¿Cómo se supera la timidez de los más pequeños?

Escrito por: María Gallego Blanco
Publicado:
Editado por: Raúl Vara

Según los estudios del Doctor Philip Zimbardo, entre un 40 y un 50% de la población sufre o ha sufrido algún momento de timidez, y una menor parte de esta cifra, que padece timidez crónica, puede derivar en un problema de fobia social.

 

 

 

 

¿La timidez es lo mismo que la fobia social?

 

La timidez no es lo mismo que la fobia social. La timidez es un miedo, que no es lo mismo que una fobia. El miedo es una reacción primaria que no es irracional ni excesiva.

El miedo, en muchas ocasiones, hace que nuestro cuerpo reaccione ante situaciones de las que se debe de escapar, es decir, ante situaciones peligrosas. Por este motivo, se dice que el miedo es adaptativo, gracias a él podemos superar diferentes situaciones y avanzar. Un ejemplo sería el siguiente: cuando una persona ve fuego el cuerpo experimenta un miedo que le hace reaccionar y llevar a cabo una respuesta, en este caso, huir o pedir ayuda.

En cambio, en las fobias existe un miedo desproporcionado ante una situación porque tienen un carácter irracional. Las personas con una fobia están fuera de un control voluntario, no son capaces de manejar la situación porque están inmersas en un malestar o sufrimiento.

La fobia social se define como el temor persistente a la exposición a situaciones sociales en las que se está expuesto a los demás. Esta fobia puede depender de una situación concreta o situaciones más generales.

Las personas adultas tímidas, pueden o no sufrir ansiedad en el momento de relacionarse, pero esta ansiedad no supone un malestar ni imposibilita llevar a cabo relaciones, cosa que si sucede con la fobia social. En otras palabras, para algunas personas ser tímido supone un problema grave y para otras no.

 

 

 

¿Ser tímido es malo?

 

No es malo desde cierto punto de vista. El Doctor Philip Zimbardo explica que existen dos grados de timidez:

  1. Modera: este tipo de timidez es superable haciendo un esfuerzo. Se puede manejar con facilidad, e incluso “esconder” la timidez.
  2. Extrema: este tipo de timidez presenta un gran problema porque dificulta el desarrollo de las situaciones sociales.

 

 

¿Quién acude más a consulta por timidez: niños o adultos?

 

A consulta llegan más niños y adolescentes porque los padres muestran una preocupación por su encogimiento social con los demás.

 

 

¿Los adultos no acuden a terapia por este problema?

 

Por este problema en concreto no suelen acudir muchos adultos a la consulta, pero si que acuden por otros problemas en los que la timidez es la base. Por ejemplo, detrás de trastornos como la depresión o la ansiedad se pueden dar por problemas de timidez.

 

 

¿Cómo puede ayudar la psicología a superar la timidez en los adultos?

 

La Psicología puede ayudar a superar la timidez gracias al desarrollo y a la aplicación de distintas herramientas terapéuticas. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser optima para tratar la timidez. Esta terapia se basa en la modificación de ideas y conductas. Esto hace que la persona tenga otras actitudes al relacionarse.

 

 

 

¿Cómo puede ayudar la psicología a superar la timidez en los niños?

 

Cuando los niños son muy pequeños la timidez se considera normal, como parte del desarrollo del niño. Se convierte en un problema si esta timidez no desaparece e interfiere en las situaciones sociales del niño: hacer amigos, interactuar en la escuela…

Existen dos tipos de causas que explican la timidez: genéticas y de aprendizaje. Por eso se dice que se nace tímido o se aprende a ser tímido. Aunque, actualmente se considera una mezcla de ambas.

Algunos factores causantes de la timidez son:

  • No ofrecer al niño el cariño y la seguridad necesaria durante su desarrollo. Esto sucede porque hay adultos que piensan que si atendemos demasiado al niño lo malcriaran.
  • Relaciones inestables con los niños. Hay adultos que son inconscientes con sus actitudes con los más pequeños: un día son cariñosos y otro agresivos, por ejemplo. Esto puede ser muy perjudicial para la salud del niño porque no tiene la seguridad de sentirse querido.
  • Sobreprotección por parte de los adultos. Los adultos limitan las acciones de los niños por miedo a que le pase algo peligroso. Los niños sobre protegidos, no desarrollan una independencia firme, por lo que les cuesta más tomar decisiones.
  • Amenazas, criticas y burlas. Los niños que sufren burlas y criticas frecuentes, ya sea por parte de su familia o de otras personas, aprenden a esperar solo opiniones malas e intentan evitarlas, por eso no interactúan en relaciones sociales.
  • Falta de aprecio por uno mismo. Normalmente, estos casos se dan porque los adultos no dejan acabar de hacer las cosas solos a los niños porque, según el criterio del adulto, el pequeño lo está realizando con torpeza o no lo está haciendo bien. Esto hace que el niño no valore sus capacidades y no crea en él, y en consecuencia se vuelve más tímido.
  • Padres tímidos. Los niños aprenden observando a los padres, por eso, si los padres de un niño son tímidos o tienen pocos amigos, entre otros casos, los niños pueden ser más introvertidos.

 

La timidez en la mayoría de casos se puede prevenir. Para que los niños la superen se puede hacer lo siguiente:

  • Enseñar hábitos sociales. Los padres tienen que enseñar a sus hijos cómo se deben de comportar ante situaciones sociales. El niño tiene que aprender a dar las gracias o presentarse a los demás. Para reconfortar la actitud del niño los padres deben de elogiarlo si se comporta de forma correcta en una situación social.
  • Mostrarse sin timidez con los demás. Los padres deben relacionarse y expresarse con otras personas de forma natural. De esta manera, están demostrando a sus hijos que no pasa nada al relacionarse con más personas.
  • Introducir a los más pequeños a situaciones sociales. Por ejemplo, apuntándolos a una actividad extraescolar.
  • Evitar etiquetarlos como tímidos. De este modo no creamos unas expectativas concretas a los niños y dejamos que se desarrollen. Tampoco hay que permitir que los otros lo hagan.
  • Apoyar a los niños para que se sientan capaces. Esto hará que aumente la autoestima. Para lograrlo podemos encomendar a los niños tareas, que tiene que ser un poco difíciles, pero adecuadas a su capacidad.
  • Proporcionarles cariño, afecto y amor.
  • Crear vínculos de confianza entre padres e hijos. Muchos de los problemas de timidez se deben a que los niños desconfían de los otros. Por eso es muy importante que los padres creen vínculos de confianza con ellos.
  • Enseñarles a comunicarse. Los más pequeños deben aprender a expresar sus sentimientos de un modo eficaz.
  • Disciplina. Enseñar a los niños que existen unas normas y las consecuencias que tienen su incumplimiento. Esto proporcionara una estructura y seguridad a los niños.

 

La familia tiene que apoyar al niño durante este camino. Lo puede hacer siguiendo estos consejos:

  • Premiar los cambios graduales y los esfuerzos de los niños.
  • No permitir que se aísle de los demás.
  • No se debe de infravalorar la timidez del niño.
  • No hablar por él, dejar que se exprese por el mismo.
  • Esperar progresos lentos; si un día se muestra menos tímido no esperar siempre esa actitud.
  • Enseñar al niño a usar las autoinstrucciones. Las autoinstrucciones son frases que nos repetimos para mejorar la conducta.

 

Recordad que la figura de los padres es fundamental para ayudar a superar la timidez de sus hijos y que los profesionales de la Psicología están ahí para apoyarles y guiarles.

 

Por María Gallego Blanco
Psicología

María Gallego Blanco es licenciada en Psicología, con amplia experiencia en edad pediátrica y adultos.

Durante sus años de formación y colaboración en el Departamento de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, su actividad en la Unidad de Paidopsiquiatría se desarrolló en el área de consulta, hospitalización, elaboración de informes psicológicos jurídico–periciales y asesoramiento clínico y psicopedagógico a varias unidades y servicios del Departamento. Fundamentalmente en el Servicio de Neuropsicología pediátrica, Unidad de endocrinología, crecimiento y nutrición pediátrica, Unidad de trastornos metabólicos, Unidad de Gastroenterología y Hepatología y Nutrición pediátrica, Unidad de Hematología y Oncología pediátrica y Pediatría general.

De este modo y, puesto que también trabaja con adultos al margen de la práctica psicoterapéutica en el área de pediatría, a lo largo de los últimos 20 años ha realizado la evaluación e intervención de casos que engloban los problemas y trastornos más frecuentes en psicoterapia: de ansiedad, depresivos, de personalidad, patología específica pediátrica, terapia de pareja, trastornos de alimentación, patología ligada a enfermedades crónicas (oncología, diabetes...).

Colabora todos los lunes a las 12:30 en el  programa de EsRadio Galicia, donde tiene el 'Espacio de psicología con María Gallego'.

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