8 de cada 1000 personas necesitan tratarse por epilepsia

Escrito por: Dr. Javier Salas Puig
Publicado: | Actualizado: 13/11/2018
Editado por: Patricia Fernández Ramos

La Epilepsia se describe según la ILAE (International League Against Epilepsy) como un “trastorno del cerebro caracterizado por una predisposición permanente para generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición”. El término Epilepsia deriva del concepto griego epilambanei, cuyo significado es “coger por sorpresa” y describe así el principal síntoma de este tipo de trastornos, las crisis epilépticas o ataques epilépticos.

En España se diagnostican más de 20000 nuevos casos de Epilepsia cada año. Cerca de 400000 personas padecen esta enfermedad, y aunque esta puede aparecer en cualquier edad, la mayoría de los casos se manifiestan en la infancia o a partir de los 60 años. A nivel mundial, se calcula que aproximadamente un total de 50 millones de habitantes conviven con esta enfermedad.

 

¿Qué es una crisis epiléptica?

 

Una crisis epiléptica se origina debido a un exceso de actividad de un grupo de neuronas localizadas en la corteza cerebral. Esta hiperexcitabilidad puede afectar funciones como el movimiento, el comportamiento o el nivel de conciencia. La duración de la crisis suele consistir en segundos o minutos, una vez finaliza, la actividad cerebral vuelve a su normalidad. Las crisis pueden aparecer en cualquier etapa vital, desde el primer día de vida hasta una edad muy avanzada, hay pacientes que tienen la primera crisis epiléptica a los 90 años.

Se calcula que entre un 2-5 % de la población experimentará un episodio de epilepsia a lo largo de su vida, no obstante, este hecho no implica que se trate de un trastorno de epilepsia, según la ILAE para establecer un diagnóstico de la enfermedad se tiene que haber padecido más de una crisis.

Crisis epiléptica
Las crisis epilépticas suelen durar unos minutos, tras los cuales la actividad cerebral vuelve a la normalidad
 

 

Tipos de crisis epilépticas

 

A grandes rasgos, podemos distinguir dos tipos de crisis: las crisis generalizadas, que afectan a toda la superficie del cerebro y provocan pérdida de conocimiento y las crisis parciales o focales, en las que la descarga tiene su origen en una zona específica pudiendo extenderse al resto de la corteza cerebral. En algunos casos, el paciente experimenta una sensación similar a un indicio de que va a sufrir una crisis, esta sensación es conocida como aura y realmente se trata de una crisis epiléptica parcial que va a extenderse.

Dentro de estos dos grupos podemos distinguir diferentes tipos de crisis, las más frecuentes son:

Crisis epilépticas focales | Dr. Salas Puig

Crisis epilépticas generalizadas | Dr. Salas Puig

 

Origen de la Epilepsia según la edad

 

La epilepsia, como hemos comentado en el apartado anterior puede aparecer en diferentes etapas de la vida y la causa es diferente según se trate de niños pequeños, adolescentes, adultos jóvenes o ancianos. En la siguiente tabla se presentan las causas más frecuentes de epilepsia clasificadas según la edad de aparición de las crisis:

Etiología crisis epilépticas | Dr. Salas Puig

 

Tratamiento para la epilepsia

 

En todo el mundo 8 personas de cada mil tienen epilepsia activa y por tanto necesitan tratamiento. Afortunadamente, el 75% de pacientes pueden beneficiarse del tratamiento con fármacos pudiendo controlar las crisis y la gran mayoría puede realizar una vida normal. El 25% no pueden controlar las crisis con fármacos, no obstante, algunos pueden beneficiarse de otros tratamientos: cirugía, dieta cetogénica, estimuladores y/o tratamientos más específicos.

