¿Cómo acompañar en la educación emocional en niños y adolescentes?

Escrito por: Elisabet Martorell García
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

La gran variedad de emociones que experimentamos las personas nos influencian en lo que pensamos, hacemos y decidimos. Las emociones tienen una función adaptativa muy importante que nos ayuda a prepararnos y a responder ante las situaciones que la vida nos plantea. Todas ellas, tanto las agradables como las desagradables, son de vital importancia en nuestro día a día.

 

De ahí que sea esencial aprender a escucharlas y atenderlas para beneficiarnos de la información que nos dan sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno. También para aprender a gestionarlas correctamente, sin vernos arrastrados por su intensidad.

Niña en el sofá con su abuela y una tablet - educación emocional niños y adolescentes - by Top Doctors
Dar importancia a las emociones de los niños y adolescentes es muy importante,
así como ayudarles a saber identificarlas y generar empatía

 

Escuchar e identificar las emociones, un aprendizaje progresivo desde la infancia

Esto es un aprendizaje progresivo y complejo, y debe adaptarse a la edad, ya que va de la mano con el desarrollo de las capacidades cognitivas. Es importante educar a los niños a reconocer sus emociones desde la infancia para que aprendan que existe una palabra para cada emoción. De esta manera ampliarán su vocabulario emocional y podrán detectar cómo y dónde la notan en su cuerpo.

 

Con este aprendizaje los niños sabrán identificar y expresar la emoción que sienten en ese momento. Poco a poco será importante que entiendan también qué les ha hecho sentir de esa manera y qué han hecho ellos al sentir esa emoción. Así podrán ir aprendiendo cuáles son las causas y consecuencias de dichas emociones.

 

Dar valor a las emociones de los niños es esencial

Es muy importante dar valor a todas las emociones que sienten los niños, incluso las más desagradables, ya que es importante que aprendan que todo es natural, valioso y nos aporta información. Hay que dejar que experimenten rabia, frustración, tristeza, envidia, celos… para que puedan conocer esas sensaciones y emociones, aceptarlas y ayudarlos a gestionarlas de manera adecuada.

 

Paralelamente es también importante trabajar la comprensión de las emociones de los demás: detectar cómo se sienten otras personas, cuándo se sienten así, aprender a descifrar la comunicación no verbal, entender los gestos, el tono o la expresión facial. De esta manera los niños aprenderán a relacionarse mejor con los demás. Todos estos aprendizajes deben desarrollarse con la guía de los adultos que acompañan en el crecimiento de los niños: padres, abuelos, profesores y otros adultos de referencia.

 

La educación emocional permitirá a los niños y adolescentes adquirir competencias socioemocionales

Una vez los niños adquieren esta conciencia emocional básica podrán seguir construyendo el resto de competencias socioemocionales durante la infancia y adolescencia: mejorar la regulación de las emociones; aumentar su capacidad para aprender la relación que existe entre los pensamientos, las emociones y las conductas; desarrollar mayor empatía; dominar habilidades sociales básicas, así como la capacidad de comunicarse de manera asertiva. Asimismo, también aprenderán a resolver conflictos con los demás, potenciar su autonomía social, incrementar su capacidad de auto cuidarse y construir su autoestima. Estas habilidades le darán herramientas para gestionar y afrontar retos en su vida cotidiana.

 

La educación emocional consiste en enseñar y acompañar en la adquisición progresiva de competencias emocionales, que pueden englobarse en estas áreas:

  • Conciencia emocional. Es la capacidad de percibir las emociones propias, nombrarlas correctamente y comprender también las de los demás, siendo habilidosos en el lenguaje verbal y no verbal.
  • Regulación emocional. Capacidad de aprender que existe una relación entre la emoción, la cognición y la conducta. Tener la capacidad de expresar las emociones de manera socialmente adecuada, gestionar y regular la intensidad de las emociones, así como adquirir competencias para generar emociones positivas y de bienestar.
  • Autonomía personal. Es la capacidad de automotivación, desarrollar autoestima, responsabilidad, resiliencia y capacidad para buscar ayuda y recursos.
  • Inteligencia interpersonal y habilidades sociales. Capacidad para dominar habilidades sociales básicas, mostrando respeto por uno mismo y por los demás, comunicarse de manera asertiva, desarrollar un comportamiento prosocial y de cooperación.
  • Solución de conflictos. Consiste en saber identificar problemas, fijar objetivos realistas, solucionar problemas y tener capacidad de negociación.

 

¿Cómo ayuda la educación emocional a las personas?

El hecho de desarrollar las competencias mencionadas anteriormente nos ayuda a tener una mejor salud y bienestar, tanto personal como social. Además, las emociones guardan una estrecha relación con procesos cognitivos como la atención, la memoria, la concentración o la toma de decisiones, que son muy importantes en procesos de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, si dotamos a los niños y jóvenes con buenas competencias socioemocionales también les estaremos dotando con herramientas para mejorar su rendimiento y aprendizajes académicos.

 

A nivel terapéutico, los especialistas en Psicología ayudan en el correcto desarrollo de cada una de las competencias emocionales, con el objetivo de potenciar al máximo la adaptación del niño o joven en su entorno, y desarrollar su bienestar. Para conseguirlo emplean diferentes técnicas y herramientas:

  • Alfabetización emocional.
  • Desarrollo de la atención.
  • Pautas de gestión emocional: relajación, respiración o mindfulness.
  • Pautas de conducta con niños y adolescentes, padres y profesores.
  • Desarrollo de habilidades sociales y estrategias asertivas de comunicación.
  • Detección y reestructuración de pensamientos.
  • Desarrollo de la autonomía y seguridad personal.
  • Generación de actividades agradables.

 

En general, las sesiones de terapia permiten crear un espacio de reflexión y aprendizaje. De esta manera se ayudará al paciente en aquellos aspectos emocionales en que se ha detectado mayor dificultad.

 

Bibliografía:

  • Bisquerra, R. (2002). Educació emocional: una proposta per al desenvolupament de competències per a la vida. Revista Catalana de Pedagogia, pp. 95-122.
  • Ortega, M.C. (2010). La educación emocional y sus implicaciones en la salud. Revista Española de Orientación y Psicopedagogia, Vol. 21, Nº2, pp. 462-470.

Por Elisabet Martorell García
Psicología

Elisabet Martorell García es licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona y cursó el Postgrado en Enfermedad Crónica y Trastornos del Comportamiento lnfanto-juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2014) y el Postgrado en Trastornos Emocionales y Psicopatología Legal lnfanto-juvenil (2015) por la misma universidad.

La Sra. Martorell García es especialista en psicología infanto-juvenil, tratamiento de trastornos emocionales y conductuales, trastornos del aprendizaje y en técnica Mindfulness.

En la actualidad ejerce en el Centre de Psiquiatria i Psicologia (CPP) de Barcelona junto con la Dra. Conxita Puig y la Sra. Carmen Oliva.

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