¿Afectará el calor y la llegada del verano al coronavirus?

Escrito por: Top Doctors®
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Editado por: Yoel Domínguez Boan

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las esperanzas sobre una posible desaparición del COVID-19 con el calor han aumentado, pero... ¿realmente desaparecerá el coronavirus con la llegada del calor y las altas temperaturas?

El coronavirus o COVID-19 se transmite a través de las diminutas gotitas que se emiten al estornudar, al hablar o al toser. Estas gotitas, pueden adherirse a distintas superficies y permanecer durante varias horas sobre ellas. Así, si por ejemplo el virus está sobre una barandilla o sobre el pomo de una puerta, al tocarlo y posteriormente llevarnos las manos a las vías orales, podríamos infectarnos. También se han documentado transmisiones mediante aire, al respirar estas gotitas o al entrar en contacto con los ojos.

Cuando la pandemia comenzó a extenderse gravemente por España a principios del mes de marzo, una parte de la comunidad científica dio esperanzas de que el virus se debilitase con la llegada del calor y los meses estivales. De hecho, se han realizado un gran número de investigaciones y estudios científicos que relacionan las condiciones de temperatura y humedad con la propagación de la enfermedad.

Así, una de las hipótesis que los científicos sostenían era que el coronavirus podría ser menos transmisible cuando se alcanzasen los meses en los que el ambiente fuese más cálido, aunque hasta la fecha no existen pruebas que demuestren que el COVID-19 no sobrevivirá al calor y que el desarrollo de la pandemia se frenará con la llegada del verano.

Si lo comparamos con otros coronavirus como el SARS-CoV, que estuvo vigente entre 2002 y 2004, este desapareció casi por completo en el verano de 2004, notificándose los últimos casos entre abril y mayo de 2004. En el caso del MERS, que se notificó en 2012, hasta la fecha se han detectado casos hasta en 27 países, aunque se trata de un virus que se propaga menos que el COVID-19. Si por ejemplo se compara con el virus de la gripe, este se propaga más durante los meses de invierno, y que por lo general sobrevive peor a las temperaturas altas.

Sin embargo, la rápida propagación del COVID-19 en algunos países del hemisferio sur —como Brasil, Perú o Australia— que se encontraban en temporada de verano no da esperanzas sobre la posible pérdida de fuerza del virus durante el verano. En esta línea, algunos estudios ya señalan que el calor no detendrá el avance del coronavirus.

 

¿Debilitará el verano al coronavirus?
Aparentemente, el calor no detendrá el avance del COVID-19. 


 

Medidas preventivas para evitar el coronavirus, ¿contraproducentes durante el verano?

A su vez, un estudio elaborado por miembros del Instituto de Salud Carlos III y de la Universidad Técnica de Dinamarca señala que las medidas de prevención de la pandemia podría dejar vulnerables a los colectivos más desfavorecidos. Así, cabe recordar que en los colectivos más afectados por el COVID-19 son los mismos que se ven más afectados por el aumento de las temperaturas, es decir, los pacientes con enfermedades respiratorias, enfermedades cardiovasculares y los ancianos.

En un supuesto de ola de calor durante el verano, las medidas para evitar las altas temperaturas 'chocan' en algunos casos con las medidas para evitar la pandemia, algunas son las siguientes:

Cierre de espacios públicos refrigerados: que edificios públicos como bibliotecas, piscinas o centros de ocio estén cerrados durante el verano limitan las posiblidades de evitar el calor durante el verano.

Limitación de acceso a locales de ocio y hostelería: la limitación de aforo en lugares refrigerados como bares, discotecas, cines o museos limitan la cantidad de lugares a los que se puede ir durante el verano como alternativa al calor.

Reestricciones de acceso a playas y piscinas: la limitación de aforo en parques y playas, así como en piscinas, limita de la misma manera el acceso a recursos para evitar días de gran calor.

 

 

Aire acondicionado y coronavirus

En los últimos días, la seguridad a la hora de utilizar el aire condicionado ha estado en entredicho. Por un lado, preocupan las corrientes de aire que generan los aparatos de aire acondicionado, y por otro, que el aire “contaminado” se mantenga en el aire durante cierto periodo de tiempo. Si el virus permanece suspendido en el aire, y los aparatos de aire acondicionado producen corrientes de aire, el virus podría llegar a más personas. Además, se sabe también que el coronavirus afecta a más personas en lugares cerrados, por lo que el aire acondicionado podría ser un problema. El ejemplo, un estudio realizado en china que investigó contagios en un restaurante, en un edificio de oficinas y en un autobús con distintos contagiados tienen un elemento en común: el aire acondicionado.

En este caso, distintos especialistas han señalado que para poder utilizar estas herramientas refirgeradoras, es fundamental mantener la higiene y renovar el aire constantemente. De hecho, recientemente la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia ha cerrado al encontrar “trazas” de COVID-19 en el aire acondicionado.

La recomendación más eficiente será seguir manteniendo al máximo las medidas preventivas para evitar el virus, usando las mascarillas, lavándose las manos constantemente y manteniendo la distancia social.

 Redacción de Topdoctors

Por Redacción de Topdoctors
Inmunología


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