Cómo detectar problemas visuales y auditivos en niños

Escrito por: Dr. Xavier Viñallonga Sardà
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Editado por: Top Doctors®

Los problemas visuales y auditivos tienen una repercusión directa no solo en el desarrollo y el aprendizaje, sino también en aspectos psicológicos y sociales. De ahí la importancia de su detección y corrección temprana. Los especialistas en Pediatría aconsejan a los padres realizar las pruebas diagnósticas expuestas a continuación para asegurar una buena salud visual y auditiva de sus hijos.

La detección precoz, tanto de problemas auditivos como visuales, permite en algunos casos solucionar el problema y en otros, como mínimo, corregir el grado de audición o visión del paciente. En cualquier caso, cuanto antes se detectan los problemas de visión y audición, mejor es el pronóstico de la patología. Además, cuanto antes se realiza la corrección de estos déficits antes mejora el aprendizaje, el desarrollo psicomotor y las relaciones sociales de los niños.

Diagnóstico de la sordera en los primeros años de vida

Durante el periodo neonatal inmediato, es decir durante los primeros días de vida, se realizan Potenciales Evocados Auditivos para detectar sordera congénita. Esta prueba diagnóstica estudia la reacción del sistema nervioso ante estímulos auditivos.

A partir de los tres o cuatro años de vida se practican audiometrías periódicas para detectar sorderas congénitas de aparición tardía y, sobre todo, sorderas adquiridas. Además, en todas las revisiones del niño sano se explora el conducto auditivo externo y el tímpano mediante la otoscopia para detectar infecciones y otras patologías del oído.

 

Detección precoz de defectos de la visión

La detección de problemas visuales empieza desde el momento del nacimiento mediante la exploración periódica de la anatomía del ojo y de los reflejos oculares. Estas evaluaciones permiten detectar anomalías congénitas, tumores y trastornos de motilidad ocular.

A los 12 meses de vida se realiza la exploración mediante autorrefracción. El objetivo de este test es detectar asimetrías en la visión y medir defectos de refracción para valorar la necesidad de corrección con gafas. Esta prueba se repite periódicamente cada año.

Más adelante, hacia los tres o cuatro años se añaden los test de agudeza visual, las pruebas de visión binocular y las de visión de los colores. Todo el cribado completo también se va repitiendo anualmente.

Este calendario de pruebas diagnósticas puede cambiar si en algún momento se sospecha algún problema de audición o de visión. Si es necesario, el pediatra derivará al niño al oftalmólogo o al otorrinolaringólogo.

Por Dr. Xavier Viñallonga Sardà
Pediatría

Destacado pediatra con más de 25 años de experiencia. Es experto en enfermedades de la piel y en detección precoz de problemas visuales y auditivos. Actualmente es el Jefe de Pediatría Ambulatoria del Departamento de Pediatría del Hospital Universitario Quirón  Dexeus de Barcelona. 

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