¿Cómo cursa una hernia discal lumbar, y qué tratamiento será necesario?

Escrito por: Dr. Petrea Iftimie Iftimie
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Editado por: Patricia Pujante Crespo

La hernia discal lumbar es una patología que puede bloquear al paciente, al producir un dolor agudo en la columna. El Dr. Petrea Iftimie, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica, y en cirugía de columna, explica cómo suele manifestarse y qué tipo de tratamiento aplicar en base a los síntomas que tenga el paciente.

 

¿Con qué síntomas suele manifestarse una hernia discal lumbar?

La hernia discal lumbar suele empezar con dolor lumbar agudo o subagudo que “bloquea” la columna. Es común que el paciente esté doblado hacia adelante realizando cualquier actividad y, en el momento de intentar incorporarse, sienta un dolor agudo que le bloquea.

 

A veces de entrada pero, en otros casos, al cabo de horas o días, el dolor irradia a una de las extremidades, produciéndose lo que se denomina ciática y se caracteriza por dolor en el trayecto del nervio, que está siendo comprimido, y/o sensación de hormigueo o acorchamiento. Es un tipo de dolor que suele aumentar al estornudar, al toser, cuando se está quieto de pie o al sentarse.

 

Además, el paciente puede notar alteraciones sensitivas (parestesia o hipoestesia), o alteración de los reflejos. Asimismo, y aunque en menor medida, también puede sufrir déficits motores en el territorio que comprende el recorrido de la raíz nerviosa que está comprimida. Así, las manifestaciones típicas como consecuencia de la afectación de cada raíz, son:

  • Hernia discal L1-L2 (raíz L2): dolor o alteración de la sensibilidad en la cara anterior del muslo, con debilidad para flexionar la cadera.
  • Hernia discal L2-L3 (raíz L3): dolor o alteración de la sensibilidad en la cara anterior de rodilla y muslo, con debilidad no solo para flexionar la cadera sino también para la extensión de la articulación de la rodilla.
  • Hernia discal L3-L4 (raíz L4): dolor o alteración de la sensibilidad en el muslo, la cara interna de la pierna y también la rodilla. En este caso puede añadirse la ausencia del reflejo rotuliano (extensión de la pierna, al golpear suavemente el tendón rotuliano mientras la pierna cuelga en ángulo recto con el muslo), así como dificultad para extender la rodilla, a lo que se suma la atrofia del cuádriceps.
  • Hernia discal L4-L5 (raíz L5): dolor en la cara posterolateral del muslo y lateral de la pierna, que se extiende hasta el dorso y primer dedo del pie. Asimismo, se da una disminución de la fuerza para la dorsiflexión del pie y dedo gordo.
  • Hernia discal L5-S1 (raíz S1): dolor que irradia por la cara posterior del muslo y pierna y se extiende hasta la planta y borde lateral del pie y quinto dedo, con alteraciones de la sensibilidad en esa zona.
Chica sentada en una silla sujetándose la espalda, en actitud de tener dolor - hernia discal lumbar - by Top Doctors
Una hernia discal lumbar puede, a veces, bloquear al paciente,
ya que el síntoma principal es un dolor agudo en la columna

 

¿Hay deportes o acciones determinadas que acentúen la aparición de este tipo de hernias?

Al contrario de lo que suele pensarse, el origen traumático es el más poco frecuente, siendo la causa habitual el desgarro degenerativo. No está claro por qué sucede, pero es muy posible que exista cierta predisposición genética que explique determinadas hernias que se producen en jóvenes y sin antecedentes de traumatismos.

 

El uso de los músculos de la espalda para levantar objetos pesados, en lugar de las piernas, puede causar una hernia de disco. Asimismo, girar el cuerpo mientras se levanta un objeto, puede también hacer más vulnerable la espalda. Y es que el sobrepeso añade presión a los discos de la zona lumbar.

 

Por otra parte, muchos trabajos son físicamente demandantes y requieren curvarse, estirarse, retorcerse o arquearse constantemente. Por el contrario, estar sentado durante largos periodos (como en el caso de camioneros o conductores de autobús), sumado a la vibración del motor del automóvil, puede añadir una presión a la columna y a los discos.

