Amor sano, amor obsesivo

Escrito por: Silvia García Graullera
Publicado: | Actualizado: 21/07/2018
Editado por: Top Doctors®

Cuando una persona está enamorada, vive uno de los estados emocionales más positivos que puede vivir, aunque evidentemente éste ha de ser recíproco. Así, en este estado emocional, a la persona la invaden un conjunto de sensaciones positivas como son la alegría, emoción, excitación o sensualidad, entre otros.

En más de una ocasión, se ha definido esta etapa del amor como una especie de enfermedad mental transitoria, y es que, en cierto modo, las personas se obsesionan y se perturban con el objeto de deseo.

Así pues, cuando una persona se enamora, en su cerebro se produce una combinación de hormonas similares a las que se produce cuando se da un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción. Por un lado, aumentan los niveles de dopamina y norepinefrina (produciéndose así un efecto similar al de las anfetaminas), y por el otro, disminuye el nivel de serotonina, llevándonos estos bajos niveles de serotonina a un pensamiento repetitivo, que explican la obsesión por el otro.
 

Así, se podría decir que el enamoramiento se trata de un estado obsesivo transitorio en el que:
 

  • El pensamiento en la persona amada se torna en incontrolable
     
  • Existe una tendencia a idealizar a la persona, produciéndose una distorsión de la realidad
     
  • Se produce una pérdida de concentración, ya que todo el pensamiento se centra en el objeto de deseo
     
  • Pueden aparecer síntomas de ansiedad, insomnio, pérdida de apetito…
     

Así, el enamoramiento produce diversas sensaciones como el entusiasmo, alegría, vitalidad, optimismo… una especie de adicción. En palabras de Helen Fisher, antropóloga e investigadora de la biología del enamoramiento, estamos enamorados cuando alguien “acampa en nuestra cabeza”.

Si la relación evoluciona, el enamoramiento se torna en amor, en la que el vínculo se vuelve más seguro y racional, apareciendo un amor más sólido y sincero. Pero, ¿y si en vez de evolucionar hacia un amor sano, éste pasa a ser una obsesión?

Hay que diferenciar amor sano y amor obsesivo

El amor obsesivo

Hay que diferenciar amor de obsesión. Una hace a la persona feliz, la otra no. No obstante, en la mayoría de los casos, es difícil para la persona reconocer que su amor es obsesivo, siendo lo “normal” manifestar que se trata de un amor puro y verdadero, aunque existen una serie de características que muestran que existe un problema. Así, en este amor patológico se produce una pérdida del control, en la que los pensamientos intrusivos aparecen y los estados de ánimo pueden variar en función de cómo se perciba la relación con la otra persona.

A su vez, existe la necesidad de estar en contacto permanente con la otra persona, y se produce una sensación de vacío interior ante la ausencia del ser amado, apareciendo preocupación y ansiedad cuando se está lejos de la pareja. Además, se produce una pérdida de interés por actividades de ocio con las que antes disfrutaba, y puede producirse un distanciamiento entre la persona y sus amigos y/o familiares.

Además, aparecen sentimientos tales como los celos, la desconfianza y el miedo al abandono. A nivel de conducta, se pueden producir comportamientos de control obsesivo, como demandas constantes de atención, manipulación e intentos de control. Además, con frecuencia existen intentos de aislar a la persona de sus amigos y familiares; perdiendo así la persona su individualidad, pasando a ser la pareja el eje de su existencia.

Estos comportamientos, normalmente harán que la pareja comience a sentirse mal, y la persona sentirá más ansiedad e inseguridad. El tratamiento psicológico por parte de un especialista en Psicología es fundamental de cara a superar un problema que tiene trazos de adicción y trastorno obsesivo compulsivo. Si es tratado de forma precoz , será posible reconducir la relación antes de que esta fracase. Si la relación ya ha terminado o no ha llegado a comenzar, el paciente necesitará ayuda para que supere esta pérdida de forma sana y que no recaiga en este tipo de vínculos en relaciones futuras.

Por Silvia García Graullera
Psicología

Es la directora del Centro de Psicología Científica Aplicada (PSICIA). Ha colaborado en publicaciones sobre la fobia social y se ha formado ampliamente para la evaluación, diagnóstico y tratamiento individual de diversos trastornos psicológicos. 

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