Doctor, ¿mi hijo es un tirano?

Escrito por: Manuel López Espino
Publicado:
Editado por: Albert González

Es bien sabido por los padres que los hijos no tienen un manual con el que comprender el porqué de sus acciones. Sin embargo, tal manual no podría existir porque sería demasiado extenso. Por este motivo, lograr que un hijo vaya por el buen camino y tenga un porvenir puede resultar de lo más complicado.

 

A pesar de que actualmente tenemos acceso a muchísima información, el estudio de toda ella puede llevarnos tanto tiempo que probablemente tiraríamos la toalla antes de lograr nuestros objetivos. A veces pues, anteponemos egoístamente nuestra comodidad a la crianza del niño.

 

Las normas establecidas las debemos hacer cumplir aunque nuestro hijo se porte bien por lo general, sino lo usará en nuestra contra. Nos pondrá ejemplos donde eso no lo cumplimos o sobre algo que dijimos o hicimos.

 

Es importante tener controlados estos aspectos para no criar a un hijo tirano, egoísta y nada empático. Estos niños pueden llegar a robarnos y luego acusarnos de haber perdido el dinero. El siguiente paso es la violencia. Acostumbran a arrojar objetos pequeños que puedan arrojar con facilidad, pudiendo llegar a agredir si fuere necesario para conseguir su objetivo.

 

Actualmente, en España hay más de 4300 casos de padres que se ven obligados a denunciar a sus propios hijos por conductas violentas. Los profesionales del sector creen que solo llegan a denunciar en el 15% de los casos, los cuales aumentan cada año. En contra de lo que algunos piensan, lo que aparecía en el programa “Hermano mayor” no son casos aislados, sino que en muchas casas viven a diario esa realidad.

 

Existen tres patologías que podrían dar una explicación de a qué se debe esta conducta:

  • Trastorno disocial: típico de la infancia o la adolescencia, es un trastorno en el que el patrón que sigue es el de no seguir las normas sociales ni los derechos de los demás.
  • Personalidad antisocial: se basa en la dificultad de estos adolescentes por adaptarse a las normas que rigen la sociedad. Son además irritables y agresivos.
  • Psicopatía: trastorno de la personalidad que se caracteriza por la impulsividad, la manipulación y el narcisismo.

 

Uno de los problemas de ser padres es que erróneamente creemos que al niño no le debe faltar de nada y siempre debe estar feliz. Deben madurar y esforzarse para lograr aquello que quieren, así como tener una figura a quién mostrar autoridad dentro y fuera de casa.

 

Muchos padres se ven obligados a denunciar a sus propios hijos.

 

Otro punto importante es la canalización de la rabia y la frustración, las cuales deben aprender a sobrellevar al igual que hacemos los adultos en nuestro día a día. Todos pasamos por situaciones estresantes y nos apetecería coger e irnos del trabajo y, sin embargo, nos calmamos y resolvemos la situación.

 

A continuación mostramos algunas buenas costumbres que nos ayudarán a que nuestros hijos se sientan felices y queridos:

  • Demostrarles amor también de mayores
  • Decirles “te quiero” todos los días
  • Abrazarles
  • Darles un beso de buenas noches, el de llegar a casa, etc.
  • Preguntarles qué tal el día
  • Preocuparnos por cómo se siente
  • Querer saber cómo le ha ido el examen
  • Conocer a sus amistades
  • Pasar ratos juntos en cosas de su interés

 

El objetivo es, sin ser su amigo, ganarnos su confianza. Debemos también aconsejarle y castigarle siempre proporcionalmente a la trastada que ha hecho. Si por lo que fuera llegáramos a perder el control de la situación, nuestras amenazas serían nulas para ellos. Para ello la situación siempre debe estar bajo el estricto control del adulto. Deben saber que cuando decimos “basta” si siguen solo conseguirán empeorar las cosas.

 

Por otro lado, si llevan la razón respecto a alguna disputa es importante que lo sepamos reconocer y pedirles perdón, ya que es normal equivocarse a veces. Ellos valorarán ese gesto muy positivamente. Asimismo, dedicarles tiempo también es un hábito muy beneficioso para fortalecer nuestra unión padre-hijo.

 

Esto no implica dejar de ser autoritarios, sino serlo solo cuando sea necesario, y mediante afecto. Haciendo las cosas de este modo, poco a poco, se darán cuenta de la importancia de preocuparse por lo demás y valorarán más positivamente el esfuerzo que hacemos por ellos.

 

La adolescencia, en especial, es una época difícil. Los chicos viven entre violencia. Es el pan de cada día. En casa deben tener una figura a quién puedan respetar. Tenemos que hacerles ver no pueden conseguir todo lo que quieran de nosotros.

 

En los casos en los que el hijo se vuelve un tirano, los padres suelen sentirse culpables y pensar que han cometido múltiples errores en su educación. Sin embargo, debemos entender la agresividad como una forma de pedirnos límites y de ayudarle a controlar su frustración. Lo importante es nunca rendirse y estar dispuestos a cambiar nosotros mismos para que pueda cambiar él también.

Por Manuel López Espino
Psicología

Manuel López Espino es un prestigioso psicólogo, licenciado por la Universidad Complutense de Madrid en 1998. Con dos décadas de experiencia, ha completado su formación con múltiples cursos y másteres de su especialidad.

Ha compaginado su labor profesional con la docencia, siendo profesor y coordinador de diversos cursos y asignaturas de máster, en la Universidad a Distancia de Madrid, la Universidad de Alfonso X El Sabio, entre otros centros. Además, ha realizado diversas presentaciones en congresos de ámbito nacional, como en el V Congreso Nacional de Psiquiatría.

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