El manejo del anciano con fractura de cadera

Escrito por: Dr. José Federico Díaz González
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

Cuando un anciano sufre una fractura de cadera debido a una caída, generalmente sentirá un dolor intenso en la región inguinal. Si se trata de una fractura completa, no será capaz de mover el miembro afectado.

 

Además, debe tenerse en cuenta que en algunos casos a fractura en un principio incompleta, puede volverse completa al moverse el anciano. Además, en un 10% de los casos se encuentran heridas a nivel de cabeza, codos o manos. En función de la intensidad del golpe, es posible que se den cuadros de conmoción como pérdida de conocimiento.

 

Ante esto, los familiares o personas a cargo del anciano deben pensar en que existe la posibilidad de una fractura de cadera, y deberán poner al paciente en una posición cómoda y no moverle, avisando inmediatamente al centro más cercano para que envíen una ambulancia.

 

 

Tratamiento de las fracturas de cadera

La cirugía es el tratamiento básico para este problema. Cuando se trata de una fractura del cuello del fémur, se extirpa la cabeza femoral y posteriormente se coloca una endoprótesis.

 

En caso de pacientes no muy mayores, se puede optar por fijar la fractura con tornillos y conservar la cabeza femoral. Con la endoprótesis, el paciente puede comenzar su recuperación funcional inmediatamente e incluso volver a caminar en la primera semana. No obstante, cuanto antes se movilice y camine, se conseguirán mejores resultados.

 

El postoperatorio es fundamental en fracturas de cadera
 

 

En casos de fracturas de la región troncatérea, el objetivo de tratamiento será reducirla y fijarlas con dispositivos metálicos, dando gran estabilidad al foco y permitiendo que el paciente se levante y pueda cargar cuanto antes. Además, si los pacientes tenían un buen estado antes de la fractura, se recuperarán antes.

 

 

Estancia hospitalaria y cuidados

Un anciano que ha sufrido una fractura de cadera puede permanecer hasta dos semanas en el hospital. Cabe mencionar que los cuidados postoperatorios son fundamentales, y la recuperación del paciente dependerá de los mismos.

 

La higiene y los cambios de postura son importantes, para evitar las úlceras de decúbito.

 

El paciente tendrá que hacer ejercicios en el tiempo que permanezca encamado, como la flexión y extensión de los tobillos, concentrar los cuádriceps… 

 

Para que estas medidas sean eficaces es fundamental la colaboración entre personal médico, enfermería, auxiliares y de los familiares del paciente, ya que estos últimos serán los encargados del control una vez se realice el traslado al domicilio.

 

Para más información, consulte con un especialista en Traumatología y Cirugía ortopédica y/o en Reumatología.   

Por Dr. José Federico Díaz González
Reumatología

Prestigioso especialista en Reumatología, el Dr. Díaz González es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna y Especialista en Reumatología con formación MIR en el Hospital Universitario de La Princesa en Madrid.

Compagina su labor asistencial con la docencia siendo profesor titular del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna. A lo largo de nueve años fue médico adjunto del Servicio de Reumatología del Hospital de La Princesa de Madrid y, desde 1999, del Hospital Universitario de Canarias en Tenerife. 

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