue un embarazo en ese primer año y se llega incluso hasta el 90% por ciento en el segundo año. Cuando eso no ha ocurrido es el momento de acudir al ginecólogo. Lo que pasa que eso es en general porque también dependerá de la edad de la mujer, como hemos dicho que la edad es un factor muy importante, si fuese mayor de treinta y ocho años no habría que esperar más de seis meses y si es más joven podemos esperar más. Las pruebas que le vamos a hacer en la consulta ginecología: tenemos que asegurarnos en la mujer que está ovulando y que no tiene ninguna otra patología, le haremos una revisión ginecológica general, le pediremos un test hormonal para saber cómo están sus hormonas entre el segundo y tercer día del ciclo, para descartar patología endocrina y le pediremos, según sus reglas, si son regulares si son irregulares. Unos test que son muy sensibles y nos funciona muy bien, hoy en día es el de la hormona antimülleriana, que no se habla de la reserva ovárica de la mujer, como el recuento de folículos antrales, que es el número de folículos que se han reclutado que van a estar disponibles para este siguiente ciclo. También en la pareja vamos a tener que mirar el semen, la calidad del semen y después vamos a tener que ver si se juntan y se pueden coincidir el espermatozoide y el ovocito viendo la integridad de las trompas, con una prueba que se llama histerosalpingografía, que nos da también otra información de cómo está la cavidad uterina, pero sobre todo que nos quiere ver si están permeables esas trompas para que se puedan juntar ovocito y espermatozoide. Otro grupo de gente que está viniendo hoy en día a las consultas de infertilidad es la gente joven que, y el objetivo es que cada vez fuesen más jóvenes, en previsión de la tardanza de su maternidad quieren preservar esa fertilidad y entonces acuden a los centros para poder congelar ovocitos previamente.

 

El hecho de posponer la maternidad influye considerablemente en la posibilidad de concebir - Top Doctors
El hecho de posponer la maternidad influye considerablemente en la posibilidad de concebir

¿Qué se considera infertilidad y por qué? ¿Qué factores pueden influir?

Aunque los dos términos los utilizamos como sinónimos, realmente esterilidad quiere decir la incapacidad de quedar gestante tras un año de relaciones no protegidas, mientras que la infertilidad es la incapacidad de tener un hijo vivo y sí que tienes capacidad de quedarte gestante, embarazada, lo que pasa que acaba en aborto. Las dos tienen remedio. Normalmente sabemos que tras un año de relaciones no protegidas conseguiremos en el ochenta por ciento de casos una gestación y en los casos que no curre las causas son múltiples: casi un 30% de las causas son de origen masculino, por ejemplo con varicocele que es la dilatación varicosa del plexo venoso profundo del drenaje de sangre del testículo o anomalías de la vía seminal o un defecto hormonal o defectos genéticos, enfermedades que se han aparecido o medicación que se ha recibido o tóxicos ambientales. Eso nos puede alterar el número de espermatozoides, la movilidad y la morfología, reduciendo la calidad seminal. En otro 30% de casos la causa es femenina, de la mujer: por obstrucción tubárica y ya sea por enfermedades o congénita, por problemas ovulatorios, porque no se ovula o se ovula poco como en el ovario poliquistico, por tener miomas o malformaciones uterinas, por tener endometriosis. En general, la mujer tiene problemas de ovulación por la edad a partir de los treinta y cinco años, mientras que el deterioro del semen por edad es entorno los cuarenta, cincuenta años. Existe un 30% de causas que es una causa mixta, la mezcla de las dos, y un pequeño margen de un 10% de esterilidad de origen desconocido, sin causa aparente. En general y sin posibilidad de equivocación: el alcohol, el tabaco y las drogas siempre son perjudiciales.

 

¿Qué tratamientos de fertilidad existen? ¿Cuál será el más recomendado en cada caso?

