Exposición solar en verano, melanoma y cáncer de piel

Escrito por: Dr. Jesús Soberino
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

El cáncer de piel es el más numeroso de todos, según asegura la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV). Ahora que nos encontramos en pleno verano y que la radiación solar tiene un trayecto más corto en la atmósfera para llegar a la Tierra (lo que significa que tiene más intensidad), es momento de seguir ciertas recomendaciones. Así, es importante una exposición solar controlada, siempre con fotoprotección, e intentar evitar las horas centrales del día para tomar el sol.

Chica tomando el sol - cáncer de piel by Top Doctors
Los rayos ultravioleta producen daño en la piel que, con el tiempo, pueden
provocar lesiones premalignas y malignas

 

 

¿Qué efectos nocivos tienen los rayos ultravioleta y cuándo provocarán cáncer de piel?

Los rayos ultravioleta del sol pueden provocar daños en el ADN que producen mutaciones en las células. Los especialistas en Oncología Médica del IOB Institute of Oncology explican que el cáncer, en concreto, es una acumulación de mutaciones en la célula que es capaz de dividirse por sí misma, escapando de los mecanismos de control que tiene el cuerpo.

 

Además de los efectos físicos directos sobre la piel, tales como la deshidratación o las quemaduras, la exposición solar crónica termina provocando cambios y mutaciones que pueden producirse por otros agentes, no solo por la radiación solar, aunque en la piel es el más importante.

 

Así, la radiación ultravioleta (UV) irá produciendo un deterioro progresivo en el ADN celular. A largo plazo el ADN absorbe los rayos UVB y provoca alteraciones en el genoma. Los rayos UVA también son absorbidos, transformándose en radiales libres. Esto, tal como asegura la AEDV, altera el material genético y los sistemas de defensa de la piel.

 

Cabe destacar que nuestro organismo tiene un sistema de corrección (proteína “p53”) con una función inmunológica o defensiva ante las alteraciones que produce la exposición a la radiación ultravioleta. Sin embargo, llega un punto en que el daño excesivo produce lesiones premalignas y malignas (carcinoma y melanoma).

 

Hay que protegerse del sol todo el año, especialmente las pieles claras

Es importante proteger la piel del sol durante todo el año, ya que la radiación solar continúa estando ahí aunque haya nubes. Sobre todo deben protegerse las zonas que estén expuestas porque la ropa actúa como efecto barrera.

 

La radiación solar es especialmente perjudicial en personas de piel muy clara, pelirrojos y personas con pecas, ya que tienen más riesgo de melanoma. Estas personas tienen un fototipo de piel más claro, algo que se determina según la melanina, que protege e impide que los rayos UV lleguen a las capas profundas de la piel. Las personas de piel y ojos claros, y los pelirrojos, tienen menor cantidad de melanina, de manera que la protección ante los rayos UV es también menor que en una persona de raza negra. Esto significa que su capacidad para bloquear las partes nocivas de la radiación solar es también menor.

 

La exposición solar es especialmente peligrosa en la infancia y la adolescencia

La radiación solar es especialmente nociva en niños y adolescentes, ya que, al tomar el sol desde la infancia, se va acumulando la posibilidad de sufrir alteraciones en el ADN, lo que puede conllevar a un cáncer.

 

En los niños y personas jóvenes las células son más activas, de manera que la probabilidad de que haya cambios es mayor. Cuando una célula se divide se trata de un proceso crítico donde el ADN puede dañarse de manera más fácil, mientras que la renovación celular en una persona de 70-80 años es más baja.

 

Aunque cualquier daño o quemadura sobre la piel significará daño solar extremo, las quemaduras de sol antes de los 15 años son un factor de riesgo importante para el melanoma. Así, cuando una persona es joven hay un porcentaje más alto de que esos daños se vayan acumulando.

 

El melanoma no está solo en la piel

El melanoma es una enfermedad de los “melanocitos”, que no únicamente están en la piel sino también en los ojos. Se encargan de crear una capa interna para que la visión sea adecuada. El daño solar también puede darse en forma de “melanoma uveal”, por lo que también hay que proteger los ojos, especialmente en las horas centrales del día. De la misma manera que se debe emplear una buena protección para la piel también deben utilizarse buenas gafas de sol que bloqueen los rayos solares nocivos.

Por Dr. Jesús Soberino
Oncología Médica

El Dr. Soberino es un reconocido especialista en Oncología Médica. Cuenta con muchos años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos campos de la especialidad. En concreto, sus principales áreas de interés se centran en el tratamiento endocrino del cáncer de mama, colaborando en estudios dirigidos a vencer las resistencias a terapia hormonal que pueden producir tanto durante el tratamiento adyuvante como en enfermedad metastásica. En el campo del melanoma, su principal campo de interés se centra en el tratamiento con inmunoterapia

A lo largo de su trayectoria ha combinado su labor asistencial con una importante actividad investigadora y divulgativa, participando en ensayos clínicos que han llevado a la aprobación de nuevos fármacos en nuevas indicaciones terapéuticas. Asimismo, también es ponente asiduo en congresos de la especialidad y autor y co-autor de artículos científicos. 

El Dr. Soberino ha ejercido en el Hospital Universitari Vall d'Hebron y en el Vall d'Hebron Institute of Oncology (VHIO) y, en la actualidad, ejerce como oncólogo médico y jefe de la unidad de mama y de melanoma en IOB - Institute of Oncology. 

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