Estimulación de médula espinal

Escrito por: Dr. José María Hernández García
Publicado: | Actualizado: 21/07/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

Las personas con dolor de espalda o cervical que no han mejorado con una cirugía de espalda y que tampoco mejoraron con otros tratamientos como bloqueos nerviosos, medicación o fisioterapia, tienen otra opción a considerar: la estimulación de la médula espinal.

 

La estimulación de la médula espinal se usó por primera vez para tratar el dolor en 1967. Este tratamiento fue aprobado por la FDA en 1989 y actualmente cada año hay unos 14.000 pacientes en todo el mundo que se someten a implantes para controlar el dolor.

 

¿Qué es la estimulación de la médula espinal?

La estimulación de la médula espinal (SCS en inglés) proporciona una leve estimulación eléctrica a los nervios a lo largo de la columna vertebral, modificando o bloqueando los impulsos de dolor que llegan al cerebro, es lo que denominamos neuromodulación.

 

Esta técnica, también llamada neuroestimulación, consiste en la introducción de electrodos o cables especiales a nivel de la columna que son los que dirigen los impulsos eléctricos para interferir con las señales de dolor que llegan al cerebro. Estos electrodos se conectan a una pequeña batería llamada generador, que se implanta debajo de la piel a nivel abdominal o en el glúteo. El generador o batería implantado utilizado en la estimulación de la médula espinal tiene similitudes con un marcapasos cardíaco, lo que lleva a algunos a llamar al dispositivo un marcapasos para el dolor.

 

 

Quién puede beneficiarse de la estimulación medular

La neuroestimulación se ha usado durante décadas y se recomienda para un número cada vez mayor de afecciones. El caso más frecuente es el llamado síndrome de la cirugía fallida de espalda. El término describe el dolor crónico después de que una o más cirugías de espalda o cuello que no logran aliviar el dolor lumbar o el dolor en las piernas (ciática o radiculopatía lumbar) o el dolor en brazos (radiculopatía cervical). Aunque se utiliza cada vez más en otros tipos de dolor neuropático que no responden al tratamiento convencional como:

 

  • neuralgia pudenda
  • neuralgia occipital
  • neuralgia intercostal (postoracotomía)
  • neuralgia inguinal (postcirugía de hernia inguinal)
  • síndrome de dolor regional complejo
  • neuropatía diabética
  • Además de otros procesos como vasculopatía periférica y angina refractaria al tratamiento

 

 

Fase de prueba

Antes de decidir si un paciente es candidato para el implante de un sistema de neuroestimulación, pues no todos se beneficiarán de ello, éste tiene que ser examinado por el médico y, en muchos casos, se necesitará también de una evaluación psicológica.

 

Si el paciente cumple con los criterios para la estimulación de la médula espinal el médico organizará un período llamado de prueba.

 

En la fase de prueba, el primer paso consiste en el implante de los electrodos (1 o 2) en quirófano, con anestesia local y sedación, a nivel de la columna (en caso de dolor lumbar, cervical o de extremidades) o a nivel subcutáneo en otros tipos de dolor neuropático.

 

El primer paso consiste en el implante de los electrodos

 

Actualmente existen 2 tipos de neuroestimualción:

 

  • Estimulación convencional, con el que el paciente nota una sensación de hormigueo en la zona donde nota el dolor, como extremidades o zona lumbar
  • Estimulación de alta frecuencia: el paciente no nota nada

 

Los electrodos en ambos casos son iguales y se colocan a nivel subcutáneo, saliendo por un punto de la piel por el que se conectan a un aparato externo que administrará los pulsos eléctricos necesarios durante la fase de prueba.

 

Los electrodos en ambos casos son iguales y se colocan a nivel subcutáneo

 

El médico establece un programa en el aparato que permitirá al paciente administrar los impulsos eléctricos según la intensidad de dolor y otros factores como movimientos corporales (levantarse o acostarse), que varían a lo largo del día.

 

Después del implante de los electrodos, el paciente puede irse a casa al ser un procedimiento ambulatorio y en algunos casos puede estar ingresado 1 día en el hospital.

 

Durante un periodo de 1 a 3 semanas el paciente utilizará el programa de estimulación programado. Una vez pasado este tiempo, el médico, junto con el paciente valorarán si el sistema es efectivo en el alivio del dolor.

 

En caso de haber mejorado el dolor, en una segunda fase, se realizará el implante del generador o batería definitivo.

 

Esto se realiza también en quirófano, con anestesia y sedación. El paciente suele irse a casa después del procedimiento.

 

 

Por Dr. José María Hernández García
Unidad del Dolor

El Dr. Hernández García es un destacado especialista en Unidad del dolor. Es experto en el tratamiento de radiofrecuencia, en estimulación medular, epidurolisis y estimulación transcraneal. Dirige el centro de tratamiento multidisciplinar de fibromialgia y sindrome de sensibilización central en Madrid. Se ha formado en los Hospitales de la Universidad de Harvard, Brigham and Women´s Hospital y el Beth Israel Medical Center de Boston. Ha realizado diferentes publicaciones y comunicaciones. 

 

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