En función de la respuesta que el paciente experimenta con el tratamiento se pueden considerar cuatro grupos de epilepsia con pronósticos diferenciados:

  • Epilepsias espontáneamente benignas: son aquellas que presentan un escaso número de crisis epilépticas, sin precisar en muchas ocasiones el uso de fármacos, o bien dosis bajas de éstos durante algún tiempo. No se muestran alteraciones en la exploración física, en los estudios de imagen, ni en la inteligencia. El prototipo más común de este grupo es epilepsia con origen en edad infantil y paroxismos centro-temporales. El 20-30% de los pacientes están en esta categoría.
  • Epilepsias sensibles a los fármacos antiepilépticos: en general presentan un buen pronóstico. El uso de los fármacos se mantiene durante algún tiempo pudiendo ser retirado posteriormente sin recidiva de las crisis. Dentro de este grupo estarían las epilepsias con ausencias en edad infantil y algunas epilepsias focales del adulto. Se incluye un 30-40% de los pacientes.
  • Epilepsias farmacodependientes: tienen un pronóstico menos favorable, aunque en la mayoría de los casos se consiga un adecuado control de las crisis, el fármaco no puede ser retirado por la elevada probabilidad de recidiva de éstas al suprimir el tratamiento. Engloba varias de las epilepsias generalizadas idiopáticas, constituyendo de un 10 a un 20% de los pacientes.
  • Epilepsias refractarias al tratamiento o fármaco resistentes: constituyen del 20-25% de las epilepsias, caracterizándose por su rebeldía al tratamiento, muchas veces desde el inicio de la enfermedad. Los estudios complementarios son claramente anormales. Con frecuencia se asocian a retraso psicomotor o alteraciones psiquiátricas tipo ansiedad y depresión. En algunos de estos casos el pronóstico mejora claramente con la cirugía de la epilepsia o con otro tipo de tratamientos.

 

Cómo actuar ante una crisis epiléptica

 

A pesar de que los tipos de ataques epilépticos pueden desarrollarse de diversas formas, la forma de actuar sigue una secuencia muy similar. Por ello, para finalizar, recordamos cómo actuar ante una situación de crisis epiléptica. La FEDE (Federación Española de Epilepsia) recomienda tener en cuenta el siguiente protocolo de actuación:

  • Qué hacer ante una crisis epiléptica:
    • Mantener la calma, ya que una vez iniciada la crisis, no la podremos detener
    • Alejar a los observadores y retirar los objetos peligrosos del área
    • Proteger a la persona para que no se haga daño: poner algo blando debajo de la cabeza, aflojar la ropa ceñida que pueda dificultar la respiración y retirar las gafas o cualquier objeto que pueda hacerle daño durante la crisis
    • Con cuidado, poner a la persona de costado, para que cualquier líquido en la boca pueda salir sin causar peligro
    • Mirar con un reloj la duración de la crisis convulsiva. Si dura más de cinco minutos llamar al 112
    • Cuando la crisis acabe, acompañar a la persona hasta que esté recuperada y permitir que descanse si así lo desea
  • Cosas que NO se deben hacer
    • No forzar a la persona para que abra la boca ni ponerle nada dentro
    • No trasladar a la persona a otro sitio
    • No intentar impedir que la persona se mueva o tiemble, no tratar de parar las convulsiones
    • No intentar despertar a la persona, no gritarle ni sacudirle
    • No darle agua, alimentos o medicación ninguna vía oral mientras dura la crisis
  • Cuándo solicitar ayuda médica
    • Si la crisis dura más de cinco minutos
    • Si la crisis se repite en un corto periodo de tiempo
    • Si la persona no se recupera por completo después de descansar un rato tras la crisis
    • Si ha habido un traumatismo importante durante la crisis
    • Si la persona que ha tenido la crisis es una mujer embarazada
    • Si la persona que ha sufrido la crisis no padece epilepsia y puede necesitar tratamiento por otra enfermedad aguda

Por Dr. Javier Salas Puig
Neurología

El Dr, Salas Puig es un reputado neurólogo, referente en el tratamiento de la epilepsia, así como los trastornos del sueño y otras patologías neurológicas. Su exhaustiva formación incluye el doctorado en Medicina por la Universidad de Oviedo y a lo largo de su trayectoria profesional ha combinado la práctica clínica con la docencia, como Profesor Asociado de Neurología en la Universidad de Oviedo y en la de Barcelona y Director del Máster de Epilepsia en la Universidad de Murcia. Actualmente atiende a sus pacientes en el prestigioso centro CDINC y es Jefe de Sección de Neurología del Hospital Universitari Vall d’Hebron.

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