¿En qué consisten las cardiopatías?

Escrito por: Dra. Amelia Carro Hevia
Publicado:
Editado por: Nicole Márquez

En general, «cardiopatía» alude a cualquier enfermedad que afecte al corazón, incluyendo enfermedades del músculo cardiaco (miocardiopatías), de sus válvulas (valvulopatías), arterias coronarias (cardiopatía isquémica), alteraciones del ritmo (arritmias), otras afectaciones variadas presentes en el momento del nacimiento (cardiopatías congénitas), incluso las que afectan a la aorta (aortopatías).

 


Sin embargo, la terminología hace que se equipare «cardiopatía» a «miocardiopatía», y todas las demás formas que hemos mencionado anteriormente son conocidas por sus nombres específicos.



De este modo, podemos decir que una «cardiopatía» o «miocardiopatía» es una enfermedad que afecta al músculo del corazón. Este músculo se debilita y sus propiedades de contracción y relajación (como cualquier otro músculo) son insuficientes para cumplir su función, que es la de bombear sangre a todos los órganos del cuerpo.

 

Menos del 20% de las miocardiopatías son hereditarias.

¿Qué tipos existen?

La clasificación de las miocardiopatías se puede establecer de la forma siguiente:

a) Miocardiopatías hereditarias:
Son aquellas que se originan por alteraciones en la secuencia genética de algunas proteínas necesarias para la contracción del miocardio o enzimas y otros factores que participan de ese proceso. Que sean «hereditarias» implica un patrón de herencia familiar para su trasmisión de generación en generación; pero esto no significa que estén presentes en el momento del nacimiento (no debemos confundirlo con el concepto de «congénitas»). Pueden tardar tiempo en manifestarse y no dar síntomas hasta la adolescencia o edad adulta. Hay personas que son portadoras de la alteración genética pero no llegan a desarrollar síntomas.
Algunos ejemplos son: miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía no compactada, miocardiopatía arritmogénica, miocardiopatía dilatada idiopática familiar, miocardiopatía por amiloidosis hereditaria.

b) Miocardiopatías adquiridas:
Son aquellas en las que la alteración que impide una contracción eficaz tiene una causa secundaria (no hereditaria), que el individuo ha contraído por la presencia de otras condiciones, que pueden ser:

  • Reversibles: taquicardia mantenida (taquimiocardiopartía), ingesta de alcohol (miocardiopatía enólica), tóxicos, como algunos tratamientos para el cáncer, pero también drogas de abuso o sustancias dopantes (miocardiopatía tóxica, miocardiopatía inducida por antraciclinas), algunos estados deficitarios, como déficit de vitamina B, o bien alteraciones endocrinometabólicas (miocardiopatía metabólica, miocardiopatía diabética)
  • Irreversibles: son debidas a causas que generan un daño en el miocardio que persiste incluso si se corrige la causa. La mayoría de las causas son debidas a factores de riesgo cardiovascular y progresan a formas denominadas «miocardiopatía dilatada secundaria». Las causas más frecuentes son: hipertensión arterial, cardiopatía isquémica (personas que han sufrido infarto de miocardio), enfermedad renal crónica, enfermedades de depósito (amiloidosis senil), infecciones virales (miocardiopatías infecciosas).
     

 

¿Qué personas tienen más riesgo de desarrollar cardiopatía?

Como hemos mencionado en el apartado anterior, algunas causas son hereditarias, pero la contribución de esta forma es pequeña: menos del 20% de las miocardiopatías son hereditarias. El mayor porcentaje de miocardiopatías las integran las formas adquiridas y, dentro de estas, las más frecuentes son la miocardiopatía hipertensiva y la cardiopatía isquémica.

 

Las personas con factores de riesgo cardiovascular son las más predispuestas a desarrollar una miocardiopatía, especialmente a medida que avanza la edad y si tienen varios factores. Muchas personas desarrollan formas combinadas por la coexistencia de varios factores de riesgo (i.e. miocardiopatía isquémico-hipertensiva).

 

¿Se puede prevenir?

Las miocardiopatías hereditarias no se pueden prevenir; sin embargo, sí son prevenibles todas aquellas que tienen una causa adquirida. Debemos de «no adquirir» hábitos de vida que condicionen la presencia de los factores de riesgo que nos predisponen a desarrollar una miocardiopatía (hipertensión, diabetes, dislipemia, tabaquismo, sedentarismo, obesidad, estrés, infecciones). Esto podemos conseguirlo con un estilo de vida saludable (alimentación, actividad física, descanso adecuado, no fumar, mantener un peso adecuado) y con la administración de vacunación específica, cuando esté indicada.

 

Por Dra. Amelia Carro Hevia
Cardiología

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo, la Dra. Amelia Carro es una reputada especialista en Cardiología con más de una década de experiencia médica. Licenciada en Medicina por la Universidad de Oviedo y Especialista en Cardiología vía MIR (Hospital Universitario Central de Asturias). En el año 2008 obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados, Anatomía y Embriología Humanas por la Universidad de Salamanca. Posteriormente obtuvo el Título de Doctora en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Coordinadora nacional del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte, es miembro activo de las Sociedad Española de Cardiología. Desde 2013 dirige el Instituto Corvilud, labor que compagina con la instrucción de yoga  en la Escuela de Profesores Sanatana Dharma; también es terapeuta de Reiki por la Federación Española de Reiki

La Dra. Amelia Carro atiende pacientes por telemedicina y realiza visitas domiciliarias para lo siguiente: 

  • Educación y tecnologías en salud
  • Prehabilitación cardiaca
  • Cardiología deportiva
  • Atención cardiológica domiciliaria (consultar disponibilidad)

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