Estabilización dinámica de la columna lumbar

Escrito por: Dr. Edgar Casajuana Garreta
Publicado: | Actualizado: 02/02/2021
Editado por: Albert González

 

¿En qué consiste?

La estabilización dinámica lumbar es una intervención quirúrgica que proporciona estabilidad a la columna lumbar sin necesidad de fusionarla, permitiendo un rango controlado de movilidad próximo a la normalidad. De esta manera, también minimizamos el impacto del procedimiento sobre los niveles adyacentes.

 

Está técnica cuenta con más de 20 años de experiencia en todo el mundo, existiendo múltiples sistemas diseñados para poder realizarla. Es una alternativa a las cirugías tradicionales de fusión a nivel de la columna lumbar, las cuales al dejar la columna rígida, pueden asociarse en ocasiones a múltiples problemas postoperatorios a medio y largo plazo, como la degeneración temprana de los niveles vertebrales adyacentes al nivel tratado. Los sistemas de estabilización dinámica actúan como una faja interna, a modo de amortiguador, proporcionando un soporte adicional a las estructuras naturales (ligamentos, músculos, articulaciones y disco), y a su vez permitiendo un movimiento más controlado de la columna y una mejor compensación de las cargas soportadas por el nivel o los niveles en los que se realiza la intervención.

 

El objetivo de esta cirugía es mejorar el dolor que presenta el paciente devolviendo la columna lumbar en proceso de degeneración a un estado lo más próximo posible a la normalidad, sin necesidad de quitarle a la columna una de sus principales funciones: el movimiento.

 

¿Qué patologías de la columna lumbar pueden ser tratadas con la estabilización dinámica?

La estabilización dinámica permite tratar un amplio rango de patologías que afectan a la columna lumbar, desde discopatías (desgaste de los discos), asociadas o no a hernia discal y degeneración o sobrecarga facetaria (desgaste de las articulaciones vertebrales), hasta estenosis del canal raquídeo y espondilolistesis grado I (desplazamientos vertebrales por inestabilidad leve). Esto representa la mayoría de los casos (70-80%) que nos consultan por clínica de lumbalgia y/o ciatalgia.

 

No se recomienda su uso en caso de existir inestabilidades significativas (espondilolistesis grado II o superior), si se objetivan lisis o fracturas vertebrales o en deformidades cifo-escolióticas importantes. También debe evitarse su uso en pacientes con osteoporosis no compensada.

 

Es una intervención que estabiliza la columna sin necesidad de fusionarla.

 

¿Cómo se realiza la estabilización dinámica lumbar?

Hay diferentes sistemas que permiten realizar esta intervención. Habitualmente, están compuestos por tornillos de aleación de titanio recubiertos con hidroxiapatita y un elemento flexible que los une (barras de policarbonato-uretano, bombines articulados con almohadillas de silicona, entre otras opciones). Para implantar el sistema, realizamos dos pequeñas incisiones, una a cada lado, a unos tres centímetros de la línea media. Esto nos permite trabajar entre las fibras musculares paravertebrales sin dañarlas, evitando la atrofia muscular asociada en muchas ocasiones a los abordajes clásicos realizados a través de la línea media.

 

Los tornillos se colocan a través de los pedículos vertebrales, guiados mediante un sistema de neuronavegación (o GPS intraoperatorio) y con monitorización neurofisiológica intraoperatoria, la cual nos permite registrar constantemente la actividad de los nervios localizados en la zona donde se está llevando a cabo el procedimiento, minimizando el riesgo de lesionarlos. Una vez colocados los tornillos, se implanta el elemento flexible o dinámico del sistema, el cual proporcionará soporte a la columna lumbar en todos sus rangos de movimiento.

 

Una vez implantado, el sistema no debe recambiarse o revisarse en un futuro, si no presenta ningún problema concreto. En caso de ser necesario retirarlo por cualquier motivo, al tratarse de un sistema totalmente reversible, podríamos realizar cualquier otra técnica quirúrgica para tratar la patología que presente el paciente.

 

¿Cómo es el postoperatorio de este tratamiento? ¿Esta técnica presenta algún tipo de complicación?

El postoperatorio de esta intervención suele ser poco doloroso. Al realizarse un abordaje mínimamente invasivo y generar una agresión biomecánica mínima, los pacientes pueden ser dados de alta a su domicilio entre las 48-72 horas posteriores a la cirugía.

 

Durante las primeras dos semanas, es importante evitar actividades físicas que impliquen grandes esfuerzos físicos, como coger pesos significativos. Por el contrario, sí recomendamos caminar cada día de manera progresiva des del momento del alta hospitalaria y realizar ejercicios y estiramientos suaves a partir de las dos semanas tras la intervención.

 

Transcurrido el primer mes, se puede incrementar paulatinamente la intensidad de la actividad física, hasta normalizarla por completo a los dos meses del procedimiento. Posteriormente, la mayoría de nuestros pacientes pueden reincorporarse a su vida habitual (personal i laboral) de manera plena.

 

Como cualquier procedimiento quirúrgico, la estabilización dinámica lumbar no está exenta de riesgos. El principal estaría relacionado con una incorrecta colocación de los tornillos transpediculares, lo cual podría implicar un daño directo sobre una o varias de las raíces nerviosas que salen de la columna hacia las extremidades inferiores, condicionando una alteración de la sensibilidad y/o una pérdida de fuerza. Este hecho es altamente improbable que ocurra con la utilización intraoperatoria de la neuronavegación y la monitorización neurofisiológica. Asimismo, alguno de los tornillos puede aflojarse o romperse con el paso del tiempo. En ambos casos, sería necesaria una revisión quirúrgica para corregir el problema.

 

Otra potencial complicación sería la infección superficial o profunda de la herida quirúrgica, la cual obliga en ocasiones a retirar el sistema. Todas estas son complicaciones generales que pueden vincularse a cualquier procedimiento quirúrgico realizado a nivel de la columna lumbar, no específicamente a la estabilización dinámica, y, en cualquier caso, son muy infrecuentes.

Por Dr. Edgar Casajuana Garreta
Neurocirugía

El Dr. Edgar Casajuana es licenciado en Medicina por la Universitat Autònoma de Barcelona (1998 - 2005) y realizó su formación como especialista en Neurocirugía en el Hospital Universitari Mútua Terrassa y la Universitat de Barcelona (2006 - 2011). Al final de su etapa de especialización, realizó una rotación de 5 meses en los Estados Unidos para ampliar sus conocimientos en cirugía neuro-oncológica, cirugía neuro-vascularabordajes mínimamente invasivos de la columna vertebral, combinando una estancia de 3 meses en San Francisco (University of California San Francisco, UCSF Medical Center) y una de 2 meses en Nueva York (New York Presbyterian Hospital-­Weill Cornell University). Además, ha participado en numerosos cursos y congresos nacionales e internacionales y ha publicado múltiples artículos científicos.

Compagina su labor médica con la docencia como profesor de la asignatura de Neurocirugía en la Unidad Docente de la Universitat Autònoma de Barcelona, en el Hospital Universitari Parc Taulí (Sabadell, Barcelona). 

Actualmente ejerce como médico adjunto especialista en Neurocirugía en el Hospital Universitari Mútua Terrassa, formando parte de los comités de patología de columna, neuro-oncología y base de cráneo,  y como especialista en cirugía de columna mínimamente invasivacirugía cerebral y de base de cráneo en Neuroadvance, Unidad de Neurocirugía de Àptima Centre Clínic (Terrassa, Barcelona), de la que es Co-fundador.

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