Amniocentesis, cuándo se realiza y qué riesgos tiene

Escrito por: Dr. Roque Devesa Hermida
Publicado: | Actualizado: 23/02/2018
Editado por: Top Doctors®

La amniocentesis es una técnica invasiva de diagnóstico prenatal por la cual se extrae una pequeña cantidad de líquido amniótico del saco gestacional, con el que es posible realizar determinados estudios.

Se realiza a través del abdomen de la madre, sin necesidad de anestesia, mediante una aguja fina y bajo control ecográfico (de esta forma siempre se visualiza al feto y se evita su punción). Previamente se ha desinfectado la superficie de la piel materna para evitar que se arrastren gérmenes. Se pincha el saco amniótico, lejos del feto, y una vez localizada la aguja se aspira el líquido amniótico mediante una jeringa. El líquido extraído se vuelve a generar en unas pocas horas.

Reposo y cuidados tras la amniocentesis

Para la realización de una amniocentesis no es necesaria ninguna preparación especial. Se realiza de forma ambulatoria a partir de las 14 semanas de gestación y la paciente puede volver a su domicilio de forma inmediata sin problemas. Se le advierte de que en las próximas horas puede tener unas molestias pélvicas que no tienen importancia.

En nuestro centro, las recomendaciones a la gestante tras una amniocentesis son:

- Reposo domiciliario durante 24 horas (no es necesario encamamiento pero sí que permanezca el mayor tiempo posible en reposo, p.ej. sofá, aunque sí puede levantarse a comer, al servicio, o subir unas pocas escaleras)

- Tras ello se recomienda 3-4 días de reposo relativo, es decir, su vida habitual con el mayor reposo posible que incluye no hacer esfuerzos abdominales, no dar grandes caminatas, evitar el deporte y evitar relaciones sexuales. También recomendamos evitar baños de inmersión (bañera o piscina), pero seguramente es una recomendación que no tiene una base científica.

Como único dato de alarma para acudir a la clínica advertimos el sangrado o una pérdida de líquido vaginal.

Si la mujer es Rh negativa, con padre Rh positivo, se le administra Gammaglobulina anti-D a la madre para evitar una posible inmunización en caso de que el feto fuese Rh positivo (situación ésta última que no podemos conocer).

Indicaciones o situaciones que harían aconsejable, o no, practicarla

Existen unas indicaciones que denominaremos “clásicas”, que están relacionadas con determinados factores de riesgo: antecedente de algún hijo con anomalía cromosómica, que alguno de los progenitores sea portador de alguna anomalía cromosómica, abortos de repetición o antecedente de muerte fetal inexplicada, que se haya detectado alguna anomalía anatómica en el feto que haga sospechar que pueda ser portador de cromosomopatía, y, la más conocida, la edad materna avanzada.

A mayor edad materna mayor es el riesgo de anomalía cromosómica, principalmente las trisomías, como es el Síndrome de Down, porque existen otras anomalías cromosómicas que no están relacionadas con la edad.

Pero actualmente hay que señalar una indicación que ha crecido de manera importante: el deseo de los padres, por su preocupación (mal denominada ansiedad) sobre si el feto es sano.

El número de mujeres gestantes que “a priori” podrían someterse a una amniocentesis ha aumentado en los últimos 20 años, fundamentalmente debido al aumento de edad de la embarazada.

Pero también existen otras razones: menor número de hijos, primer hijo a edad más tardía (actualmente la media es superior a los 32 años), mayor número de gestaciones obtenidas tras técnicas de reproducción.

También es verdad que han surgido nuevos métodos de diagnóstico prenatal no invasivos, en sangre materna, sobre todo relacionados con el Síndrome de Down (trisomía 21), que podrían hacer disminuir el número de amniocentesis, eso sí, a costa de no detectar otras anomalías.

Este porcentaje puede variar mucho según los centros, su protocolo de oferta de diagnóstico prenatal, qué población de gestantes de riesgo tengan… Es difícil encontrar contraindicaciones absolutas para la amniocentesis, aunque sí situaciones que habrá que valorar la relación riesgo/beneficio de su realización: presencia de miomas uterinos, madre portadora de enfermedades con posible contagiosidad al feto...

Riesgos de la amniocentesis

El riesgo fundamental es el del aborto tras la realización de la prueba. Clásicamente se ha hablado de un riesgo del uno por ciento, claramente exagerado en la actualidad, con ecógrafos de más resolución y personal más cualificado.

En centros con experiencia se cifra ente el 0,1 y el 0,3 por ciento de riesgo de aborto relacionado con la amniocentesis.

Por Dr. Roque Devesa Hermida
Ginecología y Obstetricia

El Dr. Roque Devesa es experto en reproducción humana así como en ecografía y diagnóstico prenatal.  Formado en los mejores centros nacionales, ha sido sucesivamente  responsable, Jefe de Unidad y Jefe de Servicio en diferentes hospitales, a la vez que ha publicado más de un centenar de artículos en revistas de su especialidad.

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