¿Cómo evitar el autosabotaje?

Escrito por: Lda. Carolina Lozano Fernández
Publicado:
Editado por: Sofía Berrón

Los pensamientos negativos sobre nosotros mismos y las palabras con las que nos definimos pueden producirnos mucho daño, enturbiar nuestras relaciones sociales y limitar las posibilidades laborales. Por esta razón, los especialistas en Psicología recomiendan tratarnos con más compasión y ser menos críticos con nosotros mismos.

El autosabotaje y los pensamientos catastrofistas conllevan baja autoestima, ansiedad y depresión

¿Cómo impacta el diálogo interno?

El diálogo interno que mantenemos sigue patrones de pensamiento y de comportamiento que tenemos hacia nosotros mismos. En general, suele constituirse de sentimientos y actitudes que se han forjado en la infancia y se siguen desarrollando en el futuro y en las relaciones interpersonales. Con frecuencia suele darse un tipo de diálogo negativo e, incluso, destructivo.

 

Este patrón conlleva un problema importante y es que, el hecho de pensar mal de nosotros mismos, puede generarnos rechazo, enfado y culpa que conlleva una baja autoestima y estado anímico de ansiedad, estrés y depresión.

Sin embargo, también existe un diálogo positivo, que nos llevaría a sentirnos autorrealizados y dejar de lado el autosabotaje.
 

¿Cómo detectar un diálogo negativo con nosotros mismos?

  • Diálogo autocrítico: la persona se evalúa negativamente de manera constante, por lo que reduce los logros y potencia los defectos o limitaciones. Esto genera una falta de confianza significativa y frustración.
     
  • Diálogo catastrofista: la persona suele creer que todas las cosas negativas le van a pasar a ella misma. Suelen estar siempre en estado de alerta ante diferentes situaciones y se anticipan, haciendo que la ansiedad vaya en aumento por el deseo de controlar el futuro.
     
  • Diálogo victimista: la persona suele creer que todo es muy complicado y que las personas están todas en contra de ella. En este sentido, les cuesta encontrar herramientas o recursos para superar las situaciones.
     
  • Diálogo autoexigente: la persona suele estar agotada y sentirse sacrificada permanentemente. Por lo general, caen en el estrés crónico y también sienten que tienen que hacer un esfuerzo cada vez mayor para lograr lo que se proponen.
     

El impacto del diálogo interno en nuestra autoestima

El diálogo que mantenemos con nosotros mismos es esencial para definirnos y construir nuestra identidad, por lo que en muchos casos nos limita y autosabotea.

En general, lo que nos decimos repetidamente se puede convertir en una verdad absoluta para nuestra autopercepción, ya sea positivo o negativo. Por esta razón, debemos ser más indulgentes con nosotros mismos y hablarnos de una manera más constructiva.

Algunas recomendaciones son:

  1. Conectar con uno mismo: prestar atención a cómo estamos y ser más flexibles teniendo en cuenta nuestras sensaciones.
     
  2. Emplear amor propio y compasión hacia nosotros mismos, agradeciendo lo que tenemos y hacemos.
     
  3. Ser más reflexivos y permitirnos los cambios. Si nos enfocamos en ser más positivos podemos sentirnos más capaces para lograrlos.
     
  4. Mantener un estilo de vida saludable.
     
  5. Mejorar el humor: generar climas más relajados ante momentos tensos.
     
  6. Prestar atención a nuestro círculo social: rodearnos de personas con las que nos encontremos cómodos y nos permitan ser nosotros mismos.
     
  7. Identificar y aceptar que tenemos un diálogo interno negativo, lo cual puede ayudar a modificarlo y tener una mejor relación con nosotros mismos.
     
  8. Centrarse en nuestras propias emociones nos puede llevar a producir acciones, pensamientos y creencias que son más adaptativas.
     
  9. Meditar: conlleva más consciencia de cómo nos sentimos y mejora la atención plena en nosotros mismos.
     

Por Lda. Carolina Lozano Fernández
Psicología

La Lda. Lozano Fernández es una destacada especialista en Psicología de adultos, niños, adolescentes y de pareja. En la actualidad presta consulta online en Carolina Lozano Psicología, ofreciendo terapia integral basada en la orientación cognitivo-conductual para el tratamiento de la ansiedad, la depresión, el estrés y estrés postraumático, la inseguridad emocional y la dismorfia corporal.

Estudió el grado en Psicología por la Universidad a Distancia de Madrid y posteriormente realizó un Máster en Psicología General Sanitaria y se formó en Psicología Clínica y Neurología Conductual del Desarrollo Humano por la misma Institución. 

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