Los tratamientos van a depender de la patología en sí que padezca la pareja, tanto el hombre como la mujer. Hay tratamientos que son quirúrgicos como el varicocele, un mioma muy grande también se tiene que operar. Hay distintas patologías que van a requerir un tratamiento específico pero en general como técnicas de reproducción asistida tenemos de lo más fácil a lo más complicado. Sería la inseminación en lo que vamos a capacitar el semen: cogemos el semen de la pareja, hacemos que los espermatozoides móviles, pero que no tenían debilidad muy buena, se conviertan en movilidad muy óptima y a la vez, damos una medicación para asegurar la ovulación de la mujer y otra medicación que asegura el momento en que este se va a producir. En ese momento este semen se introduce por una cánula muy fina, como una pajuela, dentro del útero y se deposita el semen allí, salvando el cuello del útero. De esta manera el espermatozoide y el ovocito se podrán encontrar en la trompa y facilitar así la fecundación.

Otra más complicada sería la fecundación in vitro. En la fecundación in vitro lo que lo que intentamos hacer es estimular los ovarios de la mujer con el máximo de ovocitos para poder después, por ecografía y con sedación en quirófano, conseguir estos ovocitos. Estos ovocitos los vamos a inseminar en fecundación clásica poniéndolos junto con los los espermas o, en casos de anomalías más severas, cogiendo un espermatozoide con esta pipeta y micro inyectando este espermatozoide dentro de este ovocito. Con eso se consigue un embrión y cuando este embrión aseguramos que se está desarrollando bien, vamos a esperar tres días o cinco días y le llevamos a blastocito, lo podremos implantar igual que antes con una cánula muy pequeñita dentro del útero y depositarlo allí. Los depositamos de uno en uno o de dos en dos para evitar un embarazo múltiple a gran escala, que también es un problema, y hoy en día incluso vas de uno en uno para evitar el embarazo gemelar. Esto es una técnica que nos permite saltarnos los problemas de obstrucción tubárica o en caso de sémenes muy, muy, muy alterados.

 

Tasas de éxito de los tratamientos de fertilidad

La tasa de embarazo espontáneo, hemos dicho, que se afecta según la edad de la mujer: por debajo de los treinta años estaría en torno al diez y seis por ciento y de treinta a treinta y cuatro persistiría ese diez y seis. A partir de los treinta y cinco a treinta y nueve descendería un trece y por encima de los cuarenta un cinco por ciento de posibilidades, siendo inversamente proporcional al número de abortos; en la primera franja, hasta los treinta, la tasa de abortos es del ocho por ciento, mientras que hasta los treinta y cuatro ronda el catorce, hasta los treinta y nueve ascienda un veinte y a partir de los cuarenta un treinta y ocho por ciento.

Las técnicas de reproducción vas a tener más o menos éxito en función de la edad de la pareja, tanto de él como de ella, de la calidad seminal, de la calidad de los ovocitos, de la selección que hagamos de esos embriones que se consiguen, de tener la posibilidad de congelar y poder repetir el proceso, de la causa de la infertilidad, evidentemente y del número de embriones transferidos. Pero en general, con todas técnica de reproducción asistida conseguimos que en la franja de los veinte a treinta años sea un éxito del cuarenta al sesenta por ciento, mientras que de treinta y dos a treinta y cinco ya desciende al treinta y tres, cincuenta por ciento, de treinta y seis a cuarenta estaría entre un veintiocho y treinta y cinco por ciento y por encima los cuarenta, depende si eres una buena respondedora, por un veinte por ciento de posibilidades o si eres una baja respondedora que no llega casi al cinco por ciento. En esos casos podemos plantear un programa de donación de ovocitos con una donante de menos de treinta años que te da unas oportunidades como la de la de veinte treinta desde el cuarenta al sesenta por ciento de opciones de conseguir un embarazo.

Por Dr. Carlos Cerdán Darder
Ginecología y Obstetricia

El doctor Carlos Cerdán Darder es un destacado experto en ginecología y obstetricia, Jefe del Servicio del Hospital Quirón de Palmaplanas. Aunque estudió en la Universidad de Zaragoza, realizó su especialidad en varios hospitales del Sur de Inglaterra.

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