Claves para ser felices, un reto en la sociedad actual

Escrito por: Dr. Eduardo Alapont Pérez
Publicado: | Actualizado: 18/04/2018
Editado por: Patricia Pujante Crespo

La felicidad es un estado emocional positivo y placentero, que se activa por las estructuras que componen el sistema límbico. Alrededor de un tercio del cerebro, mayormente en la parte delantera, se asocia con la felicidad y las emociones, según afirman los especialistas en Psiquiatría. Además del hipocampo, la amígdala y el hipotálamo, son el tálamo y el córtex prefrontal medial las estructuras que se activan ante emociones como la felicidad. Es este córtex prefrontal también el que se activa con la risa. 

La felicidad también se relaciona con la producción de endorfinas en el cerebro y a los neurotransmisores dopamina, noradrenalina y serotonina. De hecho, la carencia de la serotonina podría producir trastornos depresivos, y de ahí que algunos de los nuevos antidepresivos actúen inhibiendo la recaptación de estos neurotransmisores en el cerebro. 

 


Factores que influyen en el grado de felicidad

Existen una serie de factores que aseguran la felicidad, otros, en cambio, no. Así, es importante destacar que la riqueza de bienes no asegura la felicidad. Una vez alejada la pobreza, el dinero no da felicidad. La ambición tampoco. Cuanto más tienen las personas, más larga es la lista de aquellos aspectos que anhelan en su vida. No es feliz quien más tiene sino el que menos necesita

La inteligencia, medida según el cociente intelectual, tampoco está relacionada con el grado de felicidad, pero sí la inteligencia social o emocional. Asimismo, la genética sí influye en la felicidad. Los rasgos de personalidad positivos (ser extrovertido, estar de buen humor…) son heredables. 

Es evidente también que las relaciones sociales, la amistad y el amor influyen de forma positiva en la felicidad. Muchas investigaciones sobre religión y felicidad también le otorgan una relación positiva.

Por otra parte, respecto al propio individuo, se considera que el atractivo físico tiene un efecto leve pero positivo en el bienestar de la persona. La edad también influye, siendo las personas mayores más estables emocionalmente. De hecho, los seres humanos somos más felices durante la vejez, que no en la juventud. 

La actitud de las personas, tales como la generosidad, ser caritativo o el altruismo no aumentan la felicidad. No obstante, sí los efectos acumulativos de ser generosos, caritativos o altruistas.

 


Claves para alcanzar la felicidad

-    Hay que cultivar el sentido del humor, riéndose de uno mismo y de los propios fracasos. 
-    Las personas más felices son quienes buscan la felicidad de los demás, por lo que hay que desarrollar las relaciones personales y reducir el nivel de exigencia. También es positivo reconocer los méritos de los demás, felicitarles y alegrarnos del bien ajeno de la misma manera que si fuera propio. 
-    Hay que buscar la alegría existente en cada uno de nosotros y transmitirla, minimizando los conflictos con nuestra pareja o familia.
-    Hay que valorar de forma positiva el deterioro físico consecuencia del paso de los años y no luchar contra él. 
-    Es conveniente alejar los pensamientos negativos y concentrarse en aquellos positivos. 
-    Hay que cambiar el chip para reducir el estrés: trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
-    Uno debe enfrentarse a la presión consumista, saber controlar los deseos y contentarse, a veces, con lo que uno tiene, ya que la felicidad es un “tesoro escondido en lo más profundo de cada persona” que no se consigue con bienes materiales, poder o belleza. Puede cultivarse identificando y usando rasgos y fortalezas que uno mismo posee. 

 

En conclusión se podría decir que solamente podrá ser feliz siempre aquél que sepa ser feliz con todo. La felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias. En este sentido, es importante asumir que la felicidad no es la meta, sino que se encuentra a lo largo del camino, siendo la consecuencia de una manera de vivir. 

 

Editado por Patricia Pujante Crespo

Por Dr. Eduardo Alapont Pérez
Psiquiatría

El Dr. Eduardo Alapont, actualmente, forma parte del prestigioso cuadro médico del Hospital Quirón de Valencia. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia y Especialista en Psiquiatría por la Universidades de Birmingham y Londres. El doctor está especializado en depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y del sueño y, además, es experto en bulimia. Ha trabajado durante 15 años en hospitales de primer nivel en el Reino Unido. Es miembro entre otras de la Sociedad Española de Neurociencias. Es Master en Psicogeriatría por la Universidad de Barcelona y especialista en Salud Mental de la Mujer. Es pionero a nivel mundial en Psiquiatría Comunitaria. Trabaja también para el departamento de psicología de la Universidad Católica de Valencia como psiquiatra y docente.

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