¿Cómo podemos saber si somos dependientes emocionalmente de nuestra pareja?

Escrito por: Lda. Beatriz Molina González
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

Las personas que padecen dependencia emocional se relacionan con sus parejas en base a un patrón de comportamiento que implica conductas como:

  • Incapacidad para tomar decisiones por si solos.
  • Abandono de las propias necesidades, normas y gustos, y adaptación a las de su pareja.
  • Necesidad de seguridad por parte de su pareja a través de pruebas de amor, aprecio y fidelidad.
  • Dificultad para expresar las propias necesidades.
  • Desesperación cuando la fuente de dependencia se aleja.
  • Abandono del resto de relaciones como familiares o amigos.
  • Miedo extremo al abandono.

 

La persona que sufre dependencia emocional vive atrapada en una relación que, en fondo, no debería continuar. El precio por mantener esta relación termina con la autoestima y la libertad de la persona hasta el punto de dejar de ser quien es con tal de mantener la relación.

 

Distinguir dependencia emocional de amor

 

Las relaciones basadas en el amor se caracterizan por la libertad, la comunicación, la aceptación y el respeto que existe en la pareja. Las personas que se relacionan desde el amor construyen relaciones en las que se dan ciertas características, entre ellas:

  • Se respetan los deseos y necesidades de ambos, respeto hacia el otro y hacia uno mismo.
  • Ninguno deja de ser uno mismo por miedo al abandono.
  • Existe una comunicación respetuosa.
  • Hay una admiración mutua, aceptando al otro tal y como es.
  • Existe un compromiso real con la otra persona.
  • Proyectos vitales comunes, pero también deben existir individuales.

 

Es muy importante el autocuidado, el respeto del espacio y el tiempo de uno mismo.

 

Las emociones que se experimentan en este tipo de relaciones son la alegría, la confianza, la aceptación...mientras que en las relaciones de dependencia se vive desde el miedo, la desconfianza, la sumisión y la inseguridad.

 

Por tanto, para saber si nos encontramos ante una relación de amor o una relación de dependencia emocional debemos aprender a identificar si nos movemos desde la libertad, la aceptación y el respeto, o si hemos dejado de ser nosotros mismos a favor de mantener la relación por miedo al abandono o la inseguridad.

 

¿Cómo acabar con la dependencia emocional?

 

La dependencia emocional disminuye cuando conseguimos:

  • Aumentar el autoconocimiento, esto es, saber quiénes somos, cuáles son nuestros logros, metas, necesidades, deseos...
  • Habilidades sociales, como poner en práctica la defensa de nuestros derechos asertivos, aumentar nuestras habilidades a la hora de comunicarnos y trasmitir a los demás cuáles son nuestros intereses, necesidades...
  • Aumentar la autoestima, poniendo en valor nuestras cualidades, ante nosotros y los demás.
  • Reconocer nuestro estilo de apego, cómo nos relacionamos y cuáles son las cualidades que se necesitan de una pareja.

 

¿Cómo podemos gestionar la dependencia emocional de nuestra pareja?

 

Las personas con dependencia emocional sufren, pero las personas que están a su Iado también. Las continuas exigencias de demostración de amor y de cercanía, los cambios repentinos de conducta y emocionales y el aislamiento al que a veces someten a sus parejas, desgastan a la persona y terminan por minar la paciencia, la autoestima, las relaciones sociales fuera de la pareja. Esto acaba destruyendo la relación sana y basada en el amor.

 

Es muy importante el autocuidado, el respeto del espacio y el tiempo de uno mismo, retomar las relaciones que se hayan podido perder por el camino, comunicar a nuestra pareja las consecuencias que su conducta está teniendo en nosotros y, lo principal, acudir a un especialista que te pueda orientar y aportar las herramientas necesarias para conseguirlo.

Por Lda. Beatriz Molina González
Psicología

La estimada psicóloga Beatriz Molina es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, y se especializó en clínica y salud. Para complementar sus estudios universitarios realizó un máster en terapia cognitivo- conductual y de la salud, así como múltiples formaciones en otras especialidades clínicas de la psicología. Por lo tanto, su amplia formación le lleva a tener una metodología integradora, ya que combina conocimiento de la corriente Cognitivo-Conductual, de las terapias de tercera generación como Mindfulness y ATC (Terapia de Aceptación y Compromiso) y de la psicología positiva y coaching, así como  las  basadas en el abordaje de la psicología desde el punto de vista más neurocientífico como son el EMDR, Brainspotting y TIC. Sus estudios en los últimos años se han basado en la integración y el procesamiento del trauma, lo que le hacen tener un enfoque más completo y profundo en la práctica clínica.
 

Actualmente ejerce como psicóloga, coach e imparte talleres de autoestima en el centro Capital Psicólogos, de donde es además, codirectora del mismo. Realiza investigaciones en colaboración con otros centros de psicología sobre la aplicación de diferentes metodologías y protocolos en el procesamiento del trauma, conflictos internos y autoestima.

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