¿Cómo influye un proceso de adopción en los adultos?

Escrito por: Neus García Guerra
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

El hecho de que un niño adoptado se convierta en hijo implica no solamente acogerlo sino también ser capaz de hacerse cargo de sus necesidades y deseos, que no necesariamente coincidirán con los de la familia. Sin embargo, esto no es distinto de lo que ocurre con los hijos biológicos, que también deberán ser “adoptados” tras haberlos traído al mundo para convertirse en hijos verdaderos.

 

La historia que un hijo biológico registra en su mente (hijos con una relación suficientemente buena con los padres), está hecha de vivencias con todo tipo de afectos, que ahora se conoce que se inician durante el embarazo. También se incluyen afectos negativos, pero que el hijo tolera bien porque el vínculo genético-emocional que le une a sus padres le sirve de sostén.

 

¿Se forja un vínculo paterno-filial con los hijos adoptivos?

 

El vínculo paterno-filial funciona como un escudo protector contra los afectos destructivos, tanto los del niño como los de los padres. Este vínculo no es (tan) fácil de conseguir con el hijo adoptado, dado que hubo una falta de contacto durante el embarazo padres adoptivos pueden incluso tener sentimientos negativos hacia el hijo, especialmente cuando esperan que sea el hijo ideal que mitigue su narcisismo dañado por la imposibilidad de tener hijos biológicamente.

 

Es importante hacer hincapié en que la herida del niño adoptado no es la adopción en sí, es el abandono. Esto hace que no se pueda separar abandono y adopción, ya que afecta directamente al vínculo y la autoestima. En cada familia hay un mito sobre su origen, necesario para caracterizar su singularidad, su identidad familiar, es la “novela familiar” que se transmite de generación en generación, pero es algo que no se da en las adopciones.

 

Los padres adoptivos que han podido elaborar su duelo podrán también informar a su hijo en función del grado de comprensión que tenga el niño en cada momento evolutivo, informando sobre la doble vertiente: unos padres a quienes les falta un hijo, y un hijo a quien le faltan unos padres.

 

La verdad de la historia del hijo adoptivo: clave para construir su propia identidad

 

Si no existe “verdad” en la historia del hijo adoptivo, habrá una imposibilidad para construir su historia. Los autores Powell i Afifi explican que las personas adoptadas que se sienten seguras en su adopción y mantienen una comunicación abierta con su familia adoptiva pueden ser más capaces de gestionar la incerteza y el dolor.

 

Los niños a quienes no se les informa sobre su condición son niños a quienes se les roba lo que les pertenece. De esta manera se le condena a empezar su vida con la ocultación de una verdad. La no información dificulta la capacidad del niño y de los padres para poder desplegar vínculos de confianza que permitan introducir buenos objetivos internos, que serán el sostén de una buena estructura psíquica y una buena relación familiar.

 

Estas personas adoptadas pueden llegar a sentir ira hacia sus padres adoptivos, depresión, e incluso presentar problemas de confianza en futuras relaciones.

 

La herida del niño adoptado no es la adopción en sí, es el abandono.

 

¿Qué es el síndrome del fantasma? ¿Puede un niño intuir que es adoptado?

 

El psicoanalista Abrahan i Törok se refiere al síndrome del fantasma para describir que alguien lleva en su inconsciente una memoria o información a lo largo de su vida y no le permite vivir una vida plena. Cuanto más se intenta ocultar un secreto, mayor registro queda en nuestra memoria, y aquello que no se menciona en una familia siempre estará rondando de manera amenazadora en el seno de esa familia.

 

Por otra parte, es esencial que las personas estén preparadas emocionalmente antes de buscar a sus padres biológicos, dado que pueden ser vivencias intensas emocionalmente. La preparación puede ayudar a reflexionar sobre las posibles expectativas y reacciones de las personas a quienes se buscan, incluyendo el propio rechazo.

 

¿Todos los adultos adoptados superan la vivencia de la adopción?

 

A pesar de que Borders et al. aseguran que “la mayor parte de los adultos adoptados superan la vivencia de la adopción y son tan equilibrados como las personas que no han sido adoptadas”, hay estudios que demuestran que muchas personas adoptadas tienen dificultades en la construcción de su identidad y autoestima.

 

¿Cómo debe ser la terapia con las personas adoptadas?

 

Las personas adoptadas frecuentemente no disponen de su historia genética ni médica, algo que puede ser muy importante para diagnosticar y tratar condiciones médicas de base genética, así como para formar una familia, por temor a que sus hijos puedan heredar según qué patologías.

 

En la terapia psicológica con personas adoptadas debe reconstruirse la historia, el “mito familiar”, teniendo en cuenta que no será del todo real, pero sí aceptado y compartido. Paralelamente debe tratarse la autoestima y la ansiedad del abandono. Esto incluye abordar qué ha vivido esa persona, qué ha sufrido, cómo se siente… De esta manera, a lo largo del tratamiento, se irá observando cómo su mundo interno se va poblando poco a poco, haciéndole sentir menos vacío y con mayor ánimo para afrontar su vida. La novela familiar se completará así, con aspectos negativos pero también con otros positivos.

Por Neus García Guerra
Psicología

La Sra. García Guerra es una reputada especialista en Psicología. Cuenta con más de 30 años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos campos de la especialidad. Es experta en Psicoterapia por la European Federation of Psychologists Associations (EFPA) y posee un máster en Psicoterapia Psicoanalítica por el CEEP. En concreto, es experta en el abordaje de la ansiedad, fobias, autoestima y desarrollo personal, depresión, duelo, Psicología de la adolescencia y depresión post parto, entre otros trastornos psicológicos.

A lo largo de su trayectoria ha combinado su labor asistencial con la docencia, siendo responsable de docencia del Departamento de Salud Mental del Hospital Sant Pere Claver. ​Por otra parte, es miembro de pleno derecho de la Asociación Catalana de Psicoterapia Psicoanalítica (ACPP). En la actualidad compagina su actividad privada en el Centre Sarrià, del que es cofundadora, con su actividad profesional como psicoterapeuta y responsable de docencia de la Institución Pública Sant Pere Claver.

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