Neurocirugía: cómo curar una herida quirúrgica en casa

Escrito por: Dr. Luis Ley Urzaiz
Publicado: | Actualizado: 14/11/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

Entre los pacientes recién operados y sus familiares uno de los temas que más les preocupan, una vez han recibido el alta, es cómo realizar los cuidados de la herida quirúrgica. Ocurre que por los avances producidos en las técnicas quirúrgicas actuales el alta hospitalaria se produce con mucha anterioridad a lo que se producía hace unos años, por lo que actualmente el paciente puede de irse a su casa cuando todavía no se le han quitado los puntos o grapas de cierre. El Dr. Luis Ley Urzaiz, Neurocirujano, aclara las principales dudas de este tipo de tratamiento.

 

La cura de las heridas y cicatrices quirúrgicas

En el caso a tratar, operaciones de neurocirugía, las principales heridas pueden ser de dos tipos: heridas en la cabeza o heridas en la espalda y/o cuello.

 

Cuando el paciente es dado de alta es porque se ha comprobado que la herida tiene buen aspecto y que puede ser tratada en casa con unos mínimos cuidados higiénicos. En general, y esto vale para todas las heridas, las heridas han de mantenerse secas y limpias, independientemente de su localización.

 

Para mantener una correcta antisepsia de la herida es aconsejable el uso de clorhexidina. Este producto se aconseja en vez de la povidona yodada, entre otras cosas porque no altera el color de la herida. En cualquier caso y salvo excepciones, ambos antisépticos pueden ser utilizados pero es importante no mezclar ambos productos, ya que son incompatibles.

 

Para evitar la infección de una herida quirúrgica es importante mantener una correcta higiene de la herida, pero también es muy importante el cuidado del apósito: mantenerlo seco y cambiarlo diariamente, si bien hay apósitos especiales (silicona, silicona con plata) que pueden mantenerse más tiempo. En estos casos se darán las indicaciones precisas para su cambio.

 

En general, se aconseja que se proteja la herida de la luz solar durante al menos tres meses, para evitar su hiperpigmentación.

Para evitar la infección de una herida quirúrgica es importante mantener una correcta higiene

Cómo curar una herida en la espalda

Las heridas en la espalda tienen el gran inconveniente para el paciente que no son visibles para él mismo, por lo que en general deben de ser curadas por una tercera persona. Estas heridas, independientemente de su longitud, se curan de manera similar.

 

Como hemos dicho antes es esencial que la herida se mantenga seca y limpia. Para ello se aconseja que el paciente se duche con el apósito puesto, y posteriormente se quite el apósito mojado, se proceda a limpiar la herida con un antiséptico líquido una vez seca, y coloque de nuevo un apósito seco. Esta cura se hará al menos una vez al día.

 

En determinados casos y sólo con apósitos especiales (apósitos de silicona con plata) se darán instrucciones de mantener el apósito hasta que se despegue o haya datos de exceso de exudado.

 

No es bueno que la herida se mantenga debajo de prendas o materiales que no permitan transpirar ya que pueden macerar la herida, por lo que en caso de que se haya aconsejado la utilización de un corsé plástico es necesario interponer entre la herida y el corsé, además de un a propósito, una camiseta de algodón.

 

Cómo se trata una herida en la región cervical anterior

Estas heridas se curan de manera similar, Si bien en este caso, la cura la puede realizar el propio paciente. En muchos de estos casos se utiliza una sutura intradérmica, Sin puntos a la vista, pero que se refuerza con una serie de pequeños esparadrapos (SteriStrips®) que tienden a despegarse con el tiempo. Esto no tiene importancia alguna, siempre que la herida se mantenga, como hemos dicho, limpia, seca y cerrada.

 

En este tipo de heridas es importante mantenerlas secas limpias y protegerlas de la luz solar al menos tres meses, ya sea con apósitos especiales, ya sea con protección solar total.

 

Cómo curar una herida en la cabeza

Este tipo de cicatrices se sitúan en una zona delicada del paciente. En estos casos se suele aconsejar realizar lavados de la cabeza cada 24-48 horas teniendo siempre cuidado de secar la zona quirúrgica cuidadosamente tras el lavado con un secador a temperatura media. La herida puede quedarse al aire sin necesidad de cubrirse.

 

No es infrecuente tras una intervención craneal que aparezca un acúmulo de líquido, sobre todo por las mañanas, o al estar tumbado unas horas. Por ello, es recomendable dormir con la cabeza elevada y utilizar cintas elásticas (como las de tenis). Suele resolverse de manera espontánea.

 

 

No es bueno que la herida se mantenga debajo de prendas o materiales que no permitan transpirar

 

Estas heridas curan generalmente bien, y estas acumulaciones de líquido no tienen importancia, si bien es necesario conocer datos de alarma como son que:

 

  • Salga líquido claro por la herida.
  • Aparezca fiebre.
  • El paciente empeore.
  • La herida se abra.

 

En caso de heridas por cirugías de fosa posterior (en la parte posterior de la cabeza), la posibilidad de que aparezca una fístula de líquido céfalo raquídeo (LCR) es mayor, por lo que debe consultarse siempre y lo antes posible en el caso de que aparezcan acúmulos importantes debajo de la herida o haya salida de líquido (la herida mancha la almohada o el apósito).

 

En resumen: puntos y requerimientos a recordar para la cura de una cicatriz

Cuando un paciente es dado de alta es porque está suficientemente bien para poder seguir el postoperatorio en su domicilio, donde se encontrará más cómo, pero es necesario un control responsable de las heridas quirúrgicas. Los puntos o grapas de sutura suelen retirarse a partir de los ocho o diez días de la intervención.

 

La mayor parte de las queridas cierran sin ningún problema, pero ocasionalmente ocurren complicaciones como la dehiscencia (separación de los bordes de la herida) o la infección superficial, de la herida; complicaciones que si se diagnostican precozmente no son graves.

 

Son datos de alarma que:

  • La herida se abra.
  • Aparezca secreción purulenta a través de la herida.
  • Salga líquido claro de manera constante por la herida.
  • Aparezca fiebre. 
  • Se produzca inflamación alrededor de la herida acompañado de calor y dolor.

Es normal que:

  • Los bordes de la herida adquieran un color rojizo, siempre y cuando no se acompañe de aumento de tamaño (inflamación) o supuración o aparición de exudado (la herida mancha) abundante.
  • La herida manche durante el primer o incluso el segundo día pero no es normal que persista este manchado, que aumente o que cambie de color.

Y recuerde que:

  • La diabetes, fumar y la obesidad aumentan el riesgo de complicaciones infecciosas o retrasos en la cicatrización.
  • Mantener la herida seca y limpia es necesario para una buena cicatrización.

 

En caso de duda es siempre mejor consultar al cirujano o acudir a un servicio de urgencias, y siempre hay que acudir a urgencias o al cirujano en caso de fiebre.

Por Dr. Luis Ley Urzaiz
Neurocirugía

Es una referencia nacional en la especialidad. Actualmente es el Jefe de Servicio del Hospital Universitario Ramón y Cajal. Gran experto en cirugía vascular cerebral, neurooncología, cirugía de base de cráneo e hipófisis, así como en cirugía de columna cervical y tumores raquimedulares. Su experiencia en Radiocirugía le permite una visión integral de la patología neuroquirúrgica. Sus conocimientos le han llevado a escribir diversos artículos y trabajos en libros, y a ejercer como profesor universitario. Presidente de la Sociedad Madrileña de Neurocirugía (2014-2016)

Ver perfil

Valoración general de sus pacientes