Epifora: por qué se produce el lagrimeo u ojos llorosos

Escrito por: Dra. María Teresa Sellarès Fabrés
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Editado por: Top Doctors®

Para muchas personas llorar no es sinónimo de tener algún dolor psíquico o físico, simplemente es algo cotidiano, a veces incluso invalidante para su actividad diaria. Esto se debe a que el volumen de lágrimas producido es superior al que puede ser eliminado por la vía normal de excreción.

Por qué se obstruye la vía lagrimal y se producen los ojos llorosos

Una persona sana produce lágrimas para alimentar y reparar la superficie del ojo, y estas son eliminadas a través de la vía lagrimal, que se inicia en los puntos lagrimales situados en el tercio interno de los párpados. Desde ahí la lágrima discurre por los canalículos lagrimales hasta el saco lagrimal y, desde él, va hacia la nariz a través del canal nasolagrimal. Sin embargo, este circuito puede obstruirse. En el adulto lo más frecuente es que ocurra a nivel de la unión entre el saco lagrimal y el conducto nasolagrimal y, en el bebé, en el punto de drenaje del canal nasolagrimal hacia la fosa nasal.

Algunos pacientes, debido a diferentes procesos patológicos como las alergias oculares, las heridas corneales u otros problemas de salud, producen una cantidad excesiva de lágrimas que no puede ser eliminada por la vía lagrimal, presentando un lagrimeo más o menos constante. Será la exploración ocular minuciosa la que permitirá al especialista en Oftalmología identificar este exceso en la producción de lágrimas y pautar el tratamiento necesario.

Otros pacientes presentan una producción de lágrimas totalmente correcta, o incluso disminuida, con una obstrucción total o parcial de la vía de desagüe. Estos pacientes presentan una epifora más o menos invalidante, dependiendo del grado de obstrucción y de la cantidad de lágrima producida. Son estos pacientes los que pueden beneficiarse de una cirugía que vuelva a abrir la vía lagrimal.

Causas de la epifora u ojos llorosos

Las causas de la obstrucción de la vía lagrimal son poco conocidas. Se sabe que es más frecuente en mujeres mayores de 40 años y, por ello, se han postulado problemas hormonales y problemas por maquillaje, pero no se ha podido demostrar una relación clara entre estos factores y la epifora. Como hemos dicho, el tratamiento para estos casos es la cirugía.

Tratamiento quirúrgico de la epifora

La cirugía de la epifora se realiza con láser. Esta técnica se basa en la creación de una comunicación entre el saco lagrimal y la fosa nasal del paciente. Dicha comunicación se hace a través del conducto lagrimal existente, evitándose así las antiestéticas cicatrices que se producen al realizar la cirugía clásica. Esta técnica permite realizar la intervención bajo anestesia local, sin suturas y con una rápida recuperación del paciente.

Existen otras técnicas para reparar la epifora, aunque todas se basan en volver a conectar la vía lagrimal con la nariz. Son cirugías que se realizan en la vía externa o clásica por los oftalmólogos, y que necesita de una herida más o menos amplia para alcanzar el hueso de la nariz, que deberá ser perforado para conseguir un nuevo drenaje. En la vía interna, usada por los otorrinolaringólogos, se evita la herida externa, pero se requiere anestesia general por las maniobras que se tienen que realizar dentro de la fosa nasal para conseguir perforar el hueso de la nariz.

La epifora en los recién nacidos

Un caso especial de epifora es la que se presenta en los recién nacidos, más habitual en bebés prematuros. Muchos de estos casos se resuelven espontáneamente en los primeros meses de vida pero, en algunos de ellos, es necesaria la realización de maniobras quirúrgicas para lograr la correcta función de drenaje de la lágrima.

La primera maniobra que se realiza para abrir la vía lagrimal es el sondaje. Con esto se resuelven más del 95% de los casos. Y, en los casos de fracaso, se puede repetir esta maniobra hasta tres veces, aumentando el número de éxitos. En los casos más refractarios se procede a la colocación de tubos de drenaje durante periodos variables de tiempo y, si estas maniobras también fracasan, se debe proceder a realizar las técnicas quirúrgicas descritas para los adultos.

Por Dra. María Teresa Sellarès Fabrés
Oftalmología

La Dra. Sellares Fabrés es una reputada especialista en Oftalmología. Ha compaginado su trayectoria profesional con la docencia, ejerciendo como profesora asociada de Oftalmología en la Universidad Autónoma de Barcelona.

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