Confinamiento externo y confinamiento interno

Escrito por: Victoria Fernández Aguirre
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

Los estados emocionales en los que nos sitúa este confinamiento COVID-19 a veces pueden ser verdaderamente intensos, especialmente la ansiedad, la tristeza o la ira.

Muchos tratamos de contener las expresiones de todo ello ante los demás, especialmente amigos, conocidos, o compañeros de trabajo. En mi opinión, es un favor que les hacemos a los otros y a nosotros mismos, porque bastante tenemos ya como para generar más angustia sistémica de la que hay. Pero al final, irónicamente, casi todos pensamos, con preocupación, que el vecino lo está llevando mejor, y que uno debería estar así de bien como nos muestra el otro, sin distinguir lo que se expresa de lo que se siente realmente.

Con relación a estos estados emocionales intensos, es necesario comentar que el confinamiento COVID-19 actúa como las cargas de profundidad anti-submarinos*. El encierro y el aislamiento externos van descendiendo en nuestro interior psíquico hasta colisionar con nuestros confinamientos internos, con los que se confunde. Todo ello genera una explosión muy intensa que muchas veces nos sorprende y nos hace pensar que no es normal, que el vecino está mejor.

El confinamiento COVID-19 actúa como las cargas de profundidad anti-submarinos
El confinamiento por el COVID-19 es similar a las cargas de profundidad anti-submarinos
 

Cuando hablo de estos encierros internos me refiero, por ejemplo, a las limitaciones personales que nos imponemos cotidianamente: el racionalismo extremo, la búsqueda de la perfección, los juicios personales tan poco compasivos, la falta de fe en nosotros mismos. Estas limitaciones habitualmente las compensamos con actividades, actuaciones y relaciones sociales obsesivas. Por confinamiento interno también me refiero a la percepción de soledad existencial, de vacío de propósito, y de falta de fe en la vida. La soledad externa nos hace contactar con la soledad interna, pero son diferentes, no las confundamos.

Todos tenemos confinamientos internos, y la ausencia de estimulación social, de capacidad de acción, nos hace contactar con ellos; y en esta crisis del coronavirus, como nunca. Quizás una manera de sobrellevar esta bomba sea tomar conciencia de esta confusión; tomar nota, sin prisa, pero sin pausa, de nuestras tareas internas pendientes, aceptándolas.

Y que el vecino se ocupe de las suyas, sean las que sean.

*Nota: ¿no es curioso el parecido de una mina antisubmarina y el COVID-19?

Por Victoria Fernández Aguirre
Psicología

Victoria Fernández Aguirre es una destacada Psicóloga especializada en Counselling Personal y Profesional. Tiene un Máster en Psicología Clínica de Adultos, y una extensa trayectoria profesional. Posee experiencia en muy diversos temas relacionados con el trabajo psicológico con adultos, utilizando un extenso abanico de enfoques y metodologías dinámicas y cognitivo-conductuales. Es experta en acompañamiento psicológico on line mediante videoconferencia. Además, ejerce docencia en diversos centros de prestigio para transmitir su extenso conocimiento en la especialidad que domina.

 

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