 

Es importante emplear técnicas seguras de carga y movimiento para proteger la espalda. Hacer ejercicio de forma regular es esencial para prevenir muchas enfermedades, donde se incluyen también las hernias de disco.

 

¿Cómo detectar que lo que nos ocurre es una hernia, y cómo distinguirla de otras patologías?

En la mayoría de casos el dolor lumbar es el síntoma principal. Es un dolor que puede durar unos pocos días y después mejorar. A este dolor le suele seguir el adormecimiento de la pierna, viajando desde la espalda o glúteos, bajando por la espalda y llegando al pie. Los síntomas, descritos anteriormente, son:

  • Dolor de espalda.
  • Dolor de pierna y/o de pie (ciática).
  • Adormecimiento o sensación de hormigueo en la pierna y/o pie.
  • Debilidad en la pierna y/o pie.
  • Pérdida del control de la vejiga o los intestinos, algo muy poco común que podría ser indicativo de un problema más serio (síndrome de cola de caballo). Esto se produce al comprimirse las raíces de los nervios raquídeos y requerirá atención médica inmediata.

 

¿Qué herramientas diagnósticas se emplearán?

La anamnesis y la exploración del especialista suelen ser suficientes para realizar una aproximación diagnóstica.

 

Es importante destacar que las radiografías simples no son útiles para visualizar una hernia discal pero son necesarias para descartar otras lesiones que pueden asociarse. En cambio, la resonancia magnética es la prueba más sensible para concretar el diagnóstico y definir el tipo, tamaño y ubicación de la hernia.

 

Tratamiento conservador de la hernia discal lumbar

En principio, y salvo parálisis del nervio afectado, en la hernia discal puede aplicarse tratamiento conservador, con reposo en la fase más aguda (2-3 días) y tomando medicamentos analgésicos y antiinflamatorios. Pueden ayudar los esteroides (por ejemplo, la dexametasona), en periodos de corta duración.

 

El tiempo de espera para apreciar el efecto de los tratamientos conservadores es de, aproximadamente, seis semanas (según cada caso). A partir de ese momento, y si el dolor sigue siendo muy intenso, se plantearán infiltraciones peridurales con corticoides y/o tratamiento quirúrgico. En base a este criterio, se prevé que al menos un 90% de hernias discales no requieran cirugía.

 

En caso de requerirse cirugía, ¿qué técnicas mínimamente invasivas son las más recomendadas que permitan recuperar la movilidad total?

Aunque existen varias técnicas quirúrgicas, la discectomía o microdiscectomía son las más empleadas, dados los resultados clínicos y evidencia científica.

 

Una vez operada la columna, se recupera la funcionalidad y movilidad de manera progresiva, pero cada caso es diferente y se debe tener en cuenta la situación de cada disco que origina la hernia discal para poder personalizar la recuperación. Esta incluirá siempre normas de higiene postural y ejercicios para protegerla.

 

Por Dr. Petrea Iftimie Iftimie
Traumatología

El Dr. Iftimie es un reputado especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica. Cuenta con más de 10 años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos campos de la especialidad, habiendo realizado estancias en hospitales de prestigio nacional e internacional, como el Hôpital Universitaire Pellegrin Bordeaux y el Hôpital de Hautepierre-Strasbourg, ambos en Francia. En concreto, es experto en el abordaje de las patologías de hombro, así como cirugía de hombro y prótesis. También es experto en hernia discal lumbar, cirugía de columna lumbar y artrodesis

A lo largo de su trayectoria ha combinado su labor asistencial con la docencia, impartiendo múltiples cursos en el Hospital Universitario de Tarragona Joan XXIII y como organizador de diversos cursos de artroscopia de hombro. Asimismo, también desarrolla una importante actividad investigadora y divulgativa, siendo autor principal de múltiples comunicaciones en congresos y artículos científicos de la especialidad. En la actualidad ejerce en la Unidad de Traumatología Dres. Gebellí & Iftimie, en la clínica Mèdica de Tarragona. 

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