Hipocondría y nosofobia: cuando la enfermedad se convierte en obsesión

Escrito por: Dr. Sergio Oliveros Calvo
Publicado: | Actualizado: 15/11/2018
Editado por: Patricia Pujante Crespo

“Sé que me estoy muriendo, doctor. Nadie da con lo que tengo pero estoy seguro de que es un tumor. La resonancia magnética sale negativa pero el dolor de cabeza me indica que el tumor está ahí. Pero es tan pequeño que la resonancia no lo ve. Ya lo verá en dos meses, cuando me haya muerto. He aceptado venir a su consulta para que consiga hacerme dormir, llevo tres días sin pegar ojo, pero usted no me va a hacer creer que no tengo nada”. Este es el testimonio de Jerónimo, un paciente que acudió a consulta con un trastorno de ansiedad por enfermedad, nueva denominación para la hipocondría por el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders 5 (DSM).

 

Vivimos en una sociedad continuamente pendiente de mejorar y mantener su salud. Sin embargo, una pequeña proporción de la población vive aterrorizada por sufrir una enfermedad que no padecen. Son aquellos que sufren nosofobia e hipocondría. Para ellos una cefalea es un redoble de tambor por una muerte próxima. Sin embargo, son dos conceptos que suelen agruparse erróneamente y confundirse bajo el término genérico de hipocondría. Pero esta confusión de términos puede suponer un abordaje erróneo de los pacientes.

 

Una pequeña proporción de la población vive aterrorizada por sufrir una enfermedad que no padecen - Top Doctors
Una pequeña proporción de la población vive aterrorizada por sufrir una enfermedad que no padecen

Hipocondría o trastorno de ansiedad por enfermedad

La hipocondría es un trastorno en el que el paciente cree firmemente ser víctima de una enfermedad grave y que no se le está diagnosticando. Afecta al 5% de la población y suele aparecer entre los 20 y 30 años, alcanzando su máximo sobre los 40.

 

No hay diferencias entre sexos. Se cree que las personas que sufren de hipocondría suelen tener una alta tasa de enfermedades médicas en la infancia, así como crianzas sobreprotectoras y demasiado preocupadas por las enfermedades. Además, frecuentemente hay una exposición precoz a la muerte o algún familiar con enfermedades graves.

 

Las personas con hipocondría pueden tener síntomas físicos o no, a partir de los cuales establecen su creencia. No obstante, la persona con hipocondría pasa muchas horas buscando información en internet, en asociaciones… sobre la enfermedad que cree tener, así como el porcentaje de fiabilidad de las pruebas diagnósticas que existen. La abundante cantidad de información que hay en internet ha agravado la hipocondría hasta el punto de llamarse cibercondría.

 

Por otra parte, que haya una prueba negativa no tranquiliza al paciente, al contrario, ya que cree que se han equivocado, que su sensibilidad no es suficiente o que aún no era el momento de realizarla, y que cuando se vuelva a hacer saldrá positiva. Creen que el médico que no les ha sabido diagnosticar no es buen médico y de ahí que no haya sabido llegar al diagnóstico. Eso les hace buscar “otro mejor”, y se les considera adictos al “doctor shopping”.

 

A menudo estas personas tienen otros síntomas como insomnio, tristeza, llanto, dificultades para concentrarse y disminución del rendimiento laboral, doméstico o académico. Además, es normal el absentismo laboral por bajas por enfermedad y visitas médicas, así como cierta inestabilidad laboral y problemas económicos derivados, incluyendo gastos médicos.

 

Tipos de hipocondría y cómo distinguirlos

Existen diversos tipos de hipocondría, según las características y síntomas que presente el paciente, según establece el Dr. Brian Fallon, psiquiatra de la Universidad de Columbia:

  • Hipocondría obsesivo-ansiosa. Es la hipocondría más común. El paciente está continuamente atento a nuevos síntomas, comprueba continuamente las pruebas y se muestra un pensamiento rígido. Sin embargo, no suele tener síntomas físicos, o son mínimos.
  • Hipocondría depresiva: abundan los síntomas de depresión, ya que el temor hipocondríaco guarda relación con los sentimientos de culpa. El paciente vive la enfermedad como un castigo merecido. Puede haber riesgo de suicidio.
  • Hipocondría somatoforme: son predominantes lo síntomas físicos, que ponen de manifiesto una enfermedad real, si bien esta no tiene la gravedad que el paciente considera.

 

¿Qué es la nosofobia?

La nosofobia se parece a la hipocondría pero en este tipo de paciente el temor a sufrir una enfermedad mortal en un futuro indeterminado es irracional e incontrolable. En estos casos el miedo a tener alguna enfermedad es tan intenso que el paciente intenta evitar cualquier circunstancia que pueda confirmarlo. Así, prefiere cerrar los ojos y vivir sin saberlo porque, a veces, la ansiedad es tan intensa que impide ver incluso películas sobre enfermedades.

 

Es frecuente que los pacientes con nosofobia tengan también miedo a envejecer. Hacen todo lo posible por mantenerse y aparentar ser jóvenes. También es común que estos pacientes muestren tanatofobia, o miedo a la muerte, ya que es la mayor amenaza para ellos.

 

¿Qué diferencia la hipocondría de la nosofobia?

En ambos trastornos es la preocupación por la enfermedad el nexo común. Sin embargo, hay ciertas diferencias:

  • En la hipocondría el paciente está seguro de que ya padece una enfermedad, mientras que en la nosofobia el miedo es contraerla.
  • El paciente hipocondríaco se basa en un doctor shopping para demostrar que sufre la enfermedad, mientras que el paciente con nosofobia evita ir al médico.
  • El paciente con hipocondría tiene rigidez de pensamiento y cree que es portador de una enfermedad terminal. El paciente nosofóbico no se preocupa si está lejos de lo que puede causarle la enfermedad.
  • En la hipocondría el paciente se informa constantemente sobre la enfermedad. El nosofóbico, en cambio, no es ni capaz de ver una serie, por no sentirse identificado.
  • El paciente con hipocondría sufre de ansiedad, insomnio, depresión... lo que se traduce en su trabajo y relaciones familiares y sociales.

 

Cómo tratar los trastornos de hipocondría o nosofobia desde la Psiquiatría

El tratamiento de dichos trastornos debe ser psicoterapéutico, en concreto, la terapia cognitivo conductual. En ambos casos será útil la reestructuración cognitiva. Sin embargo, mientras que en la hipocondría la exposición con prevención de respuesta ofrece buenos resultados, en la nosofobia se elegirá la desensibilización sistemática.

 

También se recomendará el tratamiento farmacológico en casos de hipocondría. El especialista en Psiquiatría será quien deba pautar, en caso necesario, el tratamiento. En pacientes con síntomas obsesivo-ansiosos y depresivos, los ISRS se demostraron útiles.

Por Dr. Sergio Oliveros Calvo
Psiquiatría

El Dr. Sergio Oliveros Calvo es un Psiquiatra especializado en psicoterapia orientada hacia la psicología del yo, con especial dedicación a trastornos de personalidad y trastornos por somatización; ofrece una completa e integradora visión de la enfermedad mental gracias a su sólida formación en psiquiatría y psicoterapia, y a sus más de 25 años de experiencia clínica e investigadora. Ha realizado parte de su formación en Estados Unidos y dirigido numerosas investigaciones científicas. Sus conocimientos y trayectoria profesional le han valido para ser docente en numerosos centros, tanto en España como en Estados Unidos.

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