7 preguntas sobre la terapia de pareja

Escrito por: Dra. María Padilla Díaz
Publicado:
Editado por: Top Doctors®

 

¿Cuáles son los principales mitos que existen acerca de la terapia de pareja?

Por ejemplo, que la efectividad de la terapia de pareja está en que se consiga permanecer juntos de por vida, aunque la pareja venga muy deteriorada. Hay muchos motivos que indican al psicólogo que no se puede trabajar en pro de seguir juntos:

 

  1.  Uno de los dos miembros viene con la decisión firme de que no quiere seguir, aunque no se haya atrevido a decírselo al otro por miedo. La otra persona está esperanzada. En este caso el objetivo principal de terapia será la comunicación de la decisión ya tomada y ayudar en la recepción de la noticia.
  2. Uno de los dos miembros está estancado en un problema personal de cualquier índole: psicológico o crecimiento personal, circunstancia vital, familiar…. Este problema presente no le permite estar a las demandas de una vida en pareja adulta. El objetivo en este caso sería reducir las demandas compatibles con una vida conyugal y centrarnos en ese miembro para que pueda restablecer el equilibro. Una vez conseguido este objetivo ya estarían preparados para iniciar una terapia de pareja. Antes se habría trabajado terapia de convivencia paralelamente con la terapia individual del que lo necesita.
  3. Uno de los miembros está dañando al otro. Se han sobrepasado límites y es difícil el control de insultos, gritos o incluso agresión física. Podríamos pensar que cuando se empieza una terapia de pareja se ha de iniciar desde el grado 0. Si ambos se encuentran en grado negativo (el amor no es suficiente) hay que dar sesiones individuales. Se ha de trabajar con ellos hasta que lleguen a ese grado a través de la empatía. Cuando estén preparados porque su facultad comprensiva haya aumentado, se combinarán sesiones conjuntas y sesiones individuales.

 

El problema por excelencia en la pareja es la comprensión y la comunicación

 

¿Y cuáles son los problemas más habituales de los que se quejan las personas en las primeras entrevistas con el psicólogo o psicóloga?

En general, se quejan de que sus parejas son unos egoístas, que protestan por todo. Cualquiera de los dos, él o ella, vienen con una percepción muy contaminada de cómo es su pareja. Da igual cómo se explique o argumente, una vez que se tiene la idea preconcebida o la etiqueta de cómo es la otra parte no hay credibilidad en sus palabras. La creencia de uno mismo está por encima de las acciones del otro para desmentirlas. No se percibe otra cosa que esa verdad universal.

 

Pongo un ejemplo para que se entienda mejor. Supongamos que Marta piensa que Javier está hablando mucho tiempo con su madre por teléfono. En un momento dado Marta se ha quejado y Javier ha reducido este tiempo de comunicación. Es probable que Marta no perciba esta disminución a no ser que sea radical, por lo que el esfuerzo de cambio no suele ser percibido. En terapia, una de las tareas es hacer conscientes los esfuerzos y la petición de quejas que sean muy detalladas.

 

El problema por excelencia en la pareja es la comprensión y la comunicación. Derivado de estas encontramos un sistema de interpretación o percepción erróneas o distorsionadas. El aprendizaje es una comunicación sana, sin “cierrapuertas”, sin defensas y un entrenamiento de la empatía. El 99% de las parejas que vienen a consulta traen una empatía por debajo de lo deseable.

 

Otros temas objeto de consulta son: la familia de origen de la pareja (la mía me puede dar más problemas, pero yo me quejaré de la otra parte), motivos de infidelidad o un problema de celos con necesidad continua de comprobaciones de amor.

 

Mucha gente duda sobre cuál es el momento en el que merece la pena dar el paso y contar con la ayuda de los psicólogos para mejorar el estado de su relación. ¿Qué señales muestran que es momento de asistir a terapia?

Desgraciadamente la mayoría de las parejas acuden tarde, esto no quiere decir que ya no haya remedio si no que el trabajo es más laborioso. La terapia es un espacio de comunicación y todas las parejas discuten. Es triste que se plantee ir a un profesional cuando ya hay un deterioro notable.

 

Lo ideal es acudir a un psicólogo cuando uno de los dos no se siente cómodo. Aconsejamos no dejar pasar el tiempo a ver si se soluciona. En Capital Psicólogos, distinguimos grados de deterioro. 

 

Si Marta se queja de que Javier no le comprende y este se queja de que Marta no le entiende, cuando acuden a consulta se trabaja sobre esta comprensión, pero… ¿qué pasa cuando ha pasado mucho tiempo sosteniendo esta situación de NO COMPRESIÓN? Pues que habrá daños colaterales o consecuentes que también habrá que trabajar además de lo primero. Asimismo, ¿qué pasa si ha pasado mucho más tiempo desde que ya han salido estos daños colaterales? Pues que se construirán defensas y protecciones que predominan sobre el bienestar de la pareja.

 

En base al ejemplo anterior, cuanto más se tarde en acudir a un especialista en Psicología tendremos el peligro de construir lo que llamamos “efecto bola de nieve”: cuanto más se tarde en detectar que hay un problema menos paciencia, más frustración y menos capacidad de inversión y, por tanto, más difícil será la reparación y la superación.

 

¿En qué situaciones los profesionales de la terapia de pareja entienden que no tiene sentido aceptar un caso?

Si uno de los dos mantiene en el proceso terapéutico una relación fuera de la pareja no consentida. Esta información la puede o no la puede saber el terapeuta. En cualquiera de los dos casos no tiene sentido.

 

Si el psicólogo no está al corriente, aceptará el caso, pero al final se expondrá situaciones incongruentes. Cada uno de los miembros cuenta con la confidencialidad del psicólogo, por eso es importante para recibir la mejor ayuda la sinceridad por parte de cada uno. Desgraciadamente esto no siempre es así.

 

También en aquellos casos en los que mandas tareas para hacer en casa y uno de los dos miembros está muy dispuesto en sesión, pero luego cuando viene a la siguiente cita no ha hecho nada. En estos casos hay que realizar una terapia individualizada con este miembro para ayudarle a tomar consciencia de un compromiso conyugal.

 

¿Cuáles son las fases por las que pasa el proceso de reforzamiento del vínculo afectivo a lo largo de las sesiones de terapia de pareja?

En la metodología de Capital Psicólogos para parejas y familias predomina la terapia sistémica, que está integrada con las terapias de última generación en las que suele pasar por las siguientes etapas:

 

  1. Reglas de convivencia: es una etapa previa a la terapia de pareja. Necesaria para iniciarla. Cuando se trabaja, por ejemplo, una división de tareas hay una mejoría notable y a veces significa la resolución de los problemas de pareja.
  2. Concienciación del problema: uno de los dos viene con la queja, pero la otra parte es inconsciente de lo que pasa o no lo entiende. Puede pasar que el que se queja sea el que tiene el problema. El psicólogo ayuda a delimitar que elementos hay que entrenar.
  3. Comprensión de percepciones: entrenamiento de la empatía. Dinámicas y ejercicios para ponerse en la piel de la pareja. Esta etapa es difícil pero clarificadora.
  4. Reparación de daños: algunas veces se rompe algo en el interior, se queda herido y el otro miembro ha de repararlo. Se entrena habilidad de hacer consciente el daño, poder para repararlo y capacitar para perdonar.
  5. Construcción de objetivos y compromisos: una vez superadas las 3 etapas primeras y estando en conocimiento de qué pasa, más la información del terapeuta, es hora de iniciar acciones propias para experimentar cambios. Aceptar compromisos y recibir cuidados.
  6. Comunicación fluida desde la comprensión: generalizar en casa lo que se aprende en consulta. Comprendemos que la presencia del terapeuta ayuda a expresar y cada miembro se siente protegido si es dañado. Con la práctica terapéutica se aprende a reparar el daño propio y el de su pareja sin hacer más daño; se devuelve repetición de patrones para que la pareja pueda entrenar habilidades diferentes.
  7. Expresión y aceptación de críticas: en esta etapa ya se está preparado para escuchar las críticas que la pareja tiene. La comunicación en esta etapa ya ha evolucionado y se puede intervenir en esta área.
  8. Negociación autónoma de la pareja: se trata de aprender el arte de amar y llevarlo a la realidad en el día a día. En esta etapa se ejercen exclusivamente supervisiones por parte del psicólogo.

 

¿Qué se espera de las personas que asisten a estas sesiones para recuperar o mejorar su matrimonio o noviazgo? ¿En qué aspectos tienen que mostrar compromiso?

Yo como psicóloga no espero nada, pero sí confío en su aprendizaje. Sólo has de darles la información y herramientas adecuadas para que ellos puedan transformar realidades desagradables en armonía. Nadie quiere discusiones y la clave está en comprender. Una vez que esta comprensión se da, la pareja avanza inevitablemente. Y si no lo hiciese es porque el componente básico, el amor, no existe.

 

El compromiso lo eligen ellos mismos, es verdad que conduces los objetivos, pero jamás se impondrá un compromiso que uno de los dos no comprendan. Se explican para que pueda contar con el poder de elección. En conclusión, el terapeuta no pide compromisos, expone que hay acciones incompatibles con una relación de pareja, se explica y se realizan dinámicas para interanalizar. A partir de ahí la pareja ya tiene poder de elección que antes no tenía. Igual que se escoge a la pareja por elección propia y no es una relación impuesta, también se toman elecciones libres en el estilo de vida conyugal.

 

Finalmente, ¿podrías explicarnos un caso de pareja que haya experimentado una transformación muy radical para bien?

Pues la última pareja de esta semana fue una sesión preciosa. Una pareja con 70 años de media. Tenían una convivencia cronificada en el aislamiento de cada uno. Se hablaban con gruñidos y no disfrutaban de la persona que tenían al lado. No compartían ni ver la tele, y tenían una comunicación muy contaminada por desprecios y etiquetas. Se habían hecho a este tipo de estilo de convivencia.

 

Acuden cada uno por separado a varias sesiones. Mi coterapeuta y yo no les vemos preparados para iniciar una conversación ni siquiera en una situación de control, con nosotros delante. Se les dota de recursos e información. Se le expone cómo viven cada uno la situación, cómo la perciben, interpretan y reaccionan.

 

En la primera sesión conjunta no hay ni un mínimo de miradas, hay una acaparación de la palabra por parte de uno de los dos. Focalizados en los cambios que tiene que hacer el otro. Hay lloros, enfados y dureza en el trato por parte de los dos.

 

Después de unas 5 sesiones individuales y 2 sesiones conjuntas se hace una tercera sesión conjunta en la que ya tienen una información y una consciencia exacta de lo que pasa. En esta última sesión hay miradas directas a los ojos, acercamiento de contacto, una reparación del daño por parte de uno de los dos.  Pero lo más importante: hay una protección de no ser juzgado, una percepción de la intención de reparación por primera vez, las palabras del otro se sienten reales: la sesión fue un regalo. Una de las frases que se quedaron impregnadas fue: “nunca jamás hubiese pensado su reconocimiento de daño hacia mí… es más, nunca hubiese pensado ni poder hablarlo… menos que me pida perdón y encima saber que es sincera esa petición”.

 

He de reconocer que las terapias de pareja me parecen super románticas y preciosas. Me envuelve la magia de su proceso.

 

Por Dra. María Padilla Díaz
Psicología

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