¿Cómo tratar el dolor cervical?

Escrito por: Dr. Daniel Cruz Miranda
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

La columna cervical está formada por un conjunto de estructuras que incluyen músculos, articulaciones, huesos y nervios. Tiene la importante función de dar soporte y movilidad a la cabeza y el dolor corresponde a una experiencia sensitiva y emocional desagradable que puede estar relacionada a una lesión de las estructuras antes descritas.

 

El Dr. Cruz Miranda, reputado especialista en Cirugía de Columna y experto en hernia discal lumbar y cervical, señala que “el dolor cervical es muy frecuente y al menos el 50% de la población adulta tendrá dolor cervical que durará un día entero”. En la actualidad, es la cuarta causa de incapacidad después del dolor lumbar, la depresión y el dolor articular.

 

Según la duración del dolor podemos clasificar el dolor cervical en tres categorías:

  • Dolor agudo: se produce cuando el dolor cervical se prolonga menos de 4 semanas.
  • Dolor subagudo: cuando el dolor se extiende entre 4 y 12 semanas.
  • Dolor crónico: cuando permanece durante más de 3 meses.

 

El dolor agudo normalmente mejorará en el trascurso de la primera semana, pero existen factores que predisponen a tener dolor cervical persistente. Es así como el dolor puede durar más tiempo en pacientes con traumatismos previos, dolor lumbar asociado, mal estado general de salud, trastorno de ansiedad y de la autoimagen.

 

Para rebajar el dolor de la zona, el doctor recomienda guardar reposo, aplicar frio/calor local, y realizar ejercicios de estiramientos y cambios posturales. En otros casos esto no será suficiente y requerirá incluir tratamiento médico con antiinflamatorios y relajantes musculares, fisioterapia o infiltraciones.

 

¿Por qué el dolor puede limitar nuestras actividades cotidianas?

 

El dolor cervical puede ser leve y no interferir con las actividades cotidianas, pero en ocasiones puede ser muy intenso y limitante, interfiriendo en la concentración, el sueño o actividades diarias como vestirse por la rigidez y menor rango de movilidad.

 

Por otro lado, el dolor puede ser intenso y localizado en un punto específico o puede ser de menor intensidad y abarcar una región más amplia. Se puede irradiar a la región cervical alta y asociarse a cefalea, calambres en región cervical baja y dorsal alta o a región periescapular. Ocasionalmente se puede asociar a dolor radicular en hombros, brazos y manos.

 

En este punto cobra especial relevancia las llamadas “red flags”. Corresponden a síntomas de alarma que nos obligan a consultar con el médico especialista porque pueden reflejar otras patologías asociadas, como puede ser: fiebre, pérdida de peso inexplicable, comienzo súbito del dolor, debilidad o pérdida de sensibilidad, alteración en control de esfínteres, cefalea súbita de gran intensidad o dolor nocturno.

 

Se aconseja guardar reposo, aplicar frio/calor y realizar ejercicios de estiramientos.

 

¿Qué pruebas diagnósticas se realizan?

 

Dependiendo del mecanismo de lesión y la temporalidad, las pruebas complementarias pueden variar. En pacientes con dolor agudo (menos de 4 semanas) sin alteración en el examen neurológico habitualmente no requieren de pruebas diagnósticas complementarias ya que el manejo no cambiará.

 

En caso de dolor prolongado en el examen neurológico se recurre a la realización de una radiografía AP y lateral y una resonancia magnética. El dolor cervical asociado a dolor radicular en brazos puede reflejar afectación de la raíz nerviosa. Si la duración de los síntomas es superior a 3 semanas, se puede solicitar un EMG y en todo caso, ante una historia de traumatismo, es obligatorio realizar una Rx Ap y lateral, habitualmente en urgencias.

 

Si existe un hallazgo en la radiografía, hay persistencia del dolor axial o presenta déficit neurológico (Fuerza-sensibilidad) también será recomendable valorar un TAC cervical y/o una resonancia magnética cervical.

 

¿Cuáles son las causas del dolor cervical?

 

La causa más común de dolor cervical agudo es la sobrecarga mecánica o distención de la musculatura, ligamentos y tendones. Mecanismos frecuentes son las malas posturas, posiciones incorrectas durante el sueño, movimientos repetitivos o traumatismos. Estas lesiones habitualmente mejoran dentro de las 2 primeras semanas.

 

Cuando el dolor se prolonga más de 4 semanas o se hace repetitivo, la causa del dolor más frecuente es la patología degenerativa o espondilosis (discopatía degenerativa, hernia discal, artrosis facetaria).Otras causas de dolor cervical pueden ser tan variadas como cuadros de estrés o ansiedad, dolor miofascial asociado o no a fibromialgia, tumores o infecciones.

 

Los factores de riesgo y donde debemos enfocar nuestros esfuerzos para prevenir el dolor cervical son evitar malas posturas, el tabaquismo y fortalecer la musculatura cervical (trabajando tanto la fuerza muscular como los estiramientos frecuentes para mantener la movilidad).

 

¿Qué podemos hacer para rebajar el dolor cervical?

 

Gran parte de los dolores cervicales se pueden manejar con tratamiento no quirúrgico. Para ello, el doctor recomienda trabajar en el autocuidado, lo que conlleva evitar las malas posturas y actividades que generen sobrecarga muscular por períodos prolongados, aplicar frio/calor y realizar estiramientos suaves (si un movimiento específico produce dolor se debe evitar).

 

Otro de los puntos que aconseja el especialista es realizar sesiones regulares de fisioterapia, especialmente durante la primera fase de tratamiento con ejercicios en casa en la etapa final.

 

En caso de recurrir a los analgésicos, la primera opción son los antinflamatorios y el paracetamol y si el dolor no remite se puede asociar relajantes musculares e incluso opiáceos en pautas de corta duración (los tratamientos analgésicos deben estar siempre supervisados por el médico).

 

En cuanto a los tratamientos alternativos, el doctor sostiene que parecen tener menor evidencia científica, pero son beneficiosos en muchos pacientes. Estos incluyen masajes, manipulación manual (quiropraxia y osteopatía), acupuntura, meditación y técnicas de mindfulness.

 

Las infiltraciones epidurales o facetarias con corticoides, radiofrecuencia o rizólisis facetaria (lesión térmica de rama sensitiva articular) e infiltración de puntos gatillo (punción seca / infiltración con pequeñas dosis de anestésico local) es otra opción y, como último recurso, contamos con la cirugía.

 

En este caso, el tratamiento quirúrgico dependerá de la causa del dolor, debiendo individualizar siempre la indicación en cada paciente. Este tema debe ser motivo de un artículo más amplio.

Por Dr. Daniel Cruz Miranda
Traumatología

El Dr. Daniel Cruz Miranda es un reputado especialista en Cirugía de Columna, experto en cirugía mínimamente invasiva de columna, hernia discal lumbar y cervical, prótesis de disco, escoliosis y fracturas de columna, entre otros tratamientos.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Católica de Chile en 2005, se especializó en cirugía ortopédica y Traumatología por el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia en 2012.

Actualmente, ejerce como cirujano de columna en el Instituto de Neurociencias del Centro Médico Teknon (Grupo Quironsalud).

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