Escoliosis, la deformidad de columna más común en la infancia

Escrito por: Dr. Norberto Ventura Gómez
Publicado: | Actualizado: 11/11/2018
Editado por: Patricia Pujante Crespo

Las escoliosis que afectan a la columna vertebral en crecimiento son las deformidades de columna más comunes en niños. Han sido clasificadas por la Scoliosis Research Society (SRS) en cuatro tipos bien diferenciados:

  • Escoliosis idiopáticas, de origen desconocido.
  • Escoliosis neuromusculares, asociadas a enfermedades neurológicas (miopatías y neuropatías).
  • Escoliosis congénitas, por malformación vertebral (hemivértebras, barras congénitas).
  • Escoliosis sindrómicas, asociadas a síndromes (Marfan, Ptader Willi).

Las escoliosis idiopáticas son las deformidades vertebrales mayoritarias atendidas en nuestras consultas externas. Tienen una prevalencia para una curva de 20º entre el 0,5 y el 8% y algo menor para una curva de 40º. El predominio con respecto al género, entre mujeres y hombres, es de 4 a 1 y se ha demostrado un componente hereditario del 18%.

 

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La escoliosis es la deformidad de columna más común en la infancia

Qué síntomas pueden alertarnos de que nuestro hijo sufre una deformidad de columna

El diagnóstico de la escoliosis es siempre clínico y posteriormente radiográfico. La escoliosis es una deformidad tridimensional de la columna vertebral que implica una curva lateral (deformidad en el plano frontal) asociada a una disminución de la cifosis torácica fisiológica (deformidad en el plano sagital). De la combinación de esta asimetría en los dos planos del espacio resulta una rotación vertebral: el cuerpo vertebral gira hacia la convexidad de la curva mientras que los elementos vertebrales posteriores giran hacia la concavidad de la curva.

La rotación vertebral se traduce clínicamente al inclinarse el paciente hacia delante con las piernas extendidas (maniobra de Adams), por la prominencia del hemitórax posterior de la convexidad de la curva a nivel región torácico o dorsal y de la región paravertebral a nivel lumbar. Sin rotación vertebral no hay escoliosis, solo una “actitud” como podría ser la inclinación de la columna vertebral por una dismetría de miembros inferiores. Otros signos clínicos que acompañan a escoliosis son una asimetría de hombros, una descompensación del tronco con respecto a la pelvis y en curvas lumbares, un claro signo clínico es la asimetría de flancos.

 

¿Existen factores que puedan propiciar la deformidad de columna? ¿Hay causas concretas?

En escoliosis idiopáticas no hay ningún factor externo que pueda provocar o influenciar la evolución de la escoliosis. Ni las dismetrías de miembros inferiores, ni las posturas durante la sedestación ni el peso de las mochilas colegiales, ni la práctica de deportes asimétricos (tenis) van a influir en la aparición o en la evolución de las curvas.

Las enfermedades neuromusculares (miopatías y neuropatías) prácticamente siempre se van a asociar a escoliosis, cuya severidad estará en relación con el grado de afectación neurológica y la capacidad de movilidad, siendo especialmente severas en pacientes no deambulantes.

 

Diagnóstico y tratamiento de las deformidades de columna

Ante la sospecha clínica de una escoliosis idiopática el siguiente paso es la práctica de una radiografía estática de columna vertebral en la que el especialista en Traumatología Infantil valorará los grados de curva, la rotación vertebral y la madurez ósea del paciente mediante la línea de osificación de la cresta iliaca (signo de Risser). El tratamiento ortopédico va a depender de los grados de curva y del grado de madurez esquelética:

  • Las curvas de hasta 20º Cobb solo requieren observación y, dependiendo de la edad, un nuevo control radiográfico en 6 meses o en un año.
  • Las curvas entre 25º y 40º en pacientes en crecimiento (signo de Risser 0.1,2) deben ser tratados con corsés. En la actualidad hay dos tipos de corsés: corsé diurno (tipo Boston), que deben llevarse 18 horas al día, y corsé nocturno tipo Providence, que deben llevarse solo durante la noche. En principio ambos tipos de corsé consiguen resultados similares, si bien el corsé nocturno es muy bien aceptado por los adolescentes.
  • En pacientes con crecimiento más avanzado (Risser 3,4), en curvas superiores a los 40º y en curvas torácicas altas (ápex de la curva superior a la 7ª vértebra torácica), los corsés no están indicados. En niños menores de hasta 5 años con escoliosis progresivas de inicio precoz los yesos de columna vertebral practicados bajo anestesia general y cambiados cada 3 meses siguen siendo el tratamiento de elección. Ante la pregunta “¿por qué un yeso y no un corsé?”, la respuesta es que los niños de corta edad no aceptan de buen grado el tratamiento con corsés. La corrección obtenida con la relajación de un yeso aplicado bajo sedación es muy superior a la conseguida con un corsé, cuyas medidas se han tomado con un paciente despierto. La corrección conseguida con un escayolado se mantiene día y noche durante 3 meses, tiempo durante el cual la columna crece es situación de corrección. En los periodos comprendidos entre escayolados, el uso de un corsé (preferiblemente nocturno) está indicado para mantener la corrección conseguida.
  • El tratamiento quirúrgico de la escoliosis idiopática se plantea en curvas torácicas superiores a los 50º y a partir de 40º en curva toraco-lumbares, especialmente si se asocian a una marcada descompensación del tronco con respecto a la pelvis. Este parámetro radiográfico de indicación quirúrgica se basa en estudios retrospectivos publicados en los años ochenta por Edgard, Mehta y Wenstein. Estos autores observaron la progresión de la gran mayoría de estas curvas en la edad adulta a un ritmo de un grado por año. La finalidad de la cirugía es la de corregir y compensar la deformidad en los dos planos del espacio (frente y perfil), conseguir una fusión vertebral sólida (injerto óseo), sin problemas postoperatorios ni a largo plazo. En la actualidad el tornillo pedicular se ha convertido en el implante de elección para la corrección de las deformidades de columna vertebral. Colocado a través del pedículo vertebral (la parte más dura de la vértebra) ofrece un anclaje sólido que permite la corrección de las escoliosis con un alto grado de seguridad. El control neurofisiológico mediante potenciales evocados sensitivos y motores durante toda la intervención es fundamental para detectar cualquier riesgo de complicación neurológica.

Por Dr. Norberto Ventura Gómez
Traumatología infantil

El Dr. Ventura es un prestigioso especialista Cum Laude en Traumatología Infantil. Cuenta con más de 38 años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos campos de la especialidad, siendo experto en la patología y deformidades de la columna vertebral en el niño y el adolescente, sobre todo la escoliosis. Ha sido ganador de numerosos premios internacionales. A lo largo de su trayectoria profesional ha combinado su labor asistencial con la docencia y una importante actividad divulgadora, siendo asiduo ponente en congresos de la especialidad. Actualmente ejerce en su propia consulta privada y también es especialista en traumatología infantil en el Hospital Sant Joan de Déu. 

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