Incontinencia fecal: un problema común

Escrito por: Dr. Fermín Mearin Manrique
Publicado: | Actualizado: 18/11/2018
Editado por: Yoel Domínguez Boan

La incontinencia fecal es la incapacidad de poder controlar cuando uno quiere ir al váter. Nos parece que lo normal es que nosotros controlemos eso, pero tristemente hay mucha gente que se le escapa, que está en la calle o está en el trabajo y tiene esos episodios. Nos parece que es una cosa rarísima, que no le ocurre a nadie pero es bastante frecuente.

Ocurre entre el 5 y el 7% de la gente, lo que pasa es que a nadie le gusta contar en público que realmente se ensucia los pantalones o que se ensucian los calzoncillos o que se ensucia las braguitas. Es muy curioso que cuando se hacen estudios epidemiológicos en los que la gente lo hace de forma anónima, las frecuencias son de  hasta el 7%, pero luego cuando la gente va al médico no lo cuenta; la gente dice “doctor, yo tengo diarrea”, pero muy pocas veces dice “doctor, a mí se me escapa”. Porque les da vergüenza decir que eso ocurre. Uno puede pensar “eso es de ancianos”, y sí que es verdad, que ocurre más en ancianos, pero hay mujeres jóvenes, mujeres deportistas, madres de niños, que tienen grandes problemas porque tienen incontinencia fecal. No solo se les escapa la orina, se escapan las heces y eso realmente es un problema muy grave que crea una incertidumbre enorme.

Es una pena no decirlo, es una pena no contarlo porque puede tener tratamiento y porque muchas de las veces eso cambia la vida a esa gente que se sienta en la última fila del cine, que no se atreve a salir a cenar con los amigos, que cuando va un restaurante no mira la carta, mira dónde está el baño lo primero por si tiene que salir corriendo. Las causas: pues uno diría “bueno, se aflojan los músculos”. Siempre se aflojan,  nos hacemos mayores. Sí, es verdad. Es verdad que las mujeres que han tenido varios hijos cuando han tenido una episiotomía, en los que han tenido una cirugía por hemorroides o por fisura y en otras ocasiones no sabemos muy bien, pero los músculos se han aflojado y eso realmente se puede fortalecer, se puede tratar. Si yo tuviese que dar un mensaje fundamental es: por favor no tenga vergüenza, dígalo,cuéntelo, el médico está para eso. Y sobre todo que su médico nunca le diga “eso es normal, póngase usted una compresa, eso le ocurre a mucha gente”. No, eso no le ocurre a mucha gente, eso altera la calidad de vida, eso tiene tratamiento, eso tiene que contarse. Y si usted no lo cuenta su médico se lo debería preguntar.

La incontinencia afecta a entre un cinco y un siete por ciento de la población
 

 

¿Existen colectivos más propensos a sufrir incontinencia fecal?

Sí, hay colectivos más propensos a tener una incontinencia fecal: obviamente los ancianos porque han perdido la musculatura pélvica, las mujeres que han tenido muchos hijos, cuando se ha sufrido una cirugía por una fisura anal por hemorroides o a veces una cirugía ginecológica. Pero cualquiera puede tener episodios de incontinencia, ese alto ejecutivo que sale corriendo de su reunión porque tiene un apretón y tiene que buscar un cuarto de baño rápidamente o ese paciente que tiene un colon irritable, un síndrome de intestino irritable, con una diarrea absolutamente incontrolable.

Nadie está exento de poder tener una incontinencia fecal, por eso realmente en cualquiera de los casos hay que buscar cuál es la causa, cuál es el motivo, cuál es el origen fundamental. Porque en la gran mayoría de los casos tiene tratamiento y un tratamiento puede cambiar la calidad de vida de ese paciente que tiene incontinencia fecal.

 

¿Cuál es el tratamiento de la incontinencia fecal?

En realidad si pensamos porque se produce la incontinencia fecal depende de dos cosas: una, de cuál es la consistencia de las heces como es lógico, si tenemos unas heces muy líquidas a cualquiera se nos puede escapar. Pero en otros casos, hay gente hasta que las heces duras se les escapan porque su esfínter, la fuerza de su ano, ha disminuido por lo tanto tenemos que mejorar ambas cosas: la consistencia de las deposiciones pero también la fuerza del ano, ya sea mediante medicamentos o mediante unas técnicas de rehabilitación que fortalecen la fuerza del esfínter.

En algunos casos cuando el esfínter se ha roto es preciso cirugía. Esto ocurre por ejemplo en mujeres que han tenido muchos hijos o que han sufrido cirugía y el esfínter se ha roto y hay que coserlo. Pero mediante rehabilitación, mediante medicación o mediante ejercicios que fortalecen el esfínter del ano, en muchas de las ocasiones, somos capaces de controlar esos episodios absolutamente devastadores que hacen que la gente vaya por la calle, que tenga que buscar un váter, que tenga que salir corriendo y que tenga esos episodios de incontinencia que son extraordinariamente desagradables.

Por Dr. Fermín Mearin Manrique
Aparato digestivo

Eminencia de la especialidad, actualmente es el director del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon. Doctor Cum Laude por la Universidad Autónoma de Madrid, tiene experiencia profesional e investigadora en centros de prestigio como la Clínica Mayo de Estados Unidos y el Hospital de la Vall d' Hebrón de Barcelona.

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