¿Cómo detectar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en infantes?

Escrito por: Lda. Isabel Moya Sánchez
Publicado: | Actualizado: 08/07/2024
Editado por: Nerea Colomé Lamas

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta a niños y adolescentes, generando dificultades principalmente en la atención, la concentración y el control de los impulsos.

 

El TDAH, puesto que es un trastorno del neurodesarrollo, se manifiesta durante la infancia y puede persistir en la adolescencia y la edad adulta. Se caracteriza por dificultades en la regulación del comportamiento, la atención y la impulsividad, lo que puede afectar significativamente el rendimiento académico, las relaciones sociales y el funcionamiento general de la persona.

 

TADH-infantes
El TDAH es una condición neurobiológica que puede tener un
impacto significativo en la vida de quiénes lo padecen

 

¿Qué síntomas tiene una persona con TDAH?

Los síntomas del TDAH pueden variar en intensidad y presentarse de manera diferente en cada persona, pero generalmente se dividen en tres categorías principales:

Dificultades de atención:

  • Dificultad para prestar atención a los detalles y cometer errores por descuido.
  • Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • Pierde u olvida objetos necesarios para actividades cotidianas.
  • Se distrae fácilmente por estímulos externos o internos (pensamientos, recuerdos, etc.)

​Hiperactividad:

  • Movimientos constantes de manos o pies.
  • Salta o corre en lugares en los que es inapropiado hacerlo.
  • Incapacidad para estar quieto durante períodos prolongados.
  • Habla excesivamente.
  • Siempre está ocupada haciendo algo.
  • Habla excesivamente.
  • Actúa como si tuviera un motor.
  • Interrumpe o interfiere en las actividades de los demás.

Impulsividad

  • Actúa sin pensar en las consecuencias.
  • Tiene dificultad para esperar su turno.
  • Interrumpe o interfiere en conversaciones o juegos.
  • Dice lo primero que se le ocurre, no tiene filtro.

 

Pero, además, como se trata de un retraso en la maduración de la corteza prefrontal, vemos afectadas otras áreas dependientes de lo que llamamos “funciones ejecutivas”, como son las tareas que implican planificación, memoria de trabajo, gestión del tiempo, regulación emocional, etc.

 

Y así, cuando nos encontramos ante un individuo con TDAH y una inteligencia normal (CI entre 80 y 120) es habitual que haya desconcierto a su alrededor, porque pueden pasar de ser brillantes en algunas tareas y fallar recurrentemente en otras muy sencillas, pueden resolver problemas complejos o mostrarse muy maduros en algunos momentos y en otros parecer infantiles y poco responsables.

 

El diagnóstico del TDAH se basa en la evaluación clínica realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o un psiquiatra infantil. Se utilizan criterios específicos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales para determinar si los síntomas del paciente cumplen con los criterios para el TDAH. Además, estos síntomas deben  causar afectación en dos o más áreas de su vida, no deben poder explicarse mejor por otro trastorno o condición médica, y se deben haber prestado desde antes de los 12 años de edad.

 

Es importante realizar una evaluación exhaustiva que incluya entrevistas con los padres y maestros, realización de pruebas psicométricas al propio niño o adolescente, así como la recopilación de información sobre el historial médico y el rendimiento académico del individuo.

 

 

¿Qué estrategias existen para mejorar el TDAH?

El tratamiento del TDAH generalmente incluye una combinación de terapia psicológica, intervenciones educativas y, en algunos casos, medicación. Algunas estrategias comunes incluyen:

  • Terapia conductual: ayuda a los niños y adolescentes a desarrollar habilidades para manejar su comportamiento y mejorar su funcionamiento en diversas áreas de la vida.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: se enseñan estrategias para mejorar las habilidades de interacción social y resolver conflictos de manera efectiva.
  • Asesoramiento a padres: la “psicoeducación” para entender cómo funciona un cerebro con TDAH es un punto de partida para facilitar el acompañamiento que deben hacer las familias a estos niños.
  • Coordinación con profesores: en muchas ocasiones se solicitan ciertas adaptaciones metodológicas y/o de contenido para poder equiparar las oportunidades de aprendizaje de estos menores con el resto de sus compañeros.
  • Medicación: se pueden recetar medicamentos, tanto estimulantes como no estimulantes, para ayudar a controlar los síntomas de atención e impulsividad.

 

Por Lda. Isabel Moya Sánchez
Psicología

La Lda. Moya es especialista en Psicología con 20 años de experiencia. Realizó la licenciatura en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y posteriormente estudió el Máster en Evaluación, asesoramiento e intervención psico-educativa en niños y adolescentes. Además, está especializada en tratamientos terapéuticos relacionados con el juego patológico.

Desde el año 2009 dirige el centro Isabel Moya Psicólogos. Allí trabaja como especialista en Psicología y asesora educativa en tratamientos de la ansiedad, depresión, estrés, TDAH, problemas de aprendizaje y terapia de pareja.   

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