¿Cómo se realiza una rinoplastia y qué beneficios tiene?

Escrito por: Dra. María Agustina Sevilla García
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Editado por: Margarita Marquès

La rinoplastia es una de las intervenciones quirúrgicas más demandadas dentro del área de la otorrinolaringología. Se trata de la operación destinada a corregir aspectos estéticos y funcionales de la nariz, ya sea en el tabique, la punta o la anchura. Se puede realizar bajo anestesia local o general, según el área a tratar.

 

La alta variabilidad de la anatomía nasal, la complejidad de las dinámicas operatorias y el a veces impredecible proceso de desinflamación y contracción cicatrizal hacen cierto el viejo proverbio de Eugene Tardy: “el estudiante de rinoplastia no se gradúa nunca”.

 

El gran atractivo que ejerce esta operación en los profesionales que la realizamos hace que continuamente aparezcan nuevos avances y refinamientos técnicos. Si bien muchos de ellos no logran pasar el examen del tiempo, otros poco a poco se han ido incorporando a la práctica habitual y el pilar fundamental es la experiencia del cirujano.

 

¿Qué tipos de rinoplastia existen actualmente?

Actualmente se realizan dos tipos de cirugía:

  • Rinoplastia abierta: se practica un corte en forma de "V" en la zona media de la nariz (columela) para acceder mejor a los huesos y cartílagos.
  • Rinoplastia cerrada: consiste en acceder a la nariz a través de las fosas nasales para llevarla a cabo por dentro sin dejar cicatrices.

 

La rinoplastia es una operación destinada a corregir
aspectos estéticos y funcionales de la nariz

 

El manejo de la bóveda ósteo-ocartilaginosa continúa presentando desafíos para los cirujanos de nariz. Es necesario encontrar un método atraumático que permita remodelar los huesos nasales de la forma más precisa. En los últimos años hemos intentado buscar una técnica que ofrezca más control y precisión tanto en las osteotomías como en el refinamiento del dorso, para evitar asimetrías, la desestabilización de los huesos nasales y las irregularidades óseas. Todos estos hallazgos son muy comunes en las rinoplastias de revisión, y muchas veces son causados por osteotomías no controladas y por un refinamiento óseo inadecuado. 

 

En los últimos años, los cirujanos de la nariz hemos comenzado a utilizar instrumentos ultrasónicos para el manejo de la bóveda ósea y las osteotomías. Estos dispositivos minimizan las lesiones de los tejidos blandos, porque utilizan una frecuencia de 25 a 29 kHz para cortar o limar hueso, siendo necesaria una frecuencia mayor de 50 kHz para poder cortar estructuras neurovasculares.

 

¿Qué beneficios ofrece este tratamiento?

La rinoplastia o septorrinoplastia es un procedimiento quirúrgico por el que se modifica la forma y funcionalidad de la nariz: cambiar el tamaño, la forma de la punta, el grosor de los orificios nasales, la curvatura del tabique, el ángulo entre la nariz y el labio superior, etc.

 

Sin embargo, no siempre esta intervención responde a una cuestión estrictamente estética con la que una persona quiere mejorar su apariencia, sino que puede ser necesaria ante la existencia de malformaciones de la nariz, bien congénitas o debidas a traumatismos, que dificultan la respiración (por ejemplo, desviación del tabique nasal).

 

¿En qué casos está indicada?

La rinoplastia debe realizarla un cirujano experimentado, quien debe asesorar al paciente sobre los resultados de la intervención en función de los objetivos de éste y de sus criterios estéticos, con el fin de definir la forma final que tendrá la nariz. Por este motivo, es necesario realizar un estudio previo de la estética nasal en consulta para poder realizar un exhaustivo diagnóstico.

 

En el caso de adolescentes, no es recomendable realizar esta intervención antes de los 16 o 17 años, a excepción de casos originarios por traumatismos.

 

¿Cómo se realiza?

La realización de una rinoplastia o septorrinoplastia suele ser de dos a tres horas aproximadamente, dependiendo de la complejidad de cada caso particular.

 

El factor más importante en este procedimiento son “las manos del cirujano” que brindará la máxima tecnología y avances científicos, cuidado y dedicación para cada caso particular.

 

No requiere ingreso hospitalario necesariamente y se lleva a cabo en un quirófano, bajo anestesia local y sedación o anestesia general.

 

La operación se inicia separando la piel de la nariz del hueso y el cartílago que le sirven de soporte y que luego se esculpen atendiendo a las características de la morfología que se desea obtener. Posteriormente se redistribuye la piel y se sutura.

 

Normalmente, la intervención se puede realizar via endonasal (cirugía cerrada) sin incisiones (cicatrices) en la piel, aunque en ocasiones pueda ser necesario un concepto de cirugía abierta accediendo desde la columela con una pequeña incisión (o cicatriz) en forma de “v” que tras el proceso de cicatrización pasará desapercibida.

 

Al finalizar la intervención quirúrgica se coloca una escayola sobre la nariz y se taponan ambos orificios nasales para evitar el sangrado y estabilizar el tabique nasal (se retirarán uno o dos días después aproximadamente), aunque dependiendo del caso particular puede no necesitar taponamiento nasal.

 

Tras la intervención, durante los primeros dos o tres días la inflamación y el hematoma producido por la operación alcanzarán su máximo y pueden afectar al entorno de los ojos, para desaparecer al cabo de aproximadamente dos semanas. Con el empleo del instrumental ultrasónico estos síntomas se reducen. Es normal que en los primeros días se produzca un leve sangrado de nariz. La escayola se quitará transcurrida entre siete-diez días.

 

El paciente puede recurar la “normalidad” en su actividad diaria al cabo de cuatro o cinco días y volver al trabajo en una semana después de haberse realizado la cirugía (siempre que su trabajo no entrañe cargar peso o realizar ejercicio físico intenso, en cuyo caso se recomienda esperar a transcurridas unas 3 o 4 semanas). 

 

Es importante reseñar que es muy recomendable mantener siempre determinadas precauciones: evitar el ejercicio físico intenso durante tres semanas, reducir al máximo el riesgo de golpes, no tomar el sol directamente y nunca sin protección solar durante dos meses y, por supuesto, seguir todas las indicaciones del cirujano durante el seguimiento postoperatorio.

Por Dra. María Agustina Sevilla García
Otorrinolaringología

La Dra. Sevilla es licenciada en Medicina y Cirugía, especialista en Otorrinolaringología y cuenta con el grado de Doctor en Medicina y Cirugía con la calificación de Cum Laude por Unanimidad por su Estudio Genético de los Paragangliomas de Cabeza y Cuello (Universidad de Oviedo). Se presentó como comunicación en la 7th International Conference on Head and Neck Cancer de San Francisco en 2008; y es un artículo de referencia en la revista de alto impacto Cancer Research en 2009. Ha creado una importante serie de registro en colaboración con el profesor H.C. Hartmut Neumann (Germany) de más de 700 pacientes estudiados con paragangliomas de cabeza y cuello.

Ha realizado un máster en Cirugía Endoscópica Avanzada y un máster en Dirección Médica y Gestión Clínica. Ha completado su formación con un Fellowship en Rinología y Cirugía Endoscópica Nasosinusal (Universidad de Amsterdam) y otro Fellowship del Royal Australasian College of Surgeons (F.R.A.C.S.) en Auckland (New Zealand). Ha realizado 3 cursos de experto: en Cirugía Endoscópica Avanzada, en Audiología Avanzada y en Patología de la Voz.

Asiste con frecuencia a congresos de carácter nacional e internacional, y realiza rotaciones en departamentos de Otorrinolaringología de alto nivel como la Clinica de Navarra, la Universidad de Columbia o el Memorial Sloan-Kettering cancer center de Nueva York. Es autora del libro 'Análisis Genético de Parangangliomas de cabeza y cuello' , y autora de 18 capítulos de libros y más de 25 artículos científicos de impacto, siendo el más reciente en 2019 con publicación en la prestigiosa revista Head and Neck.

Ha recibido 5 premios científicos nacionales sobre investigación científica en Otorrinolaringologia.

Compagina su labor médica con su puesto de personal estatutario fijo en la Unidad Docente de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Región de Murcia).

Tiene 16 años de experiencia como especialista en Otorrinolaringología (4 años como residente supervisado y 12 como especialista adjunto a un departamento, de los cuales durante 3 años se adquirió la responsabilidad de liderazgo como director de una Unidad de Gestión Clínica).

Ha sido Tutora de Médicos Residentes en formación y Responsable de Calidad de la Unidad Gestión Clínica de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) Y es profesora asociada a la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia (UMU).

Actualmente también pasa consulta como especialista en Otorrinolaringología en la Clínica Juan Carlos